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2 de mayo de 2020

Las dos caras de la muerte

El 31 agosto de 1997 el mundo se quedó en completo silencio. Periódicos de todas partes informaban conmocionados sobre la muerte de la princesa Diana de Gales. Diana, quien era mundialmente conocida por su servicio al pueblo, había muerto en un accidente junto con su pareja Dodi Al Fayed y el conductor Henri Paul. Las teorías sobre su muerte no tardaron en llegar, y hoy en día, 22 años después del trágico suceso, siguen surgiendo conjeturas acerca de lo que pasó ese fatídico día. Tras el accidente, los servicios de inteligencia de Francia e Inglaterra se empeñaron en investigar las causas detrás del accidente y, efectivamente, concluyeron que el choque no había sido otra cosa que una terrible catástrofe. Varias personas quedaron inconformes con esta respuesta, y decidieron tomar la investigación entre sus manos, comenzando varias teorías conspirativas para dar respuesta a una incógnita que al día de hoy sigue atormentando a la humanidad.

Por: Carolina Lee

El 31 agosto de 1997 el mundo se quedó en completo silencio. Periódicos de todas partes informaban conmocionados sobre la muerte de la princesa Diana de Gales. Diana, quien era mundialmente conocida por su servicio al pueblo, había muerto en un accidente junto con su pareja Dodi Al Fayed y el conductor Henri Paul. Las teorías sobre su muerte no tardaron en llegar, y hoy en día, 22 años después del trágico suceso, siguen surgiendo conjeturas acerca de lo que pasó ese fatídico día. Tras el accidente, los servicios de inteligencia de Francia e Inglaterra se empeñaron en investigar las causas detrás del accidente y, efectivamente, concluyeron que el choque no había sido otra cosa que una terrible catástrofe. Varias personas quedaron inconformes con esta respuesta, y decidieron tomar la investigación entre sus manos, comenzando varias teorías conspirativas para dar respuesta a una incógnita que al día de hoy sigue atormentando a la humanidad.

El misterio del príncipe egipcio

El 31 de agosto de 1997, Diana de Gales y Dodi Al Fayed se dirigían al apartamento de este último desde el Hotel Ritz en París. En investigaciones realizadas en el 2019, el diario El País informó que al ambos ser figuras públicas constantemente acosadas por los paparazzis, contaban con la compañía de Trevor Rees-Jones, guardaespaldas de Fayed, y Henri Paul, el chófer.

De acuerdo con indagaciones realizadas por el diario ABC en 2019, en su camino al apartamento de Fayed, el Mercedes que los transportaba chocó contra un muro, arrebatándole la vida a la princesa Diana, a Dodi Al Fayed y a Henri Paul. Tras el funesto accidente, Mohamed Al Fayed, padre de Dodi Al Fayed, afirmó públicamente que el accidente se trataba de un homicidio premeditado, pues Diana se encontraba embarazada al momento de su deceso. De acuerdo con Mohamed, nadie podría aceptar que un musulmán egipcio sería el padrastro de un sucesor al trono de Inglaterra, haciendo referencia a Guillermo y a Enrique.

En el aniversario número 20 de la muerte de la princesa, el diario El País resumió algunas de las conclusiones, incluyendo la más famosa teoría de conspiración: Al Fayed fue más allá con sus acusaciones, llegó incluso a declarar que la muerte de Diana y Dodi fue una conspiración entre el servicio secreto británico y Felipe de Edimburgo. El embarazo de Diana y su compromiso con Dodi provocarían un alboroto que la realeza británica no estaba dispuesta a soportar. Adicionalmente, se dice que la princesa vivía con miedo desde antes de divorciarse. Su mayordomo, Paul Burrell sostuvo que recibió varias cartas de la princesa donde esta manifestaba su miedo a ser asesinada. Pensaba que su ex-marido, el príncipe Carlos de Gales, estaba planeando un atentado contra ella para que pudiera casarse con su actual esposa, Camila de Cornualles (Fernández, 2017).

Alcohol, antidepresivos y el cinturón

De acuerdo con las investigaciones británicas y francesas publicadas en el diario El País en 2019, llegaron a una conclusión contundente: el accidente que acabó con la vida de la princesa se produjo debido al exceso de velocidad y al estado de ebriedad del conductor. Paul no era el conductor designado de la pareja; trabajaba como guardia de seguridad en el Hotel Ritz y fue llamado de urgencia para transportar a la princesa y a su novio. Las investigaciones revelaron que Paul estaba bajo los efectos del alcohol, el análisis evidenció que su nivel de alcohol en la sangre era tres veces superior a la tasa legal. Adicionalmente, Paul tomaba antidepresivos y no contaba con el permiso para conducir el Mercedes-Benz S280 que en el que se trasladaba la pareja. El estado de ebriedad del conductor, el exceso de velocidad y el hecho de que el único sobreviviente del accidente, Trevor Rees-Jones, haya sido el único en el vehículo en portar el cinturón de seguridad, fueron factores decisivos a la hora de concluir la investigación.

Cabe resaltar que la princesa Diana no murió en el acto. Al momento del choque, fue arrojada hacia adelante, pero al sentarse detrás de Rees-Jones y pesar menos que sus acompañantes, sufrió menos heridas. Inicialmente, se consideraron las heridas de Diana como menores: sólo presentaba unos pocos huesos rotos y una pequeña herida en el pecho. Lo que se descubriría más tarde es que esta herida sería la causante del deceso de la princesa, pues representaba un rasguño en una vena de su pulmón. Tras el accidente, los paramédicos decidieron atenderla, pero al ver que no presentaba heridas mayores, se centraron en sus acompañantes. Mientras el tiempo pasaba, la vena sangraba en su pecho. Richard Shepherd, doctor encargado de investigar el caso de la princesa en 2004, declaró que la herida de Diana era tan extraña que no lograron detectarla a tiempo. Poco después, Diana de Gales entraría en paro, y los doctores se lamentarían por no haber podido reparar la vena.

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