El costo del boom de la inversión extranjera en Colombia

Por Carolina Rangel Correa

18 de febrero de 2015
Imagen: Wikipédia - Poço de petróleo

La creación de la ANH (Agencia Nacional de Hidrocarburos) en 2003 contribuyó en la evolución del sector petrolero. Dicha creación trajo consigo nuevos métodos contractuales amigables para la Inversión Extranjera Directa (IED) en Colombia, y por tanto un impacto positivo en la economía. Empresas como Pacific Rubiales Energy Corp (PREC), llegan a países como el nuestro con el fin de explotar unos recursos, trabajarlos y obtener unas utilidades, si bien es cierto la obtención de estas utilidades no es en vano, pues esta empresa apoya varios proyectos de emprendimiento (Concurso Venture), responsabilidad social y desarrollo tecnológico (Programa Ondas), entre otros.

Impulso para invertir en Colombia

En ocasiones es importante detenerse y preguntarse qué tan buena es toda la IED que llega a nuestro país, cuánto realmente se beneficia nuestra economía con la llegada de empresas extranjeras. El escenario de Confianza Inversionista del que se habla con fuerza en nuestro país en los últimos años contiene otra realidad, el costo de este boom de inversión internacional termina siendo mucho más alto del conocido.

Este documento no pretende poner en duda la capacidad técnica y la destreza empresarial con la que cuenta PREC; pretende mostrar cómo las empresas extranjeras que operan en Colombia, logran obtener cuantiosos beneficios económicos sobre la base de un Estado condescendiente con el capital extranjero. El 15 de abril de 2013, María Constanza García, Directora de la Agencia Nacional de Minería, la máxima autoridad minera del país, destacó cómo la minería, uno de los pilares de nuestra economía, presenta una ausencia de control preocupante.

En 2008 Pacific Stratus, compañía dirigida por los venezolanos, Ronald Pantin y José Francisco Arata, se asoció con Germán Efromovich, dueño de Petro Rubiales y del contrato del campo Rubiales. De esa fusión nació Pacific Rubiales Energy Corp (PREC), registrada en Canadá. Sus empresas se encuentran radicadas en Barbados, Bermuda, Canadá, Holanda, Panamá y Suiza, reconocidos Paraísos Fiscales y territorios Offshore. Estos países son utilizados por grandes empresas mundiales para evitar mecanismos de control y así mismo para evadir el pago de impuestos a las ganancias.

¿Que le queda al país?

A pesar de que la mayoría de la exploración, extracción y producción (98,7%) de petróleo y gas realizada por la compañía se encuentra en Colombia y que por esto todos los activos están en este país, ni siquiera la matriz de la compañía Oleoducto de los Llanos (ODL) está radicada en nuestro país, sino en Panamá, a través de una firma denominada ODL Finance S.A. La Empresa siempre ha buscado la forma de registrar todas sus empresas en lugares conocidos como Paraísos Fiscales, con el fin de aprovechar los beneficios que acuerdos como el Tratado Bilateral de Inversión brindan a empresas multinacionales, sin evaluar el impacto negativo sobre los países en donde estas firmas explotan recursos.

Con su estructura empresarial armada y refugios como Canadá y Panamá, PREC comenzó su búsqueda de recursos financieros. Mostrando indicadores promedio como EBITDA (US$1.551 millones) y Net Back (US$791 millones) lo suficientemente altos y confiables, la compañía ha desarrollado otro mecanismo de generación de ganancias a través de sus movimientos accionarios en las bolsas de Toronto, Colombia y recientemente Brasil.

Un Estado eufórico, permisivo y desordenado

Aunque estos movimientos son normales en el mundo empresarial de hoy, también es cierto que las legislaciones son más permisivas en materia tributaria con las ganancias del capital financiero que con las del capital productivo. En el caso colombiano, las ganancias obtenidas en el mercado accionario pagan 10% si se es dueño de las acciones por más de dos años, de lo contrario no constituye renta, mientras las del sector real son grabadas con un impuesto nominal de 25% más una contribución (CREE) de 9% Además, como una parte de estas ganancias no se obtiene en Colombia, ni es el resultado de la extracción mineral del país, el Estado es incapaz de percibir ganancias, pues no está sujeto a impuestos sobre la renta ni regalías.

Pacific Rubiales es una empresa que encontró en Colombia el territorio propicio para desarrollarse empresarialmente, y poderse beneficiar por la falta de regulación, liderada en gran medida por la docilidad de los dos últimos gobiernos a los capitales extranjeros. Esta Empresa ha sacado provecho de un Estado débil, de la falta de control, y además es parte del boom de inversión extranjera con el que cuenta nuestro país. Dicho boom finalmente le sale excesivamente caro a Colombia, puesto que no recibe ganancias por la fuerte explotación de recursos y sí se convierte en un pasivo para el país cuyo pago son las utilidades recibidas.

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