Blog de la facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales

15 de julio de 2019

Moral en cifras: Desarrollo, Estado y sociedad (Estado, inversión y desarrollo)

Por: Angie Valeria Reyes Gamboa

En términos de desarrollo, la economía es la principal herramienta usada para la interacción social y para fortalecer las relaciones que generan un florecimiento común; sin embargo, diferentes sucesos, como las grandes guerras, han puesto en evidencia que los impulsos políticos pueden ser mucho más fuertes que las relaciones económicas. Es necesario un desarrollo integral que parta del fortalecimiento de las relaciones sociales y, en caso de que estas se estanquen al igual que en la economía, sea el Estado quien las impulse a la comunidad con inversión de moral social.

Bazar Ególatra

La ideología de crecer o morir, resultado la economía capitalista, surge de la pretensión auto reguladora del libre mercado, distinguida por rechazar la intervención del Estado y fomentar el individualismo como vía de desarrollo. Esa idea es causante de efectos colaterales como fallos en la sociedad económica a razón de la distribución no equitativa de la riqueza.
Cuando los mercados se monopolizan, aumenta el riesgo de inestabilidad económica, ya que si uno de los sujetos dominantes cae por un fallo en la economía, va a afectar de manera directa y contundente la sociedad económica, al ocurrir esto, se genera un ciclo de deterioro económico el cual resulta en una crisis económica. Las crisis económicas suelen ser frecuentes en el territorio del mercado, estas fallas han justificado que los Estados hayan asumido un papel principal en el funcionamiento económico, es decir, economías donde el sector público mantiene relación correctora y complementaria.

Si bien el papel del Estado efectúa una intervención reguladora, también se involucra como impulsor de la economía por medio de la inversión pública. Dani Rodrik, profesor de economía política internacional de la Universidad de Harvard, el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI) y Margaret McMillan de la Universidad de Tufts, en un artículo publicado por el Foro Económico Mundial (WEF), afirma que la inversión pública ha producido efectos positivos en cuanto al crecimiento económico.

A pesar de que el mercado se constituye en un medio donde interactúan diversidad de actores, las relaciones políticas predominan sobre cualquier otro tipo de interacción. Esto se puede demostrar mediante los hechos históricos como las Grandes Guerras, que se desarrollaron en un contexto económico de interdependencia y aun en medio de este equilibrio comercial se desataron enfrentamientos bélicos de grandes magnitudes impulsados por contrariedades políticas. Esto para demostrar que la estructura económica, como estrategia de desarrollo, depende directamente de la organización social en la que se implemente. De la misma manera, la estructura social en la cual se desarrolla la economía requiere de un sistema de valores el cual moldee y regule la vida en sociedad, la cual será posible si los sujetos que pertenecen a esta sociedad comparten una misma cultura general.

Engrudo y lubricante social 

Los hechos que tengan presencia en las sociedades serán juzgados según el sistema de valores preceptuados por la vida en comunidad, es decir, la aceptación o el rechazo cultural. Igualmente, estos hechos tendrán consecuencias ya sean jurídicas, sociales o morales. De esta manera, se puede establecer la cultura como una dimensión de aglomeración ética la cual funciona como un sistema de causa – efecto. Teniendo en cuenta esto, un hecho generará una respuesta determinada. Si se comprende de esta manera el funcionamiento de las reacciones sociales, se puede predecir el resultado que emane este sistema, de tal manera que, para una causa corresponderá un fin.

Si el efecto que se desea generar en sujetos diversos es una unión eficiente, como base para el desarrollo económico, político y social, es clave establecer qué hecho generará este efecto y de dónde va a provenir, de dónde debe nacer.

Las fuentes de cohesión social se dividen según su naturaleza: aquellas que provienen de una naturaleza positiva, por ejemplo un mundial de fútbol el cual une a los integrantes de un país, se denominarán fuentes positivas y las de naturaleza negativa, por ejemplo un atentado por parte de un grupo terrorista que genera indignación y rechazo social, se denominarán fuentes negativas. Es importante la distinción de estas fuentes a razón de que proporcionan un marco en el cual se pueden distinguir qué hechos sociales se clasificarían como fuentes de cohesión social.

Así como los mercados están expuestos a periodos de recesión, las relaciones sociales lo están también, estos periodos de recesión social pueden llegar a generar crisis sociales, por ejemplo guerras, las cuales podrán ser solventadas mediante intervención del Estado. Una intervención eficiente, que implique poco esfuerzo y obtenga resultados a gran escala.

Para comprender el funcionamiento de la unidad social como base para el desarrollo, resulta útil la analogía del reloj. El mecanismo del reloj análogo consta de piezas de diferentes tamaños y formas que trabajan a un mismo ritmo y generan un mismo resultado: indicar la hora, si una de estas piezas no funciona o trabaja a un ritmo diferente el efecto repercutirá directamente en todo el sistema, haciendo que este no cumpla su propósito. El funcionamiento idóneo de las piezas, que se van a desgastar con el paso del tiempo, depende del mantenimiento de estas y de la lubricación general del sistema. Aplicado al contexto, las piezas son cada sujeto que interactúa en una sociedad, el mecanismo del reloj representa la estructura social y el mantenimiento de las piezas y su lubricación corresponde a la intervención del Estado en la relación de las piezas para el funcionamiento del sistema. El reloj no funcionará de manera eficiente si sus piezas no están unidas.

Lo anterior solo lleva a una conclusión: en un sistema ninguna pieza por separado logra el fin para el cual fue producida, así como una estructura social no cumplirá con su objetivo, es decir el desarrollo, si los sujetos que interactúan en esta no están unidos. La fuente de unidad no se basa en las relaciones económicas, como se ha demostrado, las estructuras económicas tienen un flanco en común y estas son las relaciones políticas. Una estructura social que permita un desarrollo integral se garantiza por la labor unánime de cada individuo y por ultimo no se puede lograr este trabajo unánime si no hay nada que adhiera la pluralidad, las fuentes de cohesión social comprenden qué situaciones son necesarias para conseguir este fin, el cual no solo depende de una población sino, al igual que en el mercado, requiere de una intervención estatal que saque las relaciones sociales de la recesión, es decir, requiere que el Estado haga de la moral una inversión social.

Recomendados LibrePensador

Pearson, F. y Rochester, J. (2000). Relaciones internacionales : situación global en el siglo XXI, 4edición.  

Revista Dinero (2016). ¿Qué tan importante es la inversión pública en el desarrollo?. 

Rodrik, D ¿Crecimiento sin industrialización? Word Economic Forum.