Ambientalismo: tragedia y honor

Por Camilo Velasco Díaz

miércoles 1 de julio de 2015

Aprovechando la obra magistral de Fabio Rubiano que agotó boleterías en el teatro Colón, y que sigue causando furor. Cada detalle de “Labio de Liebre” está diseñado para dar a conocer una historia donde hay que hacer memoria colectiva de una guerra que el país atraviesa día a día y toca las heridas más profundas del conflicto armado. La obra de por lejos sería muy recomendable de observar por cada funcionario público del país. En especial, para los que ya han ejercido.

El meollo de esta tragedia, no es dar a conocer el conflicto. Más bien es un ataque a una parte intrínseca de cada ser. Un golpe crudo a la moral y a la psique que se produce cuando se derrama sangre inocente, en el momento que se toma partido en intereses unilaterales. Una obra que enardece los corazones y empieza a generar responsabilidad moral.

Es el ambientalismo dónde podemos observar una tragedia aún peor. Cuando se pierde la vida tratando de defender la misma. Un sentimiento que debe preocupar en especial a centro y sur americanos por tener la gran fortuna de poseer una riqueza natural incomparable. Entre el 2002 y 2013, la ONG Global Witness reportó 908 asesinatos de ambientalistas alrededor del mundo dónde Colombia era quinto en el escalafón. El año pasado subió hasta el segundo lugar con 25 asesinados detrás de Brasil con 29.

¿Cuál fue el momento en el que el dinero y el poder empezaron a valer más que la propia vida? ¿Cómo pueden seguir tranquilos los perpetradores de los crímenes y los que lo permiten para su propio beneficio? Rubiano, sin duda alguna es una muestra de cómo ponerles el dedo en la llaga. Sin embargo, estos luchadores insaciables, no dejaron este mundo en vano. Sabiendo las consecuencias de sus actos decidieron siempre defender sus ideales y seguir el camino que creían correcto. Defender su tierra y la naturaleza que tanto caracteriza a nuestro continente y que le pertenece a cada persona. Ideales que rozan con la obviedad del ser.

Es deber de la comunidad internacional defender estos ideales y evitar más muerte y la impunidad de los perpretadores.

“En la tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos”. Mahatma Ghandi.


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