Hacia el fin del multilateralismo

Imagen: Henry Mühlpfordt

La nueva configuración del orden mundial se vislumbra como un retorno al mundo de Hobbes. Esto se explica por la profunda crisis de representación de las grandes organizaciones internacionales creadas desde 1945. El multilateralismo se encuentra en una crisis de legitimidad, la cual plantea una agravación de los grandes problemas del mundo.

 En el presente trabajo, nos interesaremos en la construcción histórica que constituye el ideal del multilateralismo y cuál es su estatus, en relación al nuevo orden mundial.

El multilateralismo como respuesta a las problemáticas de integración global.

Cuando uno lee la prensa internacional, el término más recurrente son las organizaciones multilaterales, por cuanto estas tienen la capacidad de influenciar el curso de la Historia en tanto que se encuentran marcadas por su carácter hegemónico, y son actores primordiales del actual sistema internacional. Las organizaciones internacionales[1] representan la institucionalización de la política internacional, favorecieron el auge de la diplomacia a través de la creación de los célebres y múltiples espacios de encuentro internacional. Permitieron, además, el nacimiento, desarrollo y establecimiento de la cooperación internacional en el mundo. Realizaron un llamado a sentirnos habitantes de este planeta.

Actualmente, un simple vistazo a la prensa internacional nos muestra una profunda crisis de la cooperación y la solidaridad; a pesar de las instituciones y los paquetes de normas que los sustentaban. Esto favorece procesos de cambio que mencionaremos a continuación. Primero, la nueva configuración del sistema político internacional se limita a la coexistencia entre sus actores, aunque el sistema de reglas que marcó una especie de origen del solidarismo global sigue vigente hoy en día. No olvidemos que la regla no se hizo para romperse, luego, cuando un Estado rompe las reglas internacionales, esto no se justifica en nada ya que abandona ese valor último del multilateralismo, que fue el solidarismo.

En segundo lugar, han surgido nuevos actores de las relaciones internacionales: las ONG, las multinacionales, los súper ricos, etc. Se observa que estos: “dotados de recursos tanto materiales como relacionales y simbólicos – entran a jugar un papel en la política internacional, lo cual consolida una de sus nuevas tendencias, sino la más visible mediáticamente, por cuanto parece que se han hecho capaces de inferir en el escenario político internacional” (Del Castillo, 2014).

En tercer lugar, nada parece demostrar que la hegemonía estadounidense – la cual es la fuente misma del multilateralismo – perdure para siempre (Savage, 2013). Por un lado, su economía cuenta actualmente con un déficit de dinamismo (Alpert, 2013). Por otro lado, las alianzas estratégicas de los Estados Unidos  han cambiado por todo el mundo: en Occidente con el aumento en poder de Rusia y China, en América Latina con el contrapeso que representa Venezuela y Brasil, en África con la abertura hacia la inversión de origen chino y en Asia con el incremento en poder nuevamente de China, pero también de India. Por estas tres razones anteriores, el multilateralismo se encuentra sometido en una crisis de legitimidad, y esto marca el nuevo orden mundial.

Falló en su misión de fomentar la solidaridad internacional

En otras palabras, la cooperación como producto del multilateralismo, no logró acabar con las injusticias de este mundo, pero logró abrir canales y ofrecer posibilidades de acceso al escenario internacional a nuevos actores, así como a sus corrientes de capitales, bienes y servicios en el planeta.

En efecto, las instituciones internacionales son hoy por hoy fuertemente criticadas, en especial por los países emergentes, los cuales no cuentan con suficiente representación política en los centros de toma de decisión de las mismas. Esto las ha sometido a una crisis de representación que induce una fuerte crisis de legitimidad.

Se plantean nuevos paradigmas al observar la política exterior de los Estados, las ideologías han venido cambiando: la sed por el dinero fácil obtenido en los mercados bursátiles del mundo, los escándalos financieros y los excesos son la comidilla de las secciones internacionales de los medios masivos de comunicación y de las agencias de prensa internacional.

Se ha venido dando cada vez menos importancia al solidarismo, y los recursos de las organizaciones internacionales palidecen frente a las cuentas de las organizaciones privadas, sean cuales sean estas: fundaciones, empresas multinacionales, paraísos fiscales, fortunas personales… Los recursos económicos y financieros globales reales han sido entonces re-direccionados en muchos nuevos sentidos. La gente le ha tomado miedo a las crisis propias del sistema capitalista, porque empobrecen, dejan sin nada (aparte de las deudas, claro está).

La soberanía vuelve a estar de moda y los grandes problemas del mundo siguen sin resolver: el medio ambiente, en particular el uso del agua y la producción de los gases de efecto invernadero (Steffen, 2012); la amenaza geopolítica que representa Corea del Norte para Corea del Sur, Japón y Estados Unidos; la crisis humanitaria y política en Siria, son solo algunos de estos ejemplos. El multilateralismo se encuentra una profunda crisis de legitimidad, basada en la crisis de representación en las organizaciones internacionales que indujeron los países emergentes, ávidos de mayor poder.

Recomendados:

New York Times – Obama Tests Limits of Power in Syrian Conflict

New York Times  – The Rut We Can’t Get Out Of

AFP – Planetary boundaries: Key piece in sustainability puzzle


Compartir esta noticia


Facebook Twitter Google+

Deja un comentario