Colombia no sabe lo que tiene

Por Gilberto Moscoso Rodríguez

30 de enero de 2015
Imagen: Mrtony77

Los colombianos se jactan de la biodiversidad de su país. Pues Colombia es como una tienda de barrio en el mundo, produce de todo pero poquito. Lo curioso es que la política de comercio exterior está enfocada en el petróleo y el sector minero, mientras que los protagonistas de la exportación de los años 90 como el café y el banano quedan relegados a una propaganda barata. Si bien es cierto, el país goza de una economía estable, creciente y ambiciosa, esta visión se queda corta cuando se amplían los horizontes de mercado e inundamos el país con tratados de libre comercio mientras la balanza comercial demuestra las importaciones aumentan de sobremanera, y las exportaciones van a paso lento y no tan seguro.

Inversión y posicionamiento: sí!

Hay que felicitar al gobierno por su diligencia en materia de relaciones internaciones y comercio exterior, pues se han facilitado las interacciones económicas con los magnates del mundo: firmamos un acuerdo de cooperación financiera y técnica con la Unión Europea firma y paralelamente se anulan procesos emigratorios de visado; Sin menos preciar el importante papel de Estado Unidos en Colombia, las exportaciones a China ya son la mitad de lo son a Estados Unidos –nuestro principal socio comercial-. El esfuerzo por estimular la inversión es un gran avance en tanto la competitividad y el desarrollo de las políticas macroeconómicas evolucionan por el proyecto de expansión económica del país. De todas formas, asegurar jurídicamente las inversiones extrajeras es primordial pues la credibilidad en Colombia como destino de inversión ha incrementado considerablemente y de eso no hay duda, en los rankings de competitividad el país se posiciona cada vez mejor. Lo anterior se refleja en el sector petrolero y minero, pero el manejo de estos recursos no está en manos colombianas y los ingresos de su explotación y comercialización se materializan en regalías e infraestructura, además de cooperación con las administraciones regionales en temas sociales.

La agricultura abandonada

Colombia es un país de producción agrícola la cual no explota y es notable la negligencia del Estado cuando se trata de políticas para el campo en general, es preocupante la cantidad de productos que se desperdician en todo el país, porque no hay oportunidad de sacarlos ni siquiera de las fincas productoras. Las ganancias son irrisorias, el margen neto de las ganancias de los productores demuestra que la agricultura no está siendo rentable, pero esto no es razón suficiente para olvidarse de este sector, sobre todo cuando el país vive de ello.

Precisamente si tenemos una economía en evolución, expansiva y emergente el Estado debería incentivar la innovación en las exportaciones (mirar hacia otros mercados), cosa que no es difícil al ser un país tropical producimos alimentos que no se conocen en el 70% del mundo. Es más, en Colombia ni siquiera conocemos lo que se da dentro de nuestros cultivos. Hay mercados que no se han explotado en los cuales se puede exportar y cambiar la balanza comercial que de seguir así, puede afectar la economía tan estable de la cual estamos gozando.

Es ahora cuando el país necesita invertir en infraestructura, modernización y tecnificación de los cultivos y sacar adelante la producción colombiana, hacer crecer las empresas productoras, generar empleo, activar una dinámica de oferta-demanda, en vez de depender de un mercado tan irónico como el petrolero-minero, donde somos quien tiene la fuente pero no la explotamos. Es por ello que gobierno debe poner más atención a la producción interna del país. Pues existe la posibilidad de generar estándares de calidad en nuestros productos dignos de ser exportados a todo el mundo. De cierta forma una economía en evolución es una economía innovadora y no solo es expandir la diversidad de productos a exportar sino también a quien se le va a exportar, se ha demostrado que la política exterior del Réspice Polum – mirar a al polo – es efectiva para un país con limitados recursos y una economía incipiente y a Colombia le ha resultado implementar una política exterior de Réspice Similia –mirar a los semejantes.

De la necesidad de coherencia entre política interna y externa

La coherencia que tiene existir entre las políticas internas del país y las políticas exteriores debe plantear un plan de gobierno que estructure la balanza comercial donde el resultado sea positivo para todo el Estado. El hecho de consentir a los inversionistas con tasas de interés bajas y seguridad jurídica ya genera una inclinación en esta balanza y a un costo muy grande. Por muchas regalías que ingresen al PIB, no valen el costo del desastre ecológico que necesariamente se tiene que causar para la explotación de esta actividad. Se destruye el campo de donde podrían surgir mercados que traigan una real bonanza económica a cambio de un margen de ganancias ficticio.

En comparación a 2012 las exportaciones han caído y es precisamente porque Colombia debe aportar una posición más activa en los mercados internacionales y dejar de depender de multinacionales e inversionistas que desangran las posibilidades de surgimiento de este país. Dejar de mirar a los magnates de las exportaciones y mirar hacia países en nuestra misma condición podría ser un movimiento con resultados positivos, pues países emergentes en África y Asia tienen el mismo problema de delegar sus ingresos en manos extrajeras y no gestionar su propia industria. Así que no es descabellada una interacción económica y cooperativa en situaciones similares a la de nosotros.

Recomendados:

Blog de Comercio exterior – Colombia abre las puertas al comercio internacional

El Tiempo – Obtenido de Proponen plan exportador para no depender del petróleo y minerales

Ministerio de Comercio, Industria y Turismo – Balanza comercial de Exportaciones

Union Europa – Cooperación técnica y financiera


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