Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales

24 de marzo de 2021

El regreso de los verdaderos Externadistas

Desde sus primeros días en febrero 1886 la Universidad Externado se declaró enemiga del fanatismo político, optando por un raciocinio crítico frente a los aspectos públicos. Hoy en día hemos de recoger los valores fundacionales y hacerlos propios frente a la coyuntura que se vive en el país y en nuestras propias aulas.

Por: Sofía Lichilín Cabrera - Integrante de GEVI (Grupo de Estudio para el Voto Informado)

Desde sus primeros días en febrero 1886 la Universidad Externado se declaró enemiga del fanatismo político, optando por un raciocinio crítico frente a los aspectos públicos. Hoy en día hemos de recoger los valores fundacionales y hacerlos propios frente a la coyuntura que se vive en el país y en nuestras propias aulas.

El verdadero soporte de la vida académica en el Externado son las ideas, podría decirse que tenemos los pies sobre una casa de ideas, empezando por aquellas del fundador. Al remontarnos a la época en que vivió, nos encontramos con una Colombia violenta y sanguinaria, el territorio no había tenido paz prácticamente desde la era precolombina, siempre inmerso en guerras contra los españoles, contra los federalistas, contra los liberales, contra nosotros mismos. Tras muchos años de conflictos internos están a la vista los frutos: la insurrección original, la libertadora, realmente no había conseguido sus objetivos de desatar a la población y darle derechos y se encontraba aún bajo el yugo de un poder superior, que ahora ya no era extranjero ni le daba latigazos, sino que nacía en su tierra, estaba constituida por hombres adinerados y seguía oprimiendo ahí donde el hombre es realmente humano: en la mente.

La simple fecha escogida para la génesis de la universidad nos da pistas sobre la visión de Nicolás Pinzón, la universidad fue concebida como como un centro para las mentes no conformistas, como gestor de cambio y promotor de filosofías de optimismo para la mejora de la democracia. Esta casa de estudios se constituyó como esa luz que no se extingue a la que hace referencia el lema original en latín, que por demás nos hace pensar en la cualidad de ilustrados de aquellos profesores de Derecho que fueron los primeros externadistas, y nos lleva a reflexionar acerca de la perseverancia en la lucha, la esperanza de que un puñado de académicos liberales pueden transformar la realidad nacional. Con esto en mente, el fundador dejó a nuestra casa de estudios, la gran responsabilidad de servir a la democracia, un deber ser para con la nación por medio de la formación de sus egresados. Al final, era él mismo la personificación de lo que es Externado, un elemento gestor para la reforma social y política en medio del más duro oscurantismo.

A lo largo de la historia, los educadores de la institución se han comprometido a formar ciudadanos, líderes, críticos, capaces de levantarse cuando deban hacerlo, ciudadanos conscientes de su papel en la sociedad. De esto se deduce como resultado apenas lógico, que los atraídos a conformar esta comunidad sean aquellos de espíritu libre. El enfoque en ciencias sociales de la universidad, es además un factor que cae como anillo al dedo a esta ideología, y causa que se den de manera espontánea las dinámicas que propugnaban los padres de esta casa. Un ejemplo curioso de esto es aquella anécdota que oí de una vez que hubo paro en la cafetería porque los externadistas no estaban de acuerdo con los precios y la calidad del almuerzo. Son situaciones como esta las que nos han atribuido el título de “la más pública de las privadas”, calificativo que deberíamos portar con orgullo, porque la lucha en el ambiente público al final es la razón de nuestra esencia.

Prueba de esto es, además, el proceso democrático que inició hace más de una década, y que tuvo como punto de partida la preocupación de estudiantes y profesores por la falta de representación que existía dentro de la comunidad. Fieles a sus cimientos, los alumnos decidieron denunciar esta situación por medio de una manifestación dentro del campus, manifestación que de una forma u otra desembocó en las elecciones que estamos viviendo al día de hoy. Allá por el 2010, los estudiantes empezaron a hacer valer sus derechos pidiendo elecciones para representantes estudiantiles. Vale aclarar que estos no habían sido cambiados desde hacía diez años y con el paso del tiempo dichos representantes ya no eran estudiantes, sino profesores.

Según el testimonio de Julio Peluffo, quien era estudiante al momento, el rector Hinestrosa se mostraba abierto a los reclamos de los alumnos, vio con buenos ojos las manifestaciones que se estaban dando y convocó las elecciones solicitadas. Los nuevos representantes (entre ellos Peluffo), se encargaron de promover la democracia mediante una serie de charlas y espacios en los que se podían discutir posturas políticas. Ahora bien, con el fallecimiento de Fernando Hinestrosa tuvo lugar un momento clave para esta historia; era el punto ideal para la lucha democrática. Ante la negativa de la universidad para realizar una consulta, los representantes estudiantiles recolectaron votos de manera informal y llevaron a las votaciones la voz del cuerpo estudiantil.

Años después y con un nuevo cambio de representantes estudiantiles llegó al Consejo Directivo un representante muy particular a la universidad: Juan Simón Vásquez, que probaría ser un arma clave en contra de las injusticias que se estaban cometiendo por aquellos días. Juan Simón pasó de pertenecer al Consejo de Derecho a ser parte del Consejo Directivo, del cual los estudiantes eran excluidos y cuando eran convocados realmente no participaban. En ese entonces los miembros del Consejo eran “los mismos de siempre”; llevaban alrededor de veinte años en sus puestos y, de hecho, varios de los representantes profesorales ya habían fallecido, pero la universidad se rehusaba a llevar a cabo elecciones mientras hubiera quorum. Además, el Consejo se reunía solo dos veces al año: Una de ellas para aprobar los estatutos financieros (a los que no tenían acceso los miembros) y otra para finalizar el año. Por otra parte, ningún estudiante, ni siquiera los representantes, tenían derecho a pedir actas del Consejo Directivo. Fue por esto último que Juan Simón decidió demandar a la universidad, logrando que le dieran acceso a un acta en particular, pero cuando un mes después solicitó otra, nuevamente se la negaron.

Tras múltiples esfuerzos que incluyeron denuncias en medios de circulación nacional, Vásquez consiguió ver la nómina de la universidad en marzo de 2018, contando con el apoyo de varios representantes profesorales, y fue allí cuando se dio cuenta de que los salarios eran asignados de forma arbitraria, no correspondían a un moderno estatuto docente. No había claridad para establecer el presupuesto de la universidad y sin opción de diálogo; en palabras de Juan Simón, “era darle un cheque en blanco al rector” (Juan Simón Vásquez, 2021).

La segunda cruzada jurídica del representante se dio con la reelección del rector durante su periodo en el Consejo; se buscaba una elección abierta a la comunidad pero los altos cargos no veían esto con buenos ojos, y ante las acciones tomadas como paros y marchas. Finalmente, en una reunión del Consejo Directivo se cambió el orden y se reeligió a Juan Carlos Henao, ese día de manera sorpresiva y casi que arbitraria. Este hecho se llevó también a los estrados y aún está en proceso, viendo que en primera instancia el juez rechazó la demanda diciendo que en los estatutos no se especifica que este tipo de procesos deban darse de manera democrática. (Vásquez, 2021) declara que su intención es llevar la demanda hasta la Corte Suprema y que ella dictamine si las universidades deben ser democráticas o no, pero según él habrían de serlo en concordancia con la Constitución.

Aparte de estas demostraciones de espíritu democrático por parte de los estudiantes, los profesores también han sido ente revolucionario dentro del proceso actual. Iniciando por una reunión en el edificio A en marzo de 2018, cuando el cambio tomaba fuerza y el Consejo Directivo empezaba a ser mucho más activo, y llegando hasta las controversias del 2020 lideradas por los miembros de El Radical. Este último grupo de profesores ha estado a la cabeza de muchos procesos que han sido importantes para la renovación de la universidad. Cabe resaltar que a lo largo de la década pasada, hubo diversas posturas en cuanto a las reformas que debían llevarse a cabo, pero buena parte del cuerpo profesoral estaba de acuerdo en que estas eran necesarias; los dilemas eran acerca de la forma en que debían ejecutarse.

El año pasado esta crítica escaló, y los líderes del medio dieron fe de todas estas problemáticas en medios de circulación nacional y ante instituciones públicas. Vale la pena resaltar que en la consulta no vinculante llevada a cabo los días 25 y 26 de febrero, el candidato Hernando Parra obtuvo la mayoría de los votos tanto profesorales como estudiantiles.

Esa es la noticia que emana hoy de bocas externadistas: Que un grupo de profesores similar al que la fundó,  nos ha ayudado a restablecer la democracia en la universidad, y que nuestra historia logra un símil de la mano de colectivos estudiantiles y miles de individuos dispuestos a ver un cambio primero en su alma mater y después en su nación. Que se sepa y que muchos más se sumen a esta lucha, como ya lo han hecho y como se seguirá haciendo, porque esta luz no ha de extinguirse.

 

 

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El Radical, (2021). El Radical. https://elradical.info

Peluffo, J., (2021). Universidad Externado, una década de conquistas democráticas. Las 2 orillas. Recuperado de https://www.las2orillas.co/universidad-externado-una-decada-de-conquistas-democraticas/

Rodríguez-Gómez, J., (2018). La luz no se extingue: historia del primer Externado 1886-1895. Bogotá, D.C., Colombia: Universidad Externado de Colombia

Universidad Externado de Colombia, (s.f.). Misión e historia de la universidad. Universidad Externado de Colombia. https://www.uexternado.edu.co/la-universidad/historia/