Cuando la realidad no es suficiente

Por Luis Guillermo Ariza Ruiz

4 de diciembre de 2017
Imagen: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/ac/Georgette_Leblanc_-_Un_p%C3%A9lerinage_au_pays_de_Madame_Bovary_010.png

La insatisfacción por la realidad inminente y el descontento de no llevar una vida ideal, han llevado a que la psicología reconozca a los bovarismos como la problemática por la cual la evasión de la autenticidad toma importancia en la cotidianidad de los individuos y de las colectividades. Los bovarismos representan una conducta que muchos encarnan y solo unos pocos pueden reconocer en sí mismos.

¿Es posible vivir otra realidad?

El complejo de Bovary es una psicopatología que toma nombre de un personaje de la novela “Madame Bovary”, escrita en 1857 por Gustave Flaubert. En esta historia, se narra la vida de Emma Bovary, una joven mujer que se encuentra agobiada por la vida que desempeña, debido a que en comparación con los personajes de las novelas que lee su realidad es  simple y gris. Con el transcurrir de los años, Emma va adaptando su vida a aquello que deseaba replicar de las novelas de amor que leía de niña, soñando con ser rica, tener un exitoso matrimonio con un gran señor, tener un hijo varón y poder pertenecer a la alta sociedad. Sin embargo, al ver que su realidad  distaba de la ficción que había creado en su imaginario, se vio inmersa en una profunda decepción por su vida real. Esto la condujo al suicidio.

Con base en el comportamiento de Emma, el psicólogo francés Jules de Gaulter en el siglo XX introduce el término bovarismo a la psicología moderna. El término se emplea para designar “el poder que tiene el hombre de concebirse diferente de cómo es y, en consecuencia, hacerse de una personalidad ficticia y jugar un rol que intenta sostener a pesar de su naturaleza verdadera y a pesar de los hechos” (Gaultier, J. 1902)

El bovarismo, entonces, se puede tomar como el trastorno que hace que una persona adopte una personalidad o un rol que no le corresponde, debido a su contexto, esto anterior se puede confundir con la hipocresía la cual en palabras de la RAE es el “Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se  tienen o experimentan.” Sin embargo, la principal distinción entre una persona bovarista y una persona hipócrita es que, el primero, no es consciente del engaño en el que se encuentra inmerso, mientras que el hipócrita tiene pleno conocimiento de sus comportamientos.

Sé tú mismo y  no desaparezcas tras un bovarismo

Al entender qué significa y de dónde proviene el bovarismo, se debe saber también que estos son un componente constante en el entorno. Existen tres tipos de personas que presentan el complejo de bovary: uno es el tipo de persona sería, aquella que se inventa a sí misma en una realidad superior a la que tiene sea física, económica o intelectual. Por ende, una persona que aparenta tener más, saber más o en esencia ser más de lo que  es sería una persona que está cayendo en un bovarismo. Así mismo, existen las personas que no se idealizan mejor, sino que simplemente se ven en la vida de alguien más, aunque este otro individuo esté en igualdad de condiciones, a esto se le conoce como bovarismo horizontal. Finalmente, aquellas personas que se imaginan inferiores y se adaptan |a esta idea presentan un bovarismo descendiente, este suele asociarse con problemas de depresión y suele intervenir en la creación de complejos y trastornos múltiples.

Aunado a lo anterior, la tendencia al complejo de Bovary no es solamente individual, existen bovarismos grupales, los cuales se constituyen cuando un gran grupo de personas con una idea común atribuyen ideales erróneos y distantes de la realidad. Un ejemplo de esto puede ser el que  una hinchada de fútbol esté convencida ciegamente de que su equipo es el mejor del mundo. Por consiguiente, esa colectividad estaría cayendo en un bovarismo y la tendencia a defender la ficción que han adoptado como realidad, puede llevarlos, incluso, a la violencia, como es el caso de las barras bravas.

Caer en un bovarismo es fácil y en ocasiones puede ser incluso provechoso, pues este puede hacer que el individuo que lo presenta tienda a la mejoría (en el caso del bovarismo ascendente). Sin embargo, no se debe tomar estas alteraciones de la realidad a la ligera, pues si estas causan  complacencias o algún tipo de vacío o trastorno en las personas, estas podrían verse orilladas incluso a suicidarse, como sucedió con la misma Emma Bovary. Por lo tanto, es pertinente, si se considera inmerso en un Bovarismo, buscar ayuda profesional antes de que sea demasiado tarde, pues como dijo Phillip Dick:La realidad es aquello que, incluso aunque dejes de creer en ello, sigue existiendo y no desaparece” (Dick, 1980).

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