Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales

2 de mayo de 2020

Políticamente Incorrecto

¿Qué tan lejos es demasiado lejos? Esta pregunta ha cobrado especial relevancia en la actualidad; como afirmó Hughes, a las personas se les inculca, al actuar o expresar sus ideas, un sentimiento de obligación o conformismo en áreas que deberían ser (o son) materia de elección. Hoy en día, se conoce como políticamente correcta la asociación de palabras, acciones y conceptos con significados que pueden herir o despertar susceptibilidades según su categorización.

Por: Laura Catalina Gil Chovil

Aunque este concepto ha sido objeto de diversos debates y discusiones en la actualidad, no siempre fue controversial: en un principio, lo políticamente correcto surgió como una serie de protocolos sociales a los cuales se debían ceñir las élites, un esfuerzo por disminuir términos en el lenguaje que pudiesen implicar prejuicios. Durante la década de los 90s, este concepto adquirió una nueva connotación notablemente diferente a la original: lo políticamente correcto, que anteriormente era visto positivamente tanto por conservadores como por liberales, pasó a ser fuertemente criticado por la derecha conservadora y monopolizado por grupos políticos pertenecientes al liberalismo clásico. Éstos últimos, en la búsqueda de una sociedad donde el individuo pueda desarrollar libremente su personalidad, han utilizado lo políticamente correcto como un medio para direccionar la conducta de conglomerados sociales, de forma tal que estos no excluyan a nadie, y se den como un espacio donde cualquier individuo pueda desarrollar su personalidad libremente, sin embargo, esto se opone a la libertad de expresión también propuesta por el liberalismo clásico, en tanto ir en contra de lo políticamente correcto supone una sanción que podría interpretarse como censura.

El poder desde el lenguaje políticamente correcto

Lo políticamente correcto, como un medio para el ejercicio de poder, se asocia a la concepción de la semántica del poder de Nietzsche. Según el pensador alemán, existe una relación estrecha entre sentido y poder; el nombrar afirma, es un ejercicio de poder, puesto que genera significado, y el mismísimo significado es poder. A la luz de esto, y tomando en cuenta que lo políticamente correcto genera significado mediante la asociación, se puede afirmar que la concepción de lo políticamente correcto es un ejercicio de poder.

Es importante resaltar la alta sofisticación que se deriva de lo políticamente correcto como un medio para ejercer poder. Para entender cuán artificioso es este fenómeno, se puede recurrir a la teoría de tecnologías del poder de Michel Foucault, quien afirma que la astucia del poder radica en el poder disciplinario. El poder disciplinario consiste en la generación de actitudes automáticas que corresponden más a los reflejos que a las reflexiones, para así crear individuos que actúan por la ciega obediencia y no por una reflexión propia; esto genera que el poder se convierta en una norma social, y por lo tanto entra a formar parte de la vida cotidiana de las personas, así volviendo el poder invisible y acrecentando sus efectos. Esto se ve conectado a lo políticamente correcto ya que éste es una muestra clara del poder disciplinario. Hablar de forma políticamente correcta se ha vuelto una norma social, es decir, se espera que el individuo nombre determinadas cosas de una manera establecida sobre la premisa de lo políticamente correcto, lo cual implica que se vuelve impersonal y habitual, es decir, se normaliza dentro de la cotidianidad de forma tal que resulta un mecanismo sumamente sofisticado de poder.

El poder de lo políticamente correcto es políticamente incorrecto

El concepto de lo políticamente correcto ha sido ampliamente utilizado por corrientes liberales clásicas que buscan conformar una sociedad inclusiva, donde le sea posible al individuo desarrollar libremente su personalidad, y a la vez, reconocer la pertenencia de las minorías dentro de la sociedad. En la búsqueda de este objetivo, dicho grupo político ha implementado lo políticamente correcto como una forma de comunicación que busca evitar cualquier forma de exclusión, discriminación u ofensa hacia cualquier individuo que forme parte de dicho grupo social. Aunque teóricamente esto debería lograr la creación de una sociedad inclusiva donde el individuo goce de mayor libertad, esto no corresponde a la praxis: no obrar de forma políticamente correcta, al haberse vuelto una norma social, implica una sanción, como por ejemplo la exclusión o el rechazo. Esta penitencia podría derivar en una censura, la cual está definida por Bobbio como “una sanción por una violación de determinados derechos”. A la luz de estas consideraciones, es posible afirmar que lo políticamente correcto podría afectar la libertad de expresión del individuo, vista a partir del artículo 19 de la Carta de los Derechos Humanos.

Para concluir, qué tan lejos es demasiado lejos es definido por la sociedad, en la medida en que lo políticamente correcto se consolida como una normal social. Adicionalmente, si bien lo políticamente correcto es un medio para ejercer control, esto no es necesariamente adverso, puesto que, teniendo en cuenta el pensamiento de Foucault, el poder es un fenómeno propio de las relaciones y no puede ser considerado como negativo en sí mismo. Sin embargo, y teniendo en cuenta las afirmaciones anteriores, resulta contradictorio que grupos de izquierda, en búsqueda de la libertad, la limiten con el uso de aquello que consideran políticamente correcto.

 

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