Economía


Las economías e industrias colaborativas: ¿la apuesta del futuro?

Más allá de la discusión sobre la irrupción de las economías e industrias colaborativas y su incompatibilidad con nuestros marcos normativos, vale la pena examinar lo que ya está sucediendo con todas estas industrias basadas en la creatividad y la innovación, denominadas economía naranja, y reflexionar sobre el papel que podrían jugar en el futuro de la economía global y nacional, en términos de una nueva alternativa.



La llegada del magnate: el efecto Trump en los mercados financieros

Con la llegada del empresario multimillonario Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos (EE.UU.), quien asumió su cargo el 20 de enero de 2017 como el 45° presidente, se vislumbraron algunas expectativas en cuanto a los cambios que se iban a generar, afectando no solo al país norteamericano, sino al sistema internacional en general, teniendo en cuenta  la posición predominante de esta potencia y su impacto a nivel global[1].



Economías colaborativas: lo mejor es adaptarse

La velocidad del crecimiento de las economías colaborativas (Uber, Airbnb, Netflix, etc.) parece ser inversamente proporcional a la regulación estatal que debería controlarlas. Si lo que augura el Diario Financiero de Chile: que para 2050 toda la economía será colaborativa, los gobiernos están en mora de regular su funcionamiento. Esos pronunciamientos oficiales deben producirse de forma que correspondan  con el crecimiento exponencial que se este tipo de negocio presenta.



Trump y la salida del TPP: ¿una oportunidad para China?

Los primeros días de Donald Trump en la presidencia de los Estados Unidos han dejado en evidencia que el republicano llega con una postura mucho más proteccionista respecto a la de su antecesor, Barack Obama. Prueba de lo anterior, es el retiro por parte de Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (en adelante TPP, por sus siglas en inglés). El acuerdo en cuestión, firmado por el expresidente Barack Obama el año pasado, protegía la propiedad intelectual, establecía reglas comunes y creaba una zona de libre comercio para el 40% de la economía mundial en torno al Pacífico[1].



Regulación financiera, una necesidad internacional

Tras el colapso de la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos en 2008, se evidenció la profunda anarquía del sistema financiero internacional. La especulación, la caída vertiginosa de Wall Street, seguida por las bolsas de Europa y Asia, el pánico entre los inversores y los ahorradores, las pérdidas de millones de personas, el aumento del desempleo, fueron los factores que anunciaron el abismo financiero, si el mundo no empezaba a regular sus finanzas internacionales.