Las redes sociales: ¿Una nueva realidad?

Por Sergio Ramírez

3 de marzo de 2015
Imagen: Wilgengebroed on Flickr - https://www.flickr.com/photos/wilgengebroed/5514783718/

El crecimiento de las redes sociales es impresionante, hecho que hace reflexionar sobre su papel en la sociedad, hace poco se anuncio que una famosa red social creará un nuevo servicio, y se evidenció su gran número de usuarios así “el Financial Times indicó que el nuevo servicio de Facebook, que cuenta con 1.300 millones de usuarios en todo el mundo, probablemente será gratuito”. (El tiempo, 2014, p. 1)

El creciente uso de las redes sociales ha hecho que conectarse con amigos perdidos, hacer nuevos contactos, enterarse de las últimas noticias instantáneamente e incluso cambiar regímenes políticos solo pueden ser posibles gracias a las redes sociales, el verdadero motor revolucionario de la sociedad moderna que incluso puede suponer el fin de una era. Pero para hablar de redes sociales es necesario definirlas “son básicamente, herramientas telemáticas que permiten a un usuario crear un perfil de datos sobre sí mismo en la red y compartirlo con otros usuarios” (Castañeda, 2010, p45) y se puede decir que “son formas de interacción social, definida como un intercambio dinámico entre personas, grupos e instituciones en contextos de complejidad”(Alemañy, 2009, p1).

Una realidad paralela

Las redes sociales se han convertido en un escenario paralelo a la realidad, sin lugar a duda de gran ayuda para conectar al mundo, y quizás hasta se puede afirmar que “el fenómeno de las redes sociales ha revolucionado nuestro concepto de relación social clásica y nuestra inversión en tiempo libre” (Caldevilla, 2010, p. 1).

Aun así, algunas personas llegan a afirmar que este tipo de fenómeno sobrepasa lo que muchas teorías sociológicas predecían,  “lo cierto es que ya no son necesarios seis grados, el estallido de las redes sociales ha cambiado el efecto viral por el más apropiado de “epidémico””(Ambrosini, 2011, p1.). Y es que “solo en 2006 el mundo produjo 161 exabytes de datos digitales, el equivalente a 3 millones de veces la información contenida en todos los libros que se han escrito”(Nordenson, 2009).

Las bondades de las redes sociales son muchas, “ingentes cantidades de datos se transmiten en todo el planeta gracias a la tecnología. Como consecuencia, se producen intercambios de información simultáneos en todo el globo sin que seamos conscientes de la energía y el espacio de los recursos necesarios para éstos”( Caldevilla, 2010, p. 54).  La visibilidad que redes como “Twitter” o “Facebook” han dado a la mayoría de la población hacen suponer que al menos en estos espacios virtuales no existan estratos sociales, ni control de la información, y por el contrario se promueva los espacios de dialogo.

La interactividad como componente principal de configuración de las redes sociales, el mundo del presente deja en internet miles de datos diarios (tantos que es difícil clasificar su utilidad), es una verdadera revolución cultural, y quizás lo que permite que esto suceda es “la instantaneidad el gran avance al que todos nos hemos habituado sin dificultad. Lo asumimos como lógico, como natural, mientras que hace dos mil años, cualquiera de estas transmisiones de información hubieran supuesto meses a caballo o desplazamientos eternos en barcos o ferrocarriles” (Caldevilla, 2010, p. 54).

Hay que tener en cuenta que las redes sociales han interconectado a la humanidad, una de las grandes ventajas es la personalización que ofrecen, a tal punto que basta con un “clic” para hacer nuevos amigos, y es que “las redes sociales fomentan una mayor confianza y seguridad en uno mismo a la hora de conocer gente, puesto que podemos determinar con quién, cómo y cuándo comenzaremos una conversación” (Caldevilla, 2010, p. 56).

 El reto cultural

A pesar, del avance de las redes sociales, estas presentan retos incesantes y constantes para la sociedad, la cultura misma y hasta la ley, muchas respuestas a interrogantes del pasado que se han obtenido con las redes sociales, estas también han originado cuestionamientos.

Así mismo, existen grandes limitantes de las redes sociales, el carácter impersonal de las mismas supone grandes interrogantes, las relaciones interpersonales no volverán a ser como eran antes, quizás estos retos de comunicación pasaran por nuevas formas de expresión, un lenguaje más complejo y también una sociedad concebida desde la irrealidad de las redes, es más un realidad basada en engaños.

En estos mundos paralelos, es fácil encontrar también algunas mentiras que pretenden ser realidades, mucha gente llega a pensar que en ese tipo de espacios es el lugar propicio para conocer amigos y dejan a un lado, la comunicación tradicional, la misma realidad de las palabras. Un estudio ha demostrado que se ha hecho“evidente la necesidad de expresión personal en relación a la realidad cotidiana de la mayoría de los usuarios pero lejana al contexto personal o íntimo”(Ayala, 2013, p. 46)

Por otro lado, hay quienes son hábiles para escribir en foros virtuales, hacer notar posiciones políticas en Twitter o criticar la economía actual ocultos en un “nickname”, pero pocos acuden a debates en universidades o participan de una cultura ciudadana activa en las calles de su ciudad, en ultimas la gente termina por alejarse de la realidad.

Y como si fuera poco, los problemas de seguridad en internet, no existe control legal efectivo y preventivo en redes, el cibercrimen y su relación con nuevas tecnologías, solo para dar un dato, “existe una carencia enorme en cuanto al control de datos en las redes sociales. Cada información que introducimos puede ser vista por muchas personas y según un informe reciente de la Agencia Española de Protección de Datos, el 43% de los usuarios tiene configurado su perfil sin limitación alguna”(Caldevilla, 2010, p. 58).

Finalmente, la reflexión expuesta es una aproximación critica del papel de la sociedad actual en el desarrollo de nuevas tecnologías, lo que supone retos y oportunidades, como conclusión es conveniente citar a uno de los hombres más influyentes del siglo pasado, no en vano Einstein decía “Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad; el mundo solo tendrá una generación de tontos”.

 

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