Trump: jaque mate a Kim Jong-Un

Por Miguel garcía Held

jueves 28 de septiembre de 2017

 

“El ajedrez es una guerra sobre un tablero. El objetivo es aplastar la mente del adversario,” Bobby Fischer.  Mejor no lo pudo haber descrito el ajedrecista, con la asamblea número 72 de las Naciones Unidas se le dio un cambio radical al conflicto entre Estados Unidos y Corea del Norte. El presidente norteamericano Donald Trump invocó en su discurso a toda la comunidad internacional, con el fin de que le hicieran frente a esta situación o el mandatario se vería obligado a acabar con Corea del Norte. Frente a esto, China afirma que Corea del Norte no puede seguir dirigiéndose en una dirección tan peligrosa, por lo tanto, decidió mantener las sanciones establecidas sobre esta nación.

Ahora bien, con la intervención de China, Corea del Norte queda completamente en jaque por Estados Unidos y se encuentra acorralado por todos los aliados de Trump. Al Corea del Norte perder a China como su único aliado, se genera un sentimiento de alivio, ya que Corea del Norte depende totalmente de sus exportaciones e importaciones con el líder comercial, lo cual lleva a que se vea bastante afectada por estas sanciones.

Esto coloca a Estados Unidos en una posición de total control sobre Kim Jong-Un, el cual sabe que no puede hacer absolutamente nada teniendo a China en contra, porque se ve acorralado por: Japón, el cual estría dispuesto a atacar; Corea del Sur, que tiene milicia gringa en su frontera y ahora China, la cual solo está a un paso de Kim Jong-Un. Sin embargo, esto también regula las posibilidades de desatar una guerra por parte de Estados Unidos, porque China afirma que debe reinar la paz ante todo y si Estados Unidos se decide a atacar, perdería también cualquier vínculo de amistad con la potencia asiática.

China, es como el papá de dos niños peleones, los cuales no paran de pelear hasta que llega el papá a calmarlos y esto es exactamente lo que sucedió con la intervención china. Al igual que Corea del Norte, la economía gringa depende en su mayoría de sus vínculos económicos con aquel y más después del acuerdo comercial que se dio entre estas dos partes el 12 de mayo del 2017.

Como consecuencia, lo ocurrido el 19 de septiembre de 2017 parece un primer paso positivo en el camino hacía el fin de esta guerra fría entre Estados Unidos y Corea del Norte. La razón, es que la intervención de China pone a estas dos naciones en una posición en donde no pueden intentar ninguna acción militar, una sobre la otra, porque de ser así, saldrían gravemente perjudicados. En otras palabras, la presión de Trump sobre China logró que esta implementara sanciones sobre Corea del Norte y puso a Kim Jong- en jaque. Lo paradójico en esta situación es que Rusia no ha sido más que un observador frente a este panorama; un espectador paciente y sigiloso que solo espera una mala jugada…


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