La posverdad al estilo colombiano

Por Mónica Gómez

25 de julio de 2017
Imagen: Aritz Martínez

La posverdad es un término recientemente incorporado en la sociedad, a nivel global, se dice que es la situación en la que los sentimientos o las creencias son un método más efectivo que la utilización del razonamiento critico ante los hechos, para la creación de opinión pública y para la consecución de objetivos políticos;  es decir, las sensaciones y la emoción priman sobre el análisis argumentativo.

En Colombia parece que las mentiras y la desquiciada realidad son una estrategia perfecta para lograr que los debates de asuntos políticos sean vacíos y sin un trasfondo real, es por esto que el termino parece ser adecuado cuando se habla de las decisiones que han estado a cargo de los colombianos.

El triunfo del No: ¿consecuencia de la posverdad, ejemplo colombiano?

Posverdad es un término se utiliza más en el ámbito político, en donde la manipulación de los sentimientos pareciera necesaria y a la vez fácil. La consecución de objetivos políticos es más factible con el apoyo de un pueblo que no piensa por sí mismo.

En las pasadas votaciones para el plebiscito del 2 de octubre, cuando los ciudadanos decidían si se debía firmar o no un acuerdo de paz que acabaría con el conflicto interno armado colombiano, la sociedad se sorprendió con los resultados. Aunque los defensores del “Sí” promovían su campaña mediante estadísticas y la descripción de las ventajas que traería la firma de la paz, gano el “No” mediante una campaña basada en la imposición del miedo colectivo.

Era muy común escuchar opositores de la paz con expresiones tales como que el triunfo del castro-chavismo llegaría a Colombia, que se implementarían nuevos impuestos debido a esto, que la ideología de género, contraria a los valores de la familia, estaba incluida o que la impunidad era la base de lo negociado.

No fueron suficientes las cifras o los testimonios de aquellos que habían pasado por la guerra y aun así estaban dispuestos a perdonar. La decisión que tomó el pueblo colombiano en el plebiscito fue un reflejo de que las ideas sin mayor argumento que propagaron los medios de comunicación valieron más que lo que realmente era el acuerdo, faltó análisis individual y conciencia para decidir con argumentos. Los opositores de la paz lograron mover sentimientos y demostrar la efectividad de la posverdad.

La posverdad y los medios

La función de los medios de comunicación, como propagadores de información y creadores de opinión publica, se ha visto cuestionada; se les acusa de informar de acuerdo a los parámetros de ciertas elites que buscan algún beneficio a través de lo que se transmite.

Aunque el papel de los medios de comunicación es fundamental en la sociedad, puesto que el desarrollo democrático necesita de espacios que permitan la libertad de expresión y el fortalecimiento de la opinión pública, también se hace necesario hacer un control sobre estos, ya que tienen la responsabilidad de transmitir información verídica e imparcial.

En Colombia hay otro factor a tener en cuenta respecto a los medios de comunicación: los principales canales de televisión, que concentran la gran mayoría de la audiencia, han sido propiedad, histórica, de las mismas familias, y por ende, sus ideologías y tendencias se ven reflejadas en lo que transmiten; utilizan su poder para calificar las noticias como a ellos les conviene y esto es lo que crea las posverdades. Para añadir, actualmente las noticias falsas tienen una plataforma adicional: las redes sociales, por estos medios es fácil y rápido transmitir información que parece real ante los ojos de muchos, ha sido tanto el impacto que Facebook y Google, por ejemplo, han decidido unirse para crear filtros para identificar las noticias falsas en las redes.

Solo queda esperar que Colombia aprenda a forjar una opinión basada en argumentos y en datos que brinden credibilidad, es hora de dejar de tomar decisiones basadas en sentimientos y meras creencias.

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