Dejemos la demagogia, ¡Por el amor de Dios!                     

Por Santiago González

jueves 15 de junio de 2017

El pasado 26 de Marzo de 2017 se realizó algo histórico: la consulta popular en Cajamarca–Tolima, en donde la ciudadanía decidía si querían que su suelo fuera explorado o no, por la multinacional AngloGold Ashanti. El resultado fue abrumador con un 97,9% de los votos de los habitantes en contra de la exploración minera, específicamente en el proyecto de La Colosa. Ahora, el 4 de Junio se repitió la misma historia en Cumaral–Meta: los habitantes votaron en contra con un 97,6% rechazando la explotación petrolera en su territorio. En este caso, era la multinacional asiática Mansanovar. Yo les pregunto, ¿en serio creen qué es motivo de celebración estar espantando la inversión extranjera cuando estamos creciendo al 1,1%? ¡Dejen la demagogia!

Vale la pena aclarar que yo soy una persona que está convencida del cambio climático y de que los recursos naturales son no renovables, lo cual es un principio básico en economía. De igual manera, no quiero entrar a tocar el tema jurídico porque hay muchos vacíos legales en cuanto a que dicen que esta decisión popular es vinculante y debe materializarse, y otros que dicen que solo se deben tomar como opinión porque es el Estado quien es el dueño del subsuelo y un municipio no puede decidir sobre los ingresos de una nación. Toman como ejemplo que si dentro de un edificio hay un propietario que hace mucho ruido, así todos los vecinos voten para sacarlo, no lo pueden decidir ellos.

Así pues, considero que un país como Colombia que goza de tener recursos naturales debe explotarlos. Así como lo hace Canadá, Noruega y Estados Unidos. ¿Cuál es la diferencia? Que debe ser una minería totalmente responsable con el medio ambiente. Lo que no sabe el colombiano de a pie, es que la minería ilegal es la culpable de la contaminación ambiental que vive el país. Esta representa cerca del 80% del oro exportado por Colombia y es la cual se debe atacar. Están muy equivocados en celebrar cuando empresas que brindan empleo, pagan impuestos y generan regalías, se van del país simplemente por el populismo de algunos.

Si todavía sigue celebrando que la inversión se vaya del país, entonces mire lo siguiente: al primer trimestre de 2017, la economía colombiana creció al 1,1%. Este dato representa, hasta el momento, el crecimiento más bajo de la economía desde el 2009. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística –DANE, este crecimiento se vio principalmente representado por la variación negativa de la Explotación de Minas y Canteras (-9,4%). Lo que le quiero decir es que en estos momentos el país no tiene plata y si siguen con esta demagogia tan brava, vamos a seguir sin conseguir recursos.

Los colombianos quieren educación y salud gratis, mejor infraestructura y ahora piden mayores salarios para los profesores, pero no dejan que el país consiga recursos. Entonces uno les dice: bueno entonces subamos impuestos, y tampoco les parece, antes se ponen bravos. ¿Qué les pasa? ¿Creen que el dinero crece en los árboles? Lo que tenemos que hacer es que las empresas vengan a invertir –eso sí, con una regulación absoluta–, y a generar empleo, para que obtengamos 2 beneficios: el primero de ellos se verá reflejado en recibir regalías e impuestos –Sí, amigo, el dinero que no tenemos–, y el segundo se verá en que con nuevos empleos se generará un mayor consumo, que en últimas se ve reflejado en la activación de la economía.

De hecho, gracias a las regalías recibidas en 2012, por ejemplo, Colombia financió el 51,2% del gasto público. Por el petróleo hoy tenemos la inversión en infraestructura más alta en todos los gobiernos, y si de casualidad alguno me va a responder “entonces tómese un vaso de petróleo”, pues quiero decirle que debería ser consecuente y no comer carne, porque el sector agropecuario es el que más uso de agua demanda para su producción. Y aunque no lo crea, ¿sabe cuáles son los sectores que menos demanda de agua generan? Pues sí, el sector minero y petrolero.

Si sigue sin estar de acuerdo o sin compartir, lo invito a que suelte el iPhone o el SmartPhone de donde me está leyendo o de donde ve videos de YouTube, deje de utilizar su automóvil y lo más importante: deje de comer carne. Mejor dicho, fuera de que tienen que empezar a ser consecuentes con lo que reclaman, si no le gusta el petróleo, entonces aliste su bolsillo para otra reforma tributaria. No sean demagogos y entiendan que el dinero no crece de los árboles.

No se les haga raro que después los municipios que le están cerrando las puertas a la inversión, sean los mismos que empiecen a exigir carreteras. Lo más triste es que estén celebrando por perder cientos o miles de millones de dólares, para sacar a más personas de la pobreza. Así somos, ya parecemos un país inviable.

@SantiGonzalezO


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