La prostitución en Colombia, ¿legalizando la inmoralidad?

Por Camila Morón

18 de octubre de 2017
Imagen: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Honthorst,_Gerard_van_-_Merry_Company_-_1623.jpg

La prostitución, un tema bastante controversial y un total tabú social, no importa de dónde  venga o a dónde se dirija, sea legal o no, sigue  siendo un pecado capital. Sin embargo, el tema a tratar es más que un paradigma, es un asunto que compete a todos y frente al cual es indispensable evaluar cómo en la sociedad colombiana se ha desarrollado  y cómo lo han manejado en  otros países: su legalización y reglamentación.

Una sociedad desarrollada y ¿satisfecha?

Para comenzar es pertinente quitar muchos de los tabús, entendiendo la prostitución como “actividad de quien mantiene relaciones sexuales con otra persona a cambio de dinero” (Real academia de la lengua española, S.F). Teniendo una clara concepción del significado de la actividad, pregúntese qué beneficios podría traer y por qué en Colombia que si bien es cierto con el Proyecto de ley ordinaria no. 079 de 2013, algo se trató de hacer frente al tema, el caso resultó en que muy pocos prestaron atención y a mediados de 2014 para el congreso y los medios el asunto se empolvó. Y pregúntese qué pasó con los congresistas con deseos sexuales y fines sociales…

Entre tanto, la propuesta pasada al congreso en el año 2014 fue expedida por el entonces congresista Armando Benedetti, y en ella se planteaba la forma en la que la legalización de la prostitución podría traer beneficios a la sociedad, tales como defensa a los derechos de quienes ejercen la prostitución por voluntad propia, libertad del ejercicio, presunción de un contrato laboral, y organización y control de los establecimientos comerciales que ofrecen el servicio, en síntesis Así reza la propuesta: “Por la cual se establece un trato digno a las personas que ejercen la prostitución, se fijan medidas afirmativas a su favor y se dictan otras disposiciones orientadas a restablecer sus derechos” (Benedetti 2013).

Sin embargo, aunque es cierto que la medida aparenta ser muy positiva y puede serlo, ¿por qué lo dejaron en el olvido?, sencillo  en el país pesa la moral, como colombianos siempre se ha temido al cambio de enfrentar nuevos retos lo que los condujo a dejar de lado decisiones relevantes por miedo, y si bien es cierto que la prostitución no es ilegal, tampoco existe ningún tipo de ley que la proteja.  Y no se trata de defender una posición buena o mala frente al asunto o determinar su pertinencia en la sociedad; en cambio, se debe reflexionar en torno al comportamiento de los colombianos, ¿hipócritas?

Y qué pasa en el mundo?

Los países europeos han sido de los más claros exponentes dentro de la toma de decisiones frente al tema, aunque se encuentren  divididos. En primer lugar,  se tiene una posición frente al asunto en la cual la mejor opción debe ser la abolición de la prostitución, que es evidente en países como Suecia quien defiende su posición afirmando que no solo es una actividad que daña la sociedad sino que, además, es una forma de discriminación y maltrato a la mujer. No obstante también existe la contraposición la cual basa su argumento básicamente en que “es un mal necesario”; es decir, si la actividad es debidamente regulada y además se toman las medidas legales y de salubridad necesarias podría representar un gran paso para el desarrollo social, todo esto se ha visto  en los países nórdicos, y otros como Suiza, Rusia, Ucrania, Alemania y Holanda.

Aunado a lo anterior, es clave resaltar que la legalización de la actividad en dichos países ha representado una serie de ventajas y desventajas, las cuales solo se puede decir si es bueno o malo desde el criterio de cada lector. Es válido exponer que entre las desventajas que este presenta es el miedo de los gobiernos por no poder controlar las mafias que controlan el tráfico y en adición a ello, existe la posibilidad que en vez de regular el mercado sexual este se expanda causando serios problemas sociales y aumentando la posibilidad del tráfico infantil y de blancas.  No obstante la inyección de capital económico que se daría por la regulación, vigilancia y además la revolución social que significa la aceptación del asunto ha llevado a cada país a tomar la mejor decisión frente a ello.

Qué se puede hacer  en Colombia?

En principio los colombianos deben aceptar que aún no poseen  la educación necesaria para afrontar la revolución social que significa la legalización de la prostitución, además no se cuenta con un sistema de seguridad ni de gobierno con políticas realmente eficaces, lo que dificulta en gran manera la legalización del ejercicio. Se requiere la creación de un nuevo plan de gobierno en el que no solo se expidan leyes de protección a los derechos sino que, en cambio, sea toda una revolución para la estructura social, tocando factores indispensables como la educación; y es que realmente se necesita con urgencia tomar el tema y solucionarlo porque ignorándolo solo hacemos que sus falencias se incrementen: solo en Bogotá existen aproximadamente 14.306  personas que ejercen la prostitución (Secretaria de integración social) y en su mayoría son mujeres, quienes han sido víctimas del tráfico o bien lo hacen por voluntad propia, más sin embargo no se les han protegido sus derechos.

Finalmente, es realmente importante entender que aunque como sociedad no se esté listo  para su legalización plena, sí se debe tomar la responsabilidad civil de exigir el nacimiento de nuevos mecanismos con los cuales se podría regular la actividad, dando no solo derechos a quienes lo hacen como una forma de trabajo sino, también, defendiendo a quienes han sido víctimas. Abriendo las puertas no solo a la protección y control por parte del Gobierno de los establecimientos que prestan el servicio.  Lo que sería una mejora en el desarrollo económico y social del país. Por otro lado, es posible que se lleguen a  desmantelar muchos carteles de mafia bajo la toma de medidas adecuadas y los procesos no solo legales sino que además la capacitación del sistema de seguridad policial del país, que harían de la medida un método eficiente. Y finalmente pregúntese: ¿la legalizamos?

Recomendados Libre pensador:

Benedetti –  “proyecto de ley ordinaria No. 079 del 2013” 

El Espectador – “inmoral mas no ilegal” 

 


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