Cultura animal: digna de ser admirada

Imagen: Maky (Alex Dunkel)

Siempre se ha dicho que el animal más inteligente es el hombre. Los estudios de Louis  Leon Thurstone y del norteamericano  Howard Gardner, entre otros tantos, así lo comprueban. Sin embargo, dentro de los animales denominados de inteligencia inferior sobresalen ejemplos  significativos como los del zorro, el cuervo, el lémur, el pulpo…  no solo por las habilidades que los destacan; sino, además,  por la pericia que emplean a la hora de sobrevivir en su medio. A ello se suma, el inmenso parecido que tienen, algunos animales, en el empleo de lo que se ha denominado como inteligencia emocional, digna de ser imitada por los seres humanos.

Inteligencia humana y animal

Son variadas y múltiples las investigaciones que dan cuenta del por qué los seres humanos son inteligentes. Una de las teorías más relevantes es la de Louis  Leon Thurstone, científico estadunidense, autor de la medición de actitudes. Esta da cuenta de las cualidades y talentos humanos como la comprensión verbal, aptitud espacial, la rapidez perceptiva, el razonamiento inductivo, la aptitud numérica y la memoria. A ello se le suma el  estudio de  Howard Gardner, revolucionario investigador, quien  afirma que los seres humanos poseen diferentes tipos de inteligencia, pues para él esta “es la capacidad desarrollable y no solo la capacidad de resolver problemas y/o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas”.  En este sentido, las inteligencias para Gardner se dividen en la lingüística, la musical, la lógica matemática; la espacial; la corporal; la intrapersonal y la interpersonal o la habilidad para relacionarse y entender las emociones del otro. Estas y aquellas,  entre otras, son las razones por las cuales, según los expertos, los seres humanos se diferencian de los animales y hacen que los hombres se distingan por tener una inteligencia superior.

Sin embargo, con el paso de los años y el interés que han demostrado los científicos en el estudio animal, se ha demostrado que  algunas especies se caracterizan por desarrollar niveles de inteligencia insospechados. Por ejemplo, el zorro no goza por ser reconocido por sus notables habilidades, más bien se le compara con los seres humanos que se caracterizan por sacar ventaja de una situación. Pero, ¿por ello carecen de inteligencia? Este punto es discutible. El zorro según las investigaciones publicadas por la revista “Current biolgy” tiene gran capacidad para adaptarse a cualquier entorno, en particular, si está con su manada. Además, se reconoce su destreza  para resolver obstáculos. Narra el artículo, que si un zorro tiene que atravesar una quebrada o un río este no dudará en lanzar un troco o en buscar un atajo para llegar a la otra orilla. Se destaca, también, porque es persistente, observador, sabe evadir a sus enemigos y aprovecha las oportunidades que se encuentra; es decir, para sobrevivir puede tomar la presa que queda sujeta por la trampa de un cazador. ¿Entonces, es o no inteligente el zorro?

Ahora bien, muchos pueden discutir que los animales manejan el instinto de supervivencia, mas no es inteligencia. Empero no deja de llamar la atención en cómo el cuervo, en Japón,  aprendió a tirar nueces al pavimento, para que los autos las partan y a reconocer el cambio de luces de los semáforos para recoger el fruto sin ser atropellados. En adición, manejan más de 250 gritos de auxilio para comunicar que se aproximan sus enemigos, tienen la posibilidad de hacer reconocimiento facial, inclusive, de rostros humanos peligrosos, lo que habla, además, de su memoria visual.

El pulpo, por su parte, es el invertebrado más inteligente: tiene la maestría de mutar para confundir a sus rivales marinos, de cambiar de color y hasta de amputarse  un tentáculo, para dejarlo de señuelo, mientras emprende la huida. Asimismo, es capaz de encontrar la salida en laberintos marinos  y de rememorar cómo lo hizo.

Animales: ejemplo de trabajo en equipo y conmiseración   

Las empresas de seguridad han estudiado el comportamiento de los lémures, cuando se trata de proteger a su manada. Ellos se organizan por medio de anillos de seguridad: las hembras y los críos son los primeros en ser resguardados; luego, se encuentra el eslabón de machos protectores de sus familias y, por último, los centinelas que se encargan de avisar cuando el enemigo acecha. Si en la embestida hay caídos, los lémures vuelven al lugar de la muerte una y otra vez y lloran la pérdida de su familia. Hacen duelo, igual que los humanos, y regresan al terreno donde quedó el cuerpo, semejante al cementerio para los hombres.

 Los chimpancés se reconocen por ser solidarios. Son capaces de compartir su alimento con aquellos miembros de la manada que no han comido o se organizan para repartir oficios: recolectores, los picadores de semillas y los repartidores de alimento. Es interesante observar cómo se procura que todos en especial los pequeños, queden bien alimentados. Pero si esto es sorprendente, cómo olvidar el video del famoso chimpancé  Washoe  capaz  de entender y comunicarse, por medio de 350 palabras en lenguaje de señas. Impactante resultó ver cómo el animal sintió el dolor de su instructora cuando ella le comunicó que había tenido un aborto espontáneo. Washoe  la miró y le contestó rozando su dedo índice sobre su mejilla. En definitiva, cuánto más tendremos que aprender de los animales para humanizarnos.

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