¿Qué pasa con los programas de entretenimiento en Colombia?

Por María Camila Vahos

15 de junio de 2016
Imagen: http://www.prisma-hsg.ch/issue/331-fernsehen/

Actualmente la televisión cuenta con un sin número de programas de entretenimiento a nivel nacional. Pero, esta tendencia no es tan nueva como lo parece, pues la televisión en el país surge en el año 1954. Sin embargo, la transmisión televisiva es un estilo que hemos, en muchos casos, copiado del exterior. Ya, en la década de las 40 y 50 en Estados Unidos, pionero en la transmisión de entretenimiento, nace la idea de los reality´s shows y concursos  con los respectivos programas Candid camera y Quiz show. De ahí que, las cadenas de televisión RCN y Caracol televisión emprendan  como empresas privadas  el negocio televisivo en Colombia. Se destacan, entonces,   los programas con los cuales se obtienen mayores  beneficios en términos económicos, lo cual redunda en espacios en donde se privilegia  el entretenimiento,  mas no la  educación del televidente, la cual es  parte fundamental de  la  responsabilidad social que tiene la  televisión.

Telebasura

Mediante las cadenas de televisión más representativas del país RCN y Caracol surge una gran competencia por el rating de televidentes. Para  conseguir tal objetivo utilizan como estrategia el lanzamiento frecuente de nuevos  programas, en la mayoría de los casos iguales entre sí. En la divulgación de “nuevos programas” se encuentran los reality´s shows los cuales pretenden mostrar sucesos “reales” en un único contexto, en el cual las personas no necesariamente  son actores. Debido a lo anterior, para estas cadenas es mucho más barato  producir esta producción, que realizar una novela que demanda más coordinación y preparación. El negocio realizado por estas cadenas de TV se hace  por medio de la compra de  una franquicia de agentes internacionales, negocio que mueve entre 970 millones de dólares.

Ejemplos de estos programas, muchos, entre los más reconocidos, el Desafio; Gran hermano, padre de los  realitys; Cita a ciegas; Colombian next top model; La granja Tolima, La isla de los famosos… Pero, qué llama tanto la atención de estos programas, por qué tiene tanto rating y tanto éxito. Sencillo, estos programas generan varios escándalos, conflictos entre los personajes, melodramas, diversas y explicitas escenas sexuales, además, es el televidente quien tiene el poder sobre el futuro del programa mediante su voto. Como consecuencia, y lo demuestran las cifras,  hay más interés por votar por un personaje de televisión y su permanencia en el programa que en la misma política del país.

 No obstante, “la telerrealidad” es una constante adulteración, es decir;  desde su inicio todo es totalmente preparado y controlado; no muestran la realidad como en su objetivo se  pretende, ya que esto sería aburrido, no daría de qué hablar y no movería masas, por lo tanto, no movería el dinero. Por ello se buscan  figuras que sean conflictivas, extravagantes o fuera de lo común, que generen dilema. Por otro lado, los  personajes  pierden total control de sus vidas,  de su intimidad y privacidad. Además, los concursantes deben seguir un guión que demuestra que la realidad y la naturalidad de estos programas no existen.

Ganar para perder

Duro contra el muro, Un minuto para ganar, El precio es correcto, Compre la orquesta, entre otros, son producto de el facilismo, mediocridad, y conformismo colombiano. Pues, estos programas nos venden subliminalmente la idea del dinero fácil como lo hace el narcotráfico en el país. A diferencia de los realitys aquí los participantes deben obtener un monto de puntos que son cambiados por premios valiosos o un monto de dinero. Por otro lado, la rivalidad, competencia y hasta el punto de llegar al ridículo son los factores  que impulsan  el éxito de estos programas.

Sumado  a lo anterior, la televisión por medio de los programas como medio de comunicación tienen el compromiso de: informar, educar y entretener. Tanto, los reality´s como los concursos, no tienen una profundidad formativa, un mensaje educativo para el televidente el cual,  carece de reflexión y de información útil por lo cual, los infantes y  jóvenes quienes a través de  los avances de la  tecnología, pagan las consecuencias del mal uso de los medios, de la desmesurada información que se puede encontrar en ellos y de los intereses particulares detrás de los medios. En otras palabras,  actualmente es más importante entretener  y obtener un alto rating que dará ganancias que, incentivar  la educación y desarrollo de el país mediante la posibilidad de comunicación audiovisual que se ofrece en este medio.

En síntesis, la televisión como medio de comunicación debe mantener un equilibrio en sus principales funciones: informar, educar y entretener propias de su responsabilidad social, deben fortalecer la construcción de la realidad  del televidente, implementar   nuevas estrategias de innovación en este medio mediante, programas que  satisfagan y logren nivelar  la función de educación con el entretenimiento además, de que estos nuevos  programas capten verdaderamente la atención del público. Es decir, no generen aburrimiento en el televidente   y así obtener una simetría la cual, aportará al televidente múltiples opciones de programas que no solo ofrezcan  un contenido de  “telebasura”.

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