Resiliencia: el poder de la mente

Por Adriana Rodriguez Saavedra

17 de septiembre de 2014
Imagen: toffehoff - Kenny van Weeghel

La resiliencia proviene del latín resiliere que significa re: atrás y siliere: saltar. Fue empleado inicialmente para designar la flexibilidad de los objetos. Más tarde, la psicología, las ciencias de la salud y la educación han ido adaptando el término a la capacidad de los individuos o comunidades, que en condiciones de vulnerabilidad, han sido capaces de superar sus adversidades y recuperarse con éxito para continuar con sus vidas. Esta característica no es ajena a algunos deportistas, que pese a haber sufrido un accidente que ha limitado su capacidad física, han decidido continuar, en este caso, practicando el deporte y promoviendo a otros deportistas que también se encuentran en la misma situación. Teresa Silva y Albert Llovera son claros ejemplos de tenacidad y superación deportiva.  

¿Qué es la resiliencia?

No abandones, ni siquiera cuando las cosas te parezcan un poco dificiles! (fuente)

Hacia 1972 aparece el concepto de personalidad resistente o hardiness, que se puede entender como una especie de barrera tenaz que poseen algunos individuos y que les permite afrontar y entender las dificultades más complejas y dolorosas de la vida como una parte transformadora de su existencia: “Algunas personas sometidas a altos niveles de estrés no desarrollan ningún tipo de trastorno. (…) Las personas resistentes tienen un gran sentido del compromiso o una fuerte sensación de control” (Kobasa y Maddi, citado por Vera, 2004, pág. 11). Esta nueva mirada ha permitido ver y estudiar a diferentes comunidades y/o sujetos que poseen dichas características y son capaces de mutar su realidad. Sumado a ello, se encuentra la capacidad resiliente, “que resulta de un proceso dinámico y evolutivo que varía según las circunstancias. No es tanto la persona que es resiliente como su evolución y su proceso de vertebración de su propia historia vital” (Cyrulnik, citado por Nay y Meritens, 1999, p.15). Hay varias características que distinguen a una persona resiliente, para este artículo se rescatarán dos en particular: la iniciativa y la motivación. La primera se expresa mediante el gusto de exigirse a sí mismo, incluso en tareas cada vez más complejas. Para Wolin y Wolin, “la persona con iniciativa suele actuar más por la convicción de que lo que hace es bueno y vale la pena, que porque hay alguien vigilando para que no viole las normas”  (como se cita en Puerta, M. 2002, p. 26).  En cuanto a la motivación Salonava (2005),  la define como el vigor, la energía y el esfuerzo que se invierten para alcanzar el trabajo que se está realizando, como los casos de los siguientes deportistas.

“Querer es poder”

El Campeonato  Mundial de Parapente en Austria, 1989, está a punto de comenzar. Teresa Silva se prepara para un entrenamiento de rutina, pero en la práctica sufre una lesión conocida como paraplejia incompleta a nivel lumbar. Sin lugar a dudas, quedar limitada de sus piernas, en ese momento, fue un duro golpe para ella. Sin embargo, la aguerrida española no renunció a su sueño. Desde 1998 practica el esquí adaptado —con una silla especial—, el ciclismo, el pádel, la vela, el buceo y el senderismo. Como si fuera poco, en el 2000, conformó la fundación llamada También, cuyo eslogan es “deporte adaptado para la integración de personas con discapacidad”. Con sus integrantes, fundó el equipo Santiveri de esquí adaptado y su grupo de deportistas participa, desde el 2007, en los campeonatos españoles de esquí alpino. Su propósito es fomentar la participación de más mujeres y seguir trabajando con adolescentes discapacitados para que encuentren en el deporte una motivación, una razón de ser, porque, según sus palabras, “querer es poder”.

Tenacidad sobre ruedas

Era el atleta más joven en los XIV Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Sarajevo. Los diarios lo llamaron “promesa deportiva”. Sin embargo, mientras practicaba en la Copa Europea de Esquí, 1985, sufrió una lesión medular que lo dejó en silla de ruedas. Cuando Albert Llovera mira atrás, entiende que lo que le sucedió en el pasado tiene  todo que ver con su presente. Hoy practica el automovilismo: es el único piloto minusválido campeón del circuito de velocidad en Andorra y Cataluña, el único en haber participado en diferentes campeonatos de rallies en el mundo y el primer piloto parapléjico que ostenta títulos. Hoy es un ejemplo significativo no solo para otros jóvenes en condición de discapacidad que quieren participar en carreras de autos; sino, en especial, para su hija Cristina, quien siempre ve cómo la tenacidad que invade a su padre vuela sobre ruedas.

Lo anterior hace recordar el término “mandalas de protección”, que significa paz y orden interno y es una expresión empleada por los indios navajos del suroeste de los Estados Unidos, para designar a la fuerza interna que hace que el individuo enfermo encuentre su resistencia interna para sobreponerse a la enfermedad (Suárez, como se cita en Kotliarenco 1997).


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