Calles de Colombia: “Dios y madre, salud y libertad”

Imagen: http://en.wikipedia.org/wiki/Human_rights_in_the_United_States

Los vemos día a día y son parte de nuestra sociedad, aunque su espacio en ella no es claro y muchas veces pasan desapercibidos ante nosotros. Los habitantes de la calle, estas personas que pasan cada día con un firme propósito, sobrevivir, pero ¿Qué es importante para ellos? ¿Cómo es su vida? ¿Cómo llegaron ahí? Muchas veces los vemos desplazándose por la inercia dominada por el hambre o el cansancio, tratando de evadirlos y sin cuestionarnos, ¿Qué estará pasando por esa mente rezagada? ¿Y qué se está haciendo para atender a esta población abandonada?

Andrés Camilo en Bogotá

Se llama Andrés Camilo Álvarez y su lema es: “Dios y madre, salud y libertad”. “Porque la plata no es toó y no le da salud y a muy pocos la libertad”. “Porque el señor me colabora y la Mamá es lo único uno tiene de verdad”. No pide plata en el Trasmilenio porque “pa’l desprecio sobra gente y tiempo. Además, un hombre se mata pero no se humilla”.

“Yo siempre he sido de la calle, pero en la droga desde el 2007, ¡no se meta en eso!”. Lo repetía incesante pero certero, un hombre totalmente cuerdo dentro de su situación, realista y expectante por el futuro. El dinero, que se las arregla para conseguir a diario, lo reparte sabiamente a diferencia de otros en su situación: vivienda, comida y droga, pero no siempre en iguales proporciones.

El hombre es de Armenia, pero se vino por la plata. Se presenta como uno los peores sicarios de armenia dice, y afirma que lo ven por la calle los que lo conocen y se ríen de su situación actual- “ahí va el mejor sicario de armenia”- dicen en tono de burla por ver el deterioro de un rostro que, en otro tiempo, causaba terror a kilómetros de distancia. De motos sabe como nadie y ha montado de la más pequeña a los altos cilindrajes de los patrones. El hombre sabe de electricidad, le monta paredes y hasta hace artesanías en madera.

También ha estado preso y en la calle admiran su intelecto, que aunque gastado y oxidado todavía arma circuitos y recuerda leyes físicas. No le gusta que lo miren feo y lo traten de lejitos, porque: “La gente se equivoca pensando que uno es un pendejo más. Porque como está en la droga…, pero yo los invito a que una semanita prueben del plato de uno y vean como es, porque eso es muy fácil entrar, por delante, por detrás, por las ventanas, por el techo, pero la salida si es bien estrecha, como salir por la rendija de la llave de la puerta”.

El hombre cordial y realista se burla de los que se suben a pedir plata al Transmilenio aguantando las miradas de desprecio de las personas. Todos los días sale a buscarse la “liga”, sus 15 a 10 mil pesos para sobrevivir un día más en el frío capitalino. Ya para despedirse me avisó de la maleta abierta y de los audífonos aprisionados por la cremallera  de chaqueta. Todo un personaje que en sus buenos días era un  duro Casanova, lleva ya un año en la calle y su cabeza sigue funcionando.

Una Bogotá muy humana

La Bogotá Humana ha implementado diferentes estrategias para integrar a estas poblaciones vulnerables, desde las votaciones para delegar un vocero como apoyo a la participación ciudadana; caracterización y georreferenciación de la población; además de la estrategia CAMAD: Centros de Atención Móvil a Drogodependientes que cuentan con expertos en salud desde enfermeras, hasta profesionales en medicina y psiquiatría encargados de prestar atención primaria en salud. Estos centros ubicados en sectores de alto impacto como lo son en el Bronx, Rafael Uribe Uribe y Chapinero, han beneficiado a 21.759 ciudadanos de los cuales 10.116 son Ciudadanos Habitantes de Calle (CHC). Ha diciembre de 2014 se llevaron a cabo 30.104 acciones  de salud que representan en promedio 3,7 acciones en salud por ciudadano.

Los procedimientos de la estrategia CAMAD han llevado a la población de CHC’s a ser canalizados en numerosos servicios adicionales, rehabilitación, servicio de urgencias por sus críticos estados de salud/enfermedad, Entidades de la Secretaría Distrital de Integración Social para complementar las acciones dirigidas a este grupo poblacional e IDIPRON (Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud).                                               Asimismo, los CAMAD incluyen proyectos preventivos de sensibilización y detección temprana de enfermedades degenerativas como la sífilis o el VIH, concretándose  un total de 827 pruebas rápidas para la detección de sífilis (de ellas resultó positivo el 20%) y la realización de 933 pruebas de VIH (de ellas resultó positivo el 3,8%).

Como se puede ver y a diferencia de lo que muchos de nosotros creeríamos, existen medidas que buscan el amparo y la integración de personas como Andrés Camilo, que por sus malas decisiones en el pasado, han caído en el sombrío mundo de la droga. Quizá estas medidas aunque sean muy limitadas, y su impacto no sea el más trascendental, al menos le hacen saber a las personas que no están solas, que hay alguien más allí que se preocupa por ellos y esto de alguna manera hace sus vidas más llevaderas.

Lo que más le duele a Andrés Camilo no es vivir en la calle, ni pasar hambre, porque él es consciente que es su culpa, lo que le duele a él es la actitud de las personas, el rechazo directo y continuo que afronta día a día por parte de las personas que no piensan la realidad y el duelo que vive a diario una persona como Andrés Camilo. Lo más preocupante es que si es así para Andrés Camilo, un personaje algo más cuerdo que muchos otros en su situación, ¿Qué pasa con alguien cuyo deterioro es mayor? Andrés Camilo Álvarez, un sicario, un drogadicto, un ladrón, pero ante todo una persona, y una más humana que muchas de las “gomas” que le “colaboran” con la liga.

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