La nueva normal China

Por Lina Luna

7 de marzo de 2016
Imagen: https://en.wikipedia.org/wiki/Economy_of_China#/media/File:Shanghai_Pudong_Jan_2_2014.JPG

La caída del mercado bursátil en agosto de 2015 o la disminución del crecimiento chino a un 6.5 – 7% han llevado a economistas y académicos a declarar la caída de la economía china e, incluso, a especular sobre la sostenibilidad de su modelo económico. Si bien es cierto que la economía china se ha desacelerado, analizar estos datos sin tener en cuenta el contexto económico y político nos da una percepción poco acertada, pues lo que realmente está sucediendo es el establecimiento de una nueva normal, un paso inevitable, que ya se había previsto y hasta ahora no ha dejado de ser exitoso, tanto para seguir siendo la economía con mayor crecimiento, como para garantizar la sostenibilidad del modelo chino a largo plazo[1].

La economía china: ¿al borde del abismo?

El 2015 ha ratificado lo que ya sabíamos, la economía china se ha programado para disminuir su tasa de crecimiento. La comprensión de esta realidad varía entre economistas y académicos que se debaten respecto al alcance y la duración de este proceso. La mayoría, como Krugman, interpretan lo anterior como “la gran muralla” del modelo de crecimiento acelerado y estiman que la desaceleración será grande, con consecuencias, incluso, en términos de la ruptura del modelo económico chino, en algún momento, dentro de los próximos años. Pero si miramos los datos, y tenemos en cuenta el plan del gobierno, nos damos cuenta de que la economía china, en palabras de Hu Angang, no está al borde del abismo, sino entrando en una nueva etapa de desarrollo.

El 5 de marzo de 2015, el primer ministro Li Keqiang ya anunciaba que el año pasado el crecimiento disminuiría al 7% con respecto al 7.4% del 2014, con el fin de consolidar una economía más estable y fuerte. A su vez, en el mismo discurso, estableció que el crecimiento lento sería de ahora en adelante la nueva normal de la economía china. Este concepto había sido utilizado por Mohamed El-Erian, antiguo CEO de Pacific Investment Management Company (PIMCO), para describir el difícil camino económico que enfrentaría occidente para recuperarse de la crisis del 2008. Pero, en palabras de Xi Jinping y Li Keqiang, la nueva normal tiene una connotación distinta, pues se refiere a “un reequilibrio fundamental, uno en el que el país diversifica su economía, adopta un nivel de crecimiento económico más sostenible y distribuye los beneficios de forma más equitativa” (Hu, 2015).  En ese sentido, la nueva normal se refiere a un menor énfasis en el crecimiento y un mayor énfasis en una profunda reestructuración económica, reestructuración necesaria para enfrentar más exitosamente los cambios en el contexto económico internacional y, a la vez, garantizar la sostenibilidad  del modelo económico chino a largo plazo.

La nueva normal en perspectiva

La predicción del gobierno chino es que el crecimiento del 2015 sería del 7% (Beijing Review, 2015). La noticia sobre el crecimiento del 6.9% en el tercer semestre, cuando el mercado esperaba que fuera menor, debido a la fuerte caída de la bolsa de Shanghái en agosto, es un buen indicador. Aún así, las principales firmas medidoras de riesgo dudan de la veracidad de estos datos, al ver que el Banco Central de China ha disminuido de nuevo  las tasas de interés en octubre. De hecho, prevén un crecimiento del 6.7%, menor del pronosticado antes del evento de la bolsa. Pero, visto en contexto, el Banco Central viene haciendo estos cortes desde hace un par de años, lo que concuerda con el hecho de que el sector industrial ha sido el más afectado por la reestructuración económica, lo cual es de esperarse en una economía que busca depender menos de las exportaciones y dar más fuerza al sector de los servicios. Por su parte, los sectores de construcción e infraestructura han mostrado buenos signos de mejoría, de la mano de las ventas de propiedad (The Economist, 23 de octubre de 2015).

Aún así, teniendo en cuenta que las predicciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) apuntaban a un crecimiento del 3.3% en el 2015 de la economía mundial, una tasa inferior a la del 2014, un 6.9% de crecimiento en la economía china sigue siendo una tasa de crecimiento envidiable. También es claro que al estar hablando de la segunda economía mundial, la desaceleración en la economía China significa la desaceleración del crecimiento del planeta, pero la nueva normal está cumpliendo con sus objetivos, fortaleciendo el mercado interno. Así las ventas retail se incrementaron en un 10.8% este año, tendencia que fortaleció el sector de servicios e integró mejor la economía china a la economía mundial.

Para el 2016 el FMI prevé un repunte del crecimiento mundial, sobre todo por la mejora gradual de las economías avanzadas. China representa ya un 23% del crecimiento mundial y logró contener la caída bursátil, aunque las repercusiones de las medidas para controlarla, probablemente, se hagan evidentes en el primer trimestre del 2016. Aparte de esto, los demás proyectos de la nueva normal parecen estar desarrollándose sin mayores complicaciones. Si a esto le sumamos la expectativa por la presidencia del G20 en el 2016 por parte de China, podemos esperar el mantenimiento de la tasa del 7% de crecimiento e, incluso, un poco más. Aunque esto no se comparará con la gloria y maravilla de años pasados, probablemente veremos que los ajustes y la asimilación de sus efectos, sumados a las condiciones internacionales, particularmente el comportamiento del dólar, harán sudar a China y, por lo tanto, a la economía mundial.

[1] El presente artículo fue elaborado entre diciembre de 2015 y enero de 2016.

Recomendados Libre Pensador

Beijing Review. (2015). Chinese economy predicted to grow about 7% this year

Xia, L. y Jinyue, D. (2015). China Economic Outlook. Third Quarter 2015

Fondo Monetario Internacional [FMI]. (julio de 2015). Perspectivas de la economía mundial AL DÍA. Actualización de las proyecciones centrales

Hu, A. (2015). Embracing China’s “New Normal”

The Economist. (23 de octubre de 2015). Rate cut shows that even China’s government doesn’t believe its own data

 


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