Los paros frenan el desarrollo económico

Por Natalia Granados Segura

25 de febrero de 2015
Imagen: equinoXio20080720

La paralización total de un gremio o un sector de la economía sin lugar a dudas representa para el país la perdida de millones de pesos en producción como resultado de las actividades cesantes temporalmente. No obstante las repercusiones de esta forma de protesta sobrepasan al corto plazo, al restarle impulso al crecimiento de la economía y en general el desarrollo del país. Las razones que impulsan a los gremios a protestar y declarar un paro oficial en varias ocasiones no son solucionadas del todo, mas sin embargo, este es el único medio por el cual sus peticiones son realmente escuchadas por el gobierno y ejercen la presión necesaria para lograr si quiera algunos resultados.

El costo de la protesta

La movilización de un gremio con el fin de realizar algunas peticiones de manera pública es lo que usualmente se le conoce como una forma de protesta y de expresión libre. Sin embargo, en Colombia la forma “popular” de realizar este tipo de acción no se limita a ser una simple petición, sino que debe ir acompañada de un cese total de las actividades regulares que el sector realiza y en la mayoría de los casos ir acompañada de un tinte de violencia o sublevación. Lo que se denomina como paro, para el país representa una pérdida enorme de dinero como un desequilibrio de la economía que conforme más prolongado sea genera mayores impactos al mediano y largo plazo. El pasado paro realizado por el gremio agrícola representó para el país una pérdida de millones de pesos en producción, causando un panorama nacional de la economía a la baja. Los precios nacionales de los productos agrícolas llegaron a precios desorbitantes desequilibrando la canasta de bienes primarios e impactando fuertemente los bolsillos de los colombianos. En el ámbito internacional los precios de los commodities sufrieron una caída aún más acentuada de la que se venía presentando restándole importancia al país en este campo.

Los paros y en especial cuando se presentan en gremios de gran importancia para la economía como lo han sido los sectores agrícola y de transporte, impactan en tal grado al gobierno que inician un efecto de “bola de nieve” al afectar varios sectores y en ultimas generar una inestabilidad general. Cuando se presentan paros en el sector de transportes es evidente como la movilidad en diferentes ciudades y con mayor incidencia en Bogotá, colapsa totalmente. Es imposible transitar por las vías lo que genera cierres viales, aglomeración insostenible de los medios de transporte alternativos y hasta el cierre de algunos establecimientos comerciales como el paro de actividades laborales. Si se le atribuyen cifras aproximadas a todos estos efectos se tendrá un estimado de cuanto le cuesta al gobierno asumir un paro y claro está no es una cifra pequeña, sino por el contrario una gran cantidad de dinero que no solamente deberá ser asumido por el gobierno al largo plazo; pero en el corto plazo asumido por cada individuo que se ve afectado. Desde aquel empleado que debe gastar más en transporte para llegar a su lugar de trabajo como aquel que debe gastar más tiempo y gasolina en los trancones masivos que se generan; todos costos que deben salir de su bolsillo y ahorros.

Una costumbre letal pero legitima

Bajo el marco de los impactos que tienen los paros en Colombia, es importante mencionar las razones que tienen aquellos gremios de optar por esta forma de manifestación. Si bien es cierto, el protocolo formal o los lineamientos tradicionales para realizar peticiones al gobierno se hacen por vía de cartas o peticiones escritas, sin embargo es evidente que estas son ignoradas o simplemente postergadas por un largo periodo de tiempo sin tramitar respuesta alguna. A raíz de esto, los gremios que usualmente se ven impactados de manera negativa por decisiones del gobierno deben mostrar su descontento por medio de los usuales paros. Lo que sencillamente inicia como un sentimiento de desconformidad se transforma fácilmente en una muestra de protesta, que incluye no solamente los impactos económicos sino a su vez, violencia, caos y destrucción por parte de los protestantes. Son varios los paros en los cuales se registran cifras de muertes, heridos y personas que sufren lesiones físicas al verse inmersos tanto en peleas como en los ataques que se realizan a los bienes públicos. Es claro que los gremios deben tener una voz y voto en las decisiones que los atañen usualmente en tratados de libre comercio, nuevas políticas de precios, distribución etc… pero a pesar de que algunas veces se cuenta con su representación, esta es insuficiente o simplemente sus peticiones no son aceptadas o tenidas en cuenta a lo largo de los procesos. Sumado a esto, los paros no son sólo resultado de la falta de participación en las negociaciones, sino el gobierno mismo tiene deficiencias en cuanto a la importancia que le da a ciertos temas de la agenda nacional. Cuando se evidencia en un país repetidos actos de protesta violenta como lo son los paros, la señal no es solamente de un descontento general, sino que deja entrever deficiencias incontrolables del gobierno en sus proyectos al no garantizar el bienestar de sus nacionales.

Los paros son señales de alerta sobre aquellos puntos de quiebre del gobierno, eventos que se están volviendo costumbre en el país; una costumbre letal que no solamente está afectando la economía sino el desarrollo de Colombia y trunca el futuro del mismo.


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