El presidente Nicolás Maduro y las sanciones de los Estados Unidos

Por Andrés David Parra Ramírez

25 de Agosto de 2014
Imagen: Fabio Rodrigues Pozzebom/ABr

En las últimas semanas, surgió una nueva tensión acerca de las sanciones que el Congreso de los Estados Unidos quiere imponer al gobierno venezolano, esto debido a las supuestas violaciones de derechos humanos que se dieron durante las protestas estudiantiles del pasado mes de febrero. El presente artículo busca analizar esta coyuntura como otra muestra de la intención de las dos naciones de reivindicar su soberanía frente al otro país.

El Congreso de los Estados Unidos pretende dar un golpe ejemplar a Venezuela: un intento por reivindicar la soberanía estadounidense.

Recientemente, el Congreso de los Estados Unidos ha creado un proyecto de ley que pretende impedir el ingreso al país de diplomáticos venezolanos que estén involucrados en las violaciones a los derechos humanos durante las protestas de febrero. Sin embargo, el presidente Barack Obama no tiene intención alguna de inmiscuirse en la situación política interna venezolana, debido a las elecciones legislativas que se aproximan en noviembre de este año.
Lo que se puede ver en esta situación es una división interna en Estados Unidos, en cuanto a temas de política internacional, lo que permitiría deducir que los Estados Unidos ya no son la superpotencia unificada que siempre han querido demostrar. Según (Godos R., 2014) “A diferencia de los congresistas, que parecen tener clara la necesidad de mandar un mensaje firme al Gobierno del presidente Nicolás Maduro, aunque el castigo que barajen es casi simbólico; la Administración ha reiterado, incluso tras el voto de esta semana, que lo que ocurre en Venezuela sólo es asunto de los venezolanos”.
Se evidencia un intento del poder legislativo de los Estados Unidos en demostrar que todavía es una superpotencia en materia de política internacional. Se pretende por medio de esta medida revertir el cuestionamiento que se produjo acerca de la hegemonía de los Estados Unidos con el problema de la anexión de Crimea por parte de Rusia, ahora con la imposición de sanciones en un país de Suramérica.

Venezuela no acatará las sanciones determinadas por los Estados Unidos.

Como era propio del presidente Hugo Chávez, Nicolás Maduro sigue culpando fuertemente al país norteamericano de querer dominar el mundo y hacerle frente al país que no quiera agachar la cabeza ante su poderío. Siguiendo los pasos de la Cuba de la Guerra Fría, Venezuela se muestra reacia a la idea de los Estados Unidos de querer imponer su poder debido a su ideología diferente.
Utilizando expresiones propias del siglo XIX, el líder Nicolás Maduro se expresa en reiteradas ocasiones de los Estados Unidos como el imperio yanqui, algo que era muy recurrente también en el fallecido Hugo Chávez. Inclusive, el presidente Nicolás Maduro dice que los Estados Unidos pretenden controlar el mundo por medio de la desestabilización del gobierno de Vladímir Putin en Rusia y el suyo en Venezuela.
Según la cadena venezolana (Telesur, 2014) “El jefe de Estado venezolano recalcó que el gobierno de Estados Unidos fragua desde décadas un plan para controlar a Rusia y maniatar al presidente Vladímir Putin, tal como intentan hacer en Venezuela.”
Finalmente, el gobierno de Nicolás Maduro dejó en claro que el camino de las sanciones no es el adecuado para solucionar problemas internacionales, ejemplificando la situación entre Estados Unidos y Cuba en la Guerra Fría, cuando las sanciones del país norteamericano no sirvieron para controlar al país cubano en su lucha por una ideología diferente.
Venezuela está entonces defendiendo su soberanía. Algo que es muy importante, ya que es trabajo de cada Estado el solucionar los conflictos de carácter interno que se puedan dar en algún momento, sin la intervención de ningún otro país. Sin embargo, hay que recalcar que en Venezuela la represión hacia la oposición es muy marcada, esto es un factor característico de los regímenes autoritarios. Venezuela se está convirtiendo en un país donde no hay lugar a la oposición, algo que es fundamental para el funcionamiento de las democracias modernas

Para concluir, el proyecto de ley que se está elaborando en los Estados Unidos, más allá de ser una medida punitiva de carácter internacional, es una lucha de carácter interno, debido a que la administración Obama se muestra reacia a aprobarlo debido a que puede afectar las elecciones legislativas de noviembre, mientras que el Congreso opina que es necesario imponer la sanción. Es un intento del legislativo de reivindicar la posición de superpotencia de los Estados Unidos en el panorama internacional. Sin embargo, el que haya división en el país, lo único que genera es una incertidumbre acerca de la categoría de los Estados Unidos como superpotencia mundial ya que su influencia ha venido decayendo, como se observa en Siria en 2013 y la de la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014. Vale entonces la pena preguntarnos: ¿Lograrán los Estados Unidos reafirmar su lugar como superpotencia mundial?

Recomendados:

New York Times – U.S. Alleged to Join in Plot in Venezuela

El Espectador – Sanciones contra Venezuela, un dilema para EE.UU. en año electoral.

Telesur – Maduro: Ojalá Obama escuche a los que rechazan sanciones contra Venezuela


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