Thomas Van Der Hammen ¿bosque o expansión urbana?

Por Valentina Jiménez Santacruz

14 de mayo de 2016
Imagen: http://ambientebogota.gov.co/ar/archivo-de-noticias/-/asset_publisher/5PPa/content/distrito-analiza-mecanismos-de-financiacion-y-administrativos-para-reserva-thomas-van-der-hammen?redirect=http%3A%2F%2Fambientebogota.gov.co%2Far%2Farchivo-de-noticias%3Fp_p_id%3D101_INSTANCE_5PPa%26p_p_lifecycle%3D0%26p_p_state%3Dnormal%26p_p_mode%3Dview%26p_p_col_id%3Dcolumn-2%26p_p_col_pos%3D1%26p_p_col_count%3D2

“Casi toda la reserva no tiene foresta, sino potreros con vacas, que pertenecen a privados”. Dichas palabras por el Alcalde Enrique Peñalosa, dan entender la importancia que tiene para él la Reserva Van Der Hammen. La posibilidad de urbanizar el norte de Bogotá ya se había discutido en la anterior administración del alcalde y el tema había quedado archivado. La gran problemática radica en dos partes. Por un lado, el Distrito asegura que Bogotá enfrenta un déficit de vivienda, y por eso ve necesario construir residencias en las zonas sin arborizar de la reserva para evitar el crecimiento desordenado de la ciudad. Por el otro, los ambientalistas afirman que la capital perderá la oportunidad de tener un importante pulmón verde y un espacio de recreación si se llega a urbanizar la reserva.

Reserva Thomas Van der Hammen

La Reserva Forestal Regional del Norte de Bogotá D.C. “Thomas Van der Hammen” es una zona de reserva ambiental con un área de 1.395,16 hectáreas, declarada en el año 2011 por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) como Área de Reserva Forestal Productora Regional del Norte. Por lo tanto, las hectáreas de la reserva forestal deben protegerse. Su nombre se asignó en memoria al  científico naturalista colombo- holandés Thomas Van der Hammen quién dedicó años de estudio a esta zona. Hasta el día de su muerte, en el 2010, el científico no paró de indagar sobre la composición botánica de la reserva.

Esta se encuentra ubicada en el borde del norte bogotano, en las localidades de Usaquén y Suba rural. Y sus límites son: Al sur el Humedal La Conejera, La Quebrada La Salitrosa y el Cerro La Conejera. Al oriente los cerros orientales a la altura de Torca. Al occidente el río Bogotá. Al norte la calle 235, el aeropuerto Guaymaral y el Bosque de las Lechuzas. Y la cruzan la Autopista Norte y la Carrera 7a entre las calles 222 y 235. Debido a la polémica que generó el alcalde Enrique Peñalosa, la reserva Van der Hammen es una de las zonas más estudiadas en Colombia, ya que para poder lograr su reglamentación, superó demandas interpuestas en varios frentes y llegó hasta el Consejo de Estado.

Para declararla como patrimonio natural, fue necesario crear un panel de expertos, constituido por Jorge Acevedo, Eduardo Aldana, Julio Carrizosa, Mauricio Correal, Luis Mauricio Cuervo, Raúl Jaramillo, Manuel Rodríguez, Rogelio Salmona, Germán Samper, Thomas van der Hammen y Gerardo Ardila, los cuales tenían como función identificar su riqueza ecológica y paisajista. Ellos le propusieron al Ministerio de Ambiente crear un área de conexión entre el bosque y los flujos de vida entre los cerros orientales y el río Bogotá, para restaurar su conservación en el tiempo. Finalmente, en el 2014, la CAR y Min. Ambiente, aprobaron dicha proclamación.

La Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (ACCEFYN) y la Universidad Nacional de Colombia llevaron a cabo un estudio. Con él comprobaron que los suelos son propicios para el desarrollo de la agricultura. Aunado a lo anterior, descubrieron que en el terreno existen capas freáticas (agua de lluvia que se filtra en la tierra y crea depósitos subterráneos) y 486 especies vegetales. Por consiguiente, su valor ecológico es muy importante. Y en la fauna, encontraron dos aves propias de la región Andina como la Tingua bogotana, el Chamicero, el Chirriador y el Cucarachero. También se identificaron 23 especies de mariposas, de las cuales dos fueron descubiertas en la reserva.

¿Podría llevarse a cabo la ‘Ciudad Paz’?

El proyecto de Peñalosa ocuparía de 10 a 15 mil hectáreas, conformado por cerca de cuatro millones de habitantes, donde se concentraría el crecimiento ordenado de la ciudad, con transporte masivo, miles de hectáreas de protección ambiental, parques y senderos ecológicos. Dicha construcción, según el alcalde, implica intervenir “en parte” la Reserva Forestal Thomas van der Hammen.

“Vamos a organizar el crecimiento hacia el futuro. Bogotá va a tener que crecer tres veces en los próximos 40 años y va a tener 3 millones de habitantes más (…) lo que se busca con ‘Ciudad Paz’ es organizar el crecimiento de la capital de manera que podamos tener una ciudad que no se riegue por la sabana”, explicó el funcionario.

Dicha construcción, adoptará tres sectores de Bogotá: Ciudad Norte, tendría vías, autopistas peatonales, transporte masivo y bicicarriles; Soacha y Mosquera, tendrá un tubo de conducción del acueducto y extender el metro eventualmente; Ciudad Río, busca que sea el eje de la ciudad y evitar expansión sobre la sabana. También tendrá aproximadamente 60 km de malecones y parques alrededor. Empero, para que tal intervención pueda hacerse efectiva, la administración Distrital debe haber obtenido previamente un permiso por parte de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR). Este es el único ente capacitado para aceptar o derogar dichas iniciativas.

Sin embargo, los expertos ambientalistas, que están en contra de dicho proyecto, argumentan que no es lo que está en la superficie lo valioso, como algunos consideran al ver que potreros y vacas y no un bosque, el verdadero valor se encuentra por debajo de la superficie con los flujos de agua que por esa zona circulan y que ayudan a descontaminar el río Bogotá. En un documento expedido por la CAR, manifiesta que la reserva es “una solución parcial para detener la expansión urbana del Distrito sobre la sabana de Bogotá”, lo que quiere decir, que solo se solucionaría en parte el crecimiento desordenado de la capital.

Por su parte, expertos como Julio Carrizosa,  recomendó al alcalde hacer Ciudad paz en el centro ampliado, teniendo en cuenta que se le haría un grave daño al sistema de ordenamiento territorial del país. Carrizosa, sostuvo no entender por qué Enrique Peñalosa insiste en construir sobre las 1395 hectáreas si dice que necesita 18 mil, en cambio se generaría un grave problema ambiental para la ciudad.

“La ciencia hay que respetarla y la ciencia no puede ser manoseada, la ciencia ha dicho que esa reserva tiene todo el valor”, señaló el presidente del Foro Nacional Ambiental, quien aseguró que durante este se evidenció que el alcalde “detesta y menosprecia la reserva Thomas Van der Hammen”, y concluyó que “Peñalosa pasaría a la historia como uno de los alcaldes que le habría hecho más daño a la ciudad”. Por ahora esta propuesta está en borrador. A pesar de que existe un mensaje de urgencia por parte del alcalde Enrique Peñalosa, solo dentro de dos meses la Administración Distrital presentaría los argumentos para que la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) cambie, si así lo considera, su uso.

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