El libre pensador

miércoles 22 de noviembre de 2017
Edición No. 24 - Números anteriores
E-ISSN: 2389-8100

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Caleidoscopio

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Prensa Masticada

Venezuela enfrenta problemas por el oro negro

Con el auge del petróleo, Venezuela dispuso toda su fuerza industrial para producirlo, pues ha sido y es el país con más reservas  en el mundo. Ahora bien, durante un largo tiempo, el crudo venezolano sostuvo una producción industrial significativa, pues exportaba millones de barriles a grandes potencias  con quienes además adquirió deudas: China y Rusia. El monto de la misma se aproxima a una cifra mayor cercana a los  45.000 millones de dólares, deuda que se pagaría durante 29 años, siempre y cuando el precio del petróleo se mantuviera o incluso, subiera. Años más tarde, el fenómeno del fracking disminuyó los precios del petróleo. Luego, Maduro llega al poder y desorienta los objetivos mencionados por Chávez, entonces se vio enfrentado no solo a dicho fenómeno, sino también a una crisis interna, en la cual el único dinero que entra a Venezuela, y no es para pagar deudas, es el dinero de la India. Como si esto no fuera suficiente, actores internacionales tienen una obligación de intervenir, debido a problemas económicos o políticos. USA se ve presionada internacionalmente a poner una sanción en el país por hechos antidemocráticos que se han presentado durante el gobierno de Maduro, mientras que China y Rusia lo encuentran desfavorable en cuanto a que el actual país en crisis no tendrá dinero ni petróleo con qué pagar su creciente déficit. La prensa nacional, aborda dos puntos principales acerca del papel de Rusia, China e India en Venezuela, además añade las posibles sanciones estadounidenses y trae a colación la opinión de diferentes actores políticos nacionales: su enfoque se basa en cómo la intervención de potencias pueden afectar la región.


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Entrevista

“El arte no está hecho para otra cosa que para mover la insensibilidad humana…”

“Si, cómo no, eso de que el mundo está hecho de átomos, sí sí, el mundo no está hecho de átomos, el mundo está hecho de historias, porque son las historias las que uno cuenta o las que uno escucha, que uno recrea, que uno multiplica, son las historias las que permiten convertir el pasado en presente y las que también permiten convertir lo distante en cercano, lo que está lejano en algo próximo y posible” Eduardo Galeano.

Pero, ¿cómo se teje una historia que ha dejado una sociedad resquebrajada y un sin fin de víctimas? ¿Cómo se teje entonces la paz en Colombia? ¿Es posible que aquello del pasado que se sigue reflejando en el presente, nos permita seguir adelante? ¿Hay iniciativas de la sociedad civil para ello? Sabemos que el conflicto colombiano tiene una vigencia de más de 50 años, una vigencia lo suficientemente prolongada para poner en enfrentamiento al Gobierno con diversos grupos al margen de la ley, alzados en armas o simples civiles. El porqué del conflicto no es fácil de definir.  Se remonta a la inconformidad de un grupo de campesinos con el gobierno bipartidista de turno. Pero hoy en día la idea misma de lucha se ha tergiversado tanto, que el conflicto es la causa de un choque de intereses. La necesidad de controlar el territorio, la necesidad de tomar posesión de recursos naturales para financiar la causa armamentista, y el narcotráfico han desbordado hasta tal punto en donde hay masacres, secuestros, extorsiones y violaciones.

Y entre todas estas, nos preguntamos qué pasa con la sociedad civil, qué ha hecho y qué ha dejado de hacer para ayudar a la reconstrucción del tejido social, que cada vez se deteriora más. Dentro de esta cuestión no cabe duda que la sociedad civil se manifiesta de diferentes maneras, y entre la que nos interesa destacamos al arte, “el arte como expresión de los más profundos sentimientos por el camino más sencillo”,  decía alguna vez Einstein. El arte que hoy en día se posiciona como uno de los recursos más valiosos y significativos que tenemos entre manos para darle voz a la memoria del conflicto y generar consciencia y empatía con las víctimas.