Juan Carlos Henao: entre libros y jardines

Por Nicolás Hernández Ospina

18 de julio de 2015

Imagen: http://www.antv.gov.co/sala-de-prensa/galeria-de-imagenes/pagina/5/0

Camina por la Universidad Externado de Colombia, algunas veces solo, otras veces acompañado por algún colega u amigo, saludando a todos a su paso. Mide  un poco más de un metro ochenta, viste de forma  descomplicada, pero a la moda: camisas de colores claros, pantalones azules o rojos, de vez en cuando, corbatas de colores o con algún diseño y un blazer para no perder esa elegancia, que  lo deja ver muy bien. Así se le ve a Juan Carlos Henao por el Externado, recorriendo los hermosos jardines llenos de color y alegría, dando una vuelta con algún colega por la biblioteca o, simplemente, atravesando la universidad a pie, para llegar a la increíble vista y confort que tiene en su oficina en lo más alto del bloque A.

Seguramente la mayoría de los estudiantes de primeros semestres sepan quién es Juan Carlos Henao con solo verlo o escuchar de él debido a los diferentes eventos a los que asiste. Aunque para otros, estudiantes como yo— de décimo semestre— que estamos más cerca de hacer tareas para un jefe que para un profesor, no es fácil reconocerlo, quizás por la poca interacción que tenemos con él. Por medio de esta entrevista estilo Marcel Proust, podrán saber un poco más, aquellos que no  conocen, quién es Juan Carlos Henao, el Rector de la Universidad Externado de Colombia.

Nicolás Hernández: ¿Cuál es para usted el colmo de la desdicha?

Juan Carlos Henao: La vergüenza y la soledad. La vergüenza es el peor estado ético que puede sentir el ser humano por hacer algo vergonzoso, como cometer un soborno o un robo, esa sensación sería lo peor para mí. La soledad en el sentido de exclusión, sin amigos o con rechazo. Ninguno de los dos los he sentido y toco madera que nunca los sienta (golpea levemente con su mano izquierda la madera de su amplio escritorio).

 N.H.: ¿Cuál es su idea de la felicidad completa?

J.C.H.: La felicidad completa…. Yo he sido feliz toda mi vida, desde pelao. Pero yo creo que la felicidad completa no existe, porque uno siempre tiene un hermano enfermo, un primo con complicaciones, algo que no lo deja ser feliz del todo. Además de los problemas normales de la naturaleza humana, como la enfermedad o la pobreza.

N.H.: ¿Cuál es su personaje histórico favorito?

J.C.H.: ¿Mi personaje histórico favorito? Mmmmm, me está corchando, pero yo creo que podría ser Rousseau o Karl Marx. Este último porque puso la mano en la llaga del capitalismo.

N.H.: ¿Su heroína favorita en la vida real?

J.C.H.: No te diría un nombre, pero podrían ser todas las mujeres que pelean por la igualdad de género. Te podría decir, Rosa Luxemburgo, que me marcó mucho por su lucha de la igualdad de género en una sociedad que sigue siendo machista.

N.H.: ¿Músico Favorito?

J.C.H.: No, es que a mí la música me gusta mucho. Pero en música clásica Bach. Aunque me gusta mucho la salsa también. Yo soy salsero, soy de Cali y en Cali uno nació bailando. De salsa, yo creería que Eddie Palmieri o Héctor Lavoe, dos grandes de la salsa. Pero, me gusta el vallenato, el jazz, me gusta mucha música. En la casa nos despertamos a las seis y media de la mañana y ya estoy poniendo música. Me gusta mucho.

N.H.: ¿Qué cualidad prefiere en un hombre?

J.C.H: La transparencia, que uno pueda mirar a los ojos y vea que está con alguien transparente. (Sube el tono de voz como resaltando la importancia de dicha cualidad).

N.H.: ¿Quién le hubiera gustado ser?

J.C.H.: Me hubiera gustado ser yo mismo, pero mejoradito. Hay mucha gente que yo admiro, en la política o como deportistas, pero te diría que yo, pero mejoradito, jajaja. “Una versión 2.0 de Juan Carlos”.

N.H.: ¿Rasgo principal de su carácter?

J.C.H.: El espíritu lúdico. Yo me la gozo en casi todas las actividades de mi vida. Estoy siempre tranquilo. Es eso, gozar lo que uno hace.

N.H: ¿Su ocupación preferida?

J.C.H.: La investigación. El mayor momento que yo tengo de felicidad es cuando estoy produciendo intelectualmente en términos de investigación. Puedo pasarme días enteros investigando, es un momento casi de éxtasis para mí.

N.H.: ¿Color preferido?

J.C.H: A mí me gusta mucho el blanco.

N.H: ¿Cómo le gustaría morir?

J.C.H.: Como murió el maestro Hinestrosa, con paz consigo mismo. Yo a él lo vi el día antes de perder todo el conocimiento. Él falleció un sábado, pero me mandó a llamar el miércoles anterior, y no hablamos, yo lo tomé de la mano y le pregunté: “Maestro querido, ¿Usted siente que llegó la hora?” Él abrió los ojos, me aseguró la mano y me respondió: “Sí Juanca, ya llegó”. Así tal cual fue. Nunca se me olvidará.

N.H.: ¿Cuál es para usted el colmo de la miseria?

J.C.H.: La necesidad de acumulación del ser humano. Para mí eso es miserable, esa necesidad de no satisfacerse nunca  con los bienes que uno tiene y querer siempre más. Esa lógica absurda del capitalismo, para mí es miserable.

N.H.: ¿Dónde le gustaría vivir?

JCH: En París. Viví mucho tiempo en allí y es mi ciudad favorita. Después, Bogotá.

N.H.: ¿Cuál es su obra literaria favorita?

J.C.H.: Mira Nicolás, yo no soy mucho de literatura. Pero mi obra favorita o que me he leído ya tres veces, es “Cien años de Soledad”. Me encanta ese realismo mágico del que todos hablan que tiene la novela, me parece  alucinante ese libro, ¡mágico!

N.H.: ¿Su pintor favorito?

J.C.H: A ver…Yo te diría que John Cunning. Sí, definitivamente es mi pintor favorito.

N.H.: ¿La cualidad que prefiere en una mujer?

J.C.H.: La sencillez y la pasión por las cosas. No la pasión sexual, sino por las cosas.

N.H.: ¿Qué es lo que más aprecia de sus amigos?

J.C.H.: La franqueza y la lealtad.

N.H.: ¿Cuál es su principal defecto?

J.C.H.:— Pensando un rato, mirando hacia Bogotá, responde—: Ser tan olvidadizo, el complejo del profesor, yo soy muy distraído, pero  no es que no le ponga atención a las personas, sino que se me olvida. NO recuerdo suficientemente bien toda la gente con la que me cruzo.

N.H.: ¿Cuál es la flor que más te gusta?

J.C.H.: La orquídea. Mire, nada más acá tengo una en  medio de mi oficina.

N.H.: ¿Tres nombres favoritos?

J.C.H.: Adelaida, que es el nombre de una hija mía, ese nombre me encanta. Pero no sé, nombres comunes, Pedro…

N.H.: ¿Lo que más detestas sobre todas las cosas?

J.C.H.: La deshonestidad, yo creo. Deshonestidad en todos los campos: económica, intelectual, ética…

N.H.: ¿Finalmente, Su lema?

J.C.H.: Vivir acorde con mis principios, siempre y cuando sean sanos.


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