El problema de una frontera: el contrabando

Por Leonor Elena Celis Martínez

17 de febrero de 2015
Imagen: Andrés Urdaneta

Colombia y Venezuela comparten 2.200 km de frontera, una de las más dinámicas de Latinoamérica. Las dinámicas internas de la frontera marcan a San Antonio de Táchira, Cúcuta y Ureña como los centros de flujo comercial, sin embargo estos flujos tienen una alta dependencia: la fluctuación de las tasas de cambio, el entorno político y las variaciones comerciales regionales. Aunque recientemente el protagonismo comercial lo han tenido las tasas de cambio y el contrabando de productos.

La frontera contrabandeada

Uno de los problemas más graves es el contrabando de gasolina. El producto de exportación más importante de Venezuela. Investigaciones recientes establecen que la cantidad de gasolina contrabandeada que pasa por la frontera a Colombia corresponde a un 5% de la producción diaria de barriles, es decir un aproximado de 100.000 barriles de crudo. Según el director de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) en una entrevista a la BBC “El negocio del contrabando en la frontera mueve tanto dinero como el narcotráfico”. En Venezuela el litro vale aproximadamente US$ 0,015 y en Colombia, US$ 4.

No solo es la gasolina, cifras de consultoras venezolanas establecen que cerca de 40% de los alimentos que se importan (y se venden a precios subsidiados) son vendidos en Colombia. Venezuela, desde el 2003, ha arraigado sus políticas cambiarias y ha incrementado los subsidios para productos de primera necesidad, cuestión que le ha facilitado el negocio a los contrabandistas tornándolo más lucrativo. El producto que adquieren en suelo venezolano es altamente subsidiado y al revenderlo en Colombia a costos normales en el mercado internacional, incrementa sus ganancias multiplicando el valor del producto hasta 20 veces.

El presidente Nicolás Maduro afirma que el problema se debe a las “mafias contrabandistas colombo-venezolanas” apoyadas por diferentes empresas privadas; aunque declaraciones de Luis Vicente León, presidente de la consultora Datanalisis establece: Claro que hay mafias, privadas y públicas, no hay forma de que esa mercancía salga en esas magnitudes sin que estén completamente coordinadas con algunas organizaciones del Estado, lo que coincide con la visión del economista Asdrúval Oliveros que afirmó que “son los propios estamentos militares que también están involucrados en esto”.

En Venezuela, la inflación anualizada es del 39% según cifras del Banco Central, la cantidad de productos básicos que escasean es cada vez más alta y cada día el bolívar pierde valor.

La Comisión de Administración de Divisas establece un dólar a cambio oficial a 6,30 bolívares, mientras que en Cúcuta un dólar se ubica en 190 bolívares. Las ventas en la frontera de cualquier producto adquirido en Venezuela se convierten en un negocio que los contrabandistas, entes privados y organismos públicos están dispuestos a aprovechar.

La solución, ¡Cerremos la Frontera!

El Cierre fronterizo, fue el plan conjunto de los gobiernos de Juan Manuel Santos y de Nicolás Maduro para disminuir las pérdidas por el contrabando, que rondan en los 393 millones de dólares. La medida que hasta ahora no ha brindado los resultados esperados a pesar de las incautaciones de productos que se ha realizado, además, el director de la DIAN asegura que el contrabando le quita al Estado colombiano 20 billones de pesos anuales. Luis Vicente León afirmó que “con esas medidas se podría reducir un poco el contrabando con estrategias de supervisión y control, pero los estímulos siguen ahí y las diferencias cambiarias y de precios son tan grandes que es imposible pararlo con esa clase de medidas”.

No obstante, la medida no ha sido de agrado de transportistas de la zona, ni de los comerciantes, e incluso de algunos ciudadanos venezolanos que tenían sus entidades de seguridad social al otro lado de la frontera. Para muchos es un problema que responde a la corrupción y a un sistema económico fallido (referencia al sistema venezolano), por ende la solución es atacar estos problemas y no el cierre fronterizo.

Pagan buenos por pecadores

El contrabando ha sido un problema recurrente en la llamada frontera caliente y las orientaciones cambian dependiendo del panorama económico en el que Colombia y Venezuela se encuentren. El comercio de contrabando ha tenido una tendencia, en los últimos años, de este a oeste, es decir, de Venezuela hacia Colombia, dejando a Venezuela con unos índices de escasez tan altos que el gobierno no ha querido publicar cifras y ha debilitado las industrias colombianas al reducir significativamente el comercio formal y el flujo comercial entre los dos países, lo que podría traducirse en la caída del PIB colombiano en un 1%.

Llegó el momento para que los gobiernos empiecen a trabajar en políticas duraderas que estén destinadas a apaciguar las llamas de la “frontera caliente”, y convierta la frontera colombo-venezolana en un núcleo de oportunidades, crecimiento y desarrollo para ambos países.

Recomendados Libre Pensador:

BBC Mundo –  ¿Puede el cierre de la frontera colombo – venezolana acabar con el contrabando?

El Universal – Aseguran que medidas gubernamentales no resolverán el contrabando.


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