Trump y la salida del TPP: ¿una oportunidad para China?

Por Andrés Parra

13 de abril de 2017
Imagen: https://www.flickr.com/photos/backbone_campaign/31057957612

Los primeros días de Donald Trump en la presidencia de los Estados Unidos han dejado en evidencia que el republicano llega con una postura mucho más proteccionista respecto a la de su antecesor, Barack Obama. Prueba de lo anterior, es el retiro por parte de Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (en adelante TPP, por sus siglas en inglés). El acuerdo en cuestión, firmado por el expresidente Barack Obama el año pasado, protegía la propiedad intelectual, establecía reglas comunes y creaba una zona de libre comercio para el 40% de la economía mundial en torno al Pacífico[1].

Estados Unidos: al cuarto oscuro del proteccionismo

La nueva política de Estados Unidos se justifica, en palabras del presidente Donald Trump, bajo el entendido que “debemos proteger nuestras fronteras de la devastación de otros países que fabrican nuestros productos, se roban nuestras industrias y acaban con nuestros empleos. La protección nos brindará una gran fuerza y prosperidad” (Trump, 2017). En este contexto, la salida de los Estados Unidos del TPP deja un vacío importante, en tanto la potencia norteamericana se constituía, política y económicamente, en un motor fundamental del mismo[2]. Sin embargo, dicho espacio podría ser cubierto por un país igualmente importante en el comercio mundial que pudiese promover los principios de libre comercio con los que el TPP fue originalmente concebido. Es en este escenario que aparece China -país que no pertenece al TPP[3]-, como opción en Asia, aprovechando esta oportunidad, en materia tanto económica como política. Lo anterior, se ha podido evidenciar en las declaraciones del presidente chino Xi Jinping que calificó la entrada al proteccionismo como “encerrarse en un cuarto oscuro” (Gestión, 2017).

En este orden de ideas, ¿de qué manera puede representar la salida de Estados Unidos del TPP una oportunidad para China en el ámbito global? Al respecto, se sostendrá que la salida de los Estados Unidos del TPP genera una oportunidad para afianzar la participación de China en el mercado global, así como un aumento de su influencia en Asia.

China y el TPP: una oportunidad para afianzarse

China puede verse favorecida a partir de la salida de los Estados Unidos del TPP, en cuanto es una potencia económica que ha cobrado especial importancia en los últimos años[4]. De esta manera, “la retirada de Estados Unidos ha creado una oportunidad para China, que no era parte de las negociaciones del TPP, para expandir su influencia en Asia” (Capital Economics, 2017). El panorama anterior surge debido al cambio radical que la primera potencia económica mundial -Estados Unidos-, ha llevado a cabo, basándose en una postura proteccionista, en beneficio de los trabajadores norteamericanos, según Donald Trump. En cuanto a China, desde un tiempo para acá, ha adelantado iniciativas en pro de la liberalización del comercio que podrían llevar a pensar que el gigante asiático puede ocupar el espacio dejado por Estados Unidos, después del retiro del TPP. Ejemplo de lo anterior es la intención del país de acelerar las negociaciones del Partenariado Económico Comprehensivo Regional (RCEP, por sus siglas en inglés) que agrupa a 16 países, en una iniciativa de integración comercial, como Corea del Sur, China, Filipinas, India, Indonesia y Tailandia, entre otros, sin presencia de ningún país a nivel del hemisferio americano (Huftington Post, 2015; La República, 2016; El Tiempo, 2017)[5].

En materia política, la entrada de China al TPP representaría un aumento de la influencia del país en el continente asiático. Precisamente, el expresidente norteamericano Barack Obama fue uno de los grandes impulsores del TPP y, en este contexto, “nunca ocultó que la idea detrás de esta iniciativa era que Estados Unidos, y no China, fuese quien escribiera las reglas del comercio internacional. Desde Pekín, esto se veía como una estrategia para restarle influencia a China en la región” (EFE, 2017). Sin embargo, países como Japón, reconocen que el trasfondo del TPP no se limitaba a lo comercial, en cuanto representaba también la oportunidad de alinearse con la política del país norteamericano. Para Shifter, por ejemplo, “sus prácticas comerciales mercantilistas levantan mucha roncha en otros países y dudo que otras naciones vean con mucho entusiasmo a China como un reemplazo de Estados Unidos” (El Mundo, 2017).

En conclusión, la salida de los Estados Unidos del TTP deja un vacío en el mismo que puede afianzar a China. Lo anterior le permitiría al gigante asiático aumentar su influencia en el panorama global, en materia tanto económica como política. Sin embargo, cabría preguntarse, ante tal escenario, hasta qué punto podría ser beneficiosa una eventual entrada de China al TPP, sabiendo que, en ese país, la creación de empresa es muy restringida y reinan las políticas proteccionistas para empresarios nacionales. Con todo, lo cierto es que China no puede desconocerse como un jugador de primer nivel en la región, en el marco del TPP o por fuera del mismo, con o sin Estados Unidos como Estado parte.

[1] El TPP incluye a países de Asia como Brunei, Japón, Malasia, Singapur y Vietnam. En cuanto a Oceanía, incluye a Australia y Nueva Zelanda, y de Norteamérica, solamente Canadá, tras el retiro de Estados Unidos. En Latinoamérica, se encuentran Chile, México y Perú.

[2] En términos económicos, Estados Unidos es el actor económico más importante, en el marco del TPP, en tanto su Producto Interno Bruto (PIB) aporta el 24,32% a la economía mundial. El segundo país en este ranking es China, con 10 puntos porcentuales por debajo. Según cifras del Banco Mundial, para el 2015, el PIB de Estados Unidos, expresado en dólares a precios actuales, ascendió a USD 18.07 billones, mientras que, en el caso de China, se ubicó en USD 11.08 billones para el mismo año (Banco Mundial [BM], s.f.).

[3] En un principio, China no se involucró en el TPP en tanto ya tenía tratados de libre comercio vigentes con la mitad de los países que componen el acuerdo. Dichos países son: Australia, Brunei, Chile, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.

[4] China es un referente económico a nivel mundial. En los últimos 5 años se ha caracterizado por ser el principal acreedor de los Estados Unidos en materia de bonos y obligaciones del país norteamericano. Solo hasta finales del 2016, el puesto de principal acreedor le fue quitado a China por Japón.

[5] Vale la pena destacar que el RCEP contempla para los países pequeños un trato especial y diferenciado, dado el diferencial en el nivel de desarrollo que revisten, frente a las economías más grandes integrantes del mismo (La República, 2016).

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