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2 de mayo de 2020

La satírica ironía de nuestras vidas

Los Simpson, un programa televisivo, salió al aire por primera vez en 1989, trata acerca de la clásica familia norteamericana que vive distintas experiencias episodio tras episodio. Dentro de esta serie televisiva se destacan cinco personajes: Homero, Marge, Bart, Lisa y Maggie; todos ellos pertenecen a una familia dentro de un pueblo llamado Springfield, el cual está ubicado dentro de los Estados Unidos. Hasta ese momento, no había nada para que esta serie lograra ser tan exitosa como lo ha sido durante todos sus años de existencia. Y no, no lo es por sus famosas predicciones de quién sería el presidente de los Estados Unidos o por qué sus personajes sean de color amarillo y que en realidad no es la típica caricatura que se transmite por FOX y otras diferentes cadenas televisivas que fueron adquiriendo los derechos de transmisión del programa hasta estos días.

Por: David Cárdenas

Los Simpson, un programa televisivo, salió al aire por primera vez en 1989, trata acerca de la clásica familia norteamericana que vive distintas experiencias episodio tras episodio. Dentro de esta serie televisiva se destacan cinco personajes: Homero, Marge, Bart, Lisa y Maggie; todos ellos pertenecen a una familia dentro de un pueblo llamado Springfield, el cual está ubicado dentro de los Estados Unidos. Hasta ese momento, no había nada para que esta serie lograra ser tan exitosa como lo ha sido durante todos sus años de existencia. Y no, no lo es por sus famosas predicciones de quién sería el presidente de los Estados Unidos o por qué sus personajes sean de color amarillo y que en realidad no es la típica caricatura que se transmite por FOX y otras diferentes cadenas televisivas que fueron adquiriendo los derechos de transmisión del programa hasta estos días.

Sus capítulos fueron la adolescencia de muchos, incluso, la misma infancia, aunque no fuera verdaderamente apropiado verlo a una edad tan prematura, pero es una caricatura para todo de público, ¿no? Sí y no, qué se quiere decir con esto, aunque sí existan algunos episodios dentro de sus treinta temporadas, en los cuales se pueda apreciar lo que sería el típico dibujo animado apropiado para niños, no quiere decir que en otros (la mayoría) se muestre violencia, ocio, alcoholismo, drogas, entre otras cosas. Sin embargo, esta serie se creó con el fin no solo de entretener, también, tiene como propósito generar una crítica social a las generaciones que componen las familias de las últimas tres décadas.

El hijo prodigo de Matt Groening y FOX

El creador de los Simpson, Matt Groening, es un dibujante autor de diversas caricaturas y tiras cómicas, con un reconocimiento mundial por los mismos. Pero no todo fue así siempre, como todo escritor, dibujante o productor de cualquier tipo de contenido, el éxito no es algo que se logre conseguir de manera fácil, tuvo que pasar por diferentes trabajos que no necesariamente estaban ligados a la industria que él apuntaba. No obstante, transcurrió el tiempo y logró entrar en un periódico, Los Ángeles Reader, realizando oficios varios dentro del mismo. Tiempo después, logró conseguir una oportunidad al poder publicar por primera vez su más famosa tira cómica, La vida en el infierno, la historieta que le presentaría el chance de ser el dibujante que es hoy. Pero ¿Qué tiene que ver la vida en el infierno con los Simpson?

La historia de los Simpson comenzó en 1985 como la salida rápida de su autor, para no tener que ¨entregarle¨ los derechos de autor de su historieta más famosa a James L. Brooks, un productor y guionista de historieta , y a la cadena FOX para que se trasmitiera en un nuevo show animado, este lo que logró hacer fue diseñar una nueva familia totalmente aparte de su anterior obra. A pesar de esto, no existió mayor problema a la hora de empezar a transmitir esta caricatura como una mini sección del programa The Tracey Ullman Show, la cual, en principio fue presentada como cortos. Aun así, los cortos obtuvieron gran admiración por parte de los espectadores, por ende, Groening junto a Brooks y Sam Simon, un colega de Brooks, decidieron continuar con el proyecto y llevarlo a cabo como un programa con duración de veinte minutos, lanzado en 1987, con nuevas y mejoradas aventuras que la familia tendría que atravesar y, por supuesto, con un universo Simpson más grande.

Como consecuencia, para 1990 según una publicación de May Nielsen Rating mostró la cantidad de espectadores con los que contaba el programa, 30.4 millones, llegando a ocupar el tercer puesto de los programas con más audiencia dentro de los Estados Unidos. Adicionalmente, según la BBC en 2011, la serie tiene 15 millones de seguidores dentro de Estados Unidos y otros 60 millones alrededor del mundo.

Un camaleón en el mundo de la televisión

Vale la pena mencionar que la concentración de telespectadores que consiguió el programa fue gracias a su simplicidad. La manera en que mostraba las cualidades de la disfuncional familia norteamericana, sin escrúpulo, exhibiendo las problemáticas que la gran mayoría tiene que pasar dentro de su cotidianidad como: el alcoholismo, la contaminación, el ocio, la irresponsabilidad tanto en la escuela como en el trabajo y en la casa, la corrupción, la obesidad, las diferencias de clases, la falta de sentido común, etc. Sin embargo, ¿la exposición de estos temas es negativa? Está claro que la exposición de estos temas en un formato caricaturesco es un arma de doble filo, teniendo en cuenta que las temáticas expuestas dentro de la serie buscan generar una crítica social por medio de la comedia. Por una parte, el formato lo hace más llamativo, lo cual genera que el receptor del programa tenga una mejor disposición a la hora recibir la información.

Por otro lado, como es de esperarse, por las temáticas empleadas, el show está destinado para un público un tanto mayor, aunque el uso de caricaturas le suscita curiosidad al niño de manera que intentará ver los dibujos que tanto le llamaron la atención. Un estudio realizado en Colombia concluyó Los niños no perciben el repertorio crítico que propone la serie, ni los argumentos de fondo, únicamente se quedan con la lectura de que es ¨un programa de dibujos animados divertido¨ (como se citó en Lazo, C & Tovar, A. 2011). Lo que deja en claro que, aunque esta serie aporte una crítica, parte del público solo se va a quedar con la versión superficial de la caricatura, sin que se aplique ninguna coyuntura con los contextos sociales en los que se vive hoy en día.

Un ejemplo bastante repetitivo, dentro de la variedad de episodios que ofrece los Simpson, es el uso de la televisión, esta se creó con el fin de entretener y, conforme el tiempo pasó, fue tomando más características como medio de escape de la realidad o como unificador de la familia. Este programa intentó reproducir esta situación, a manera de burla en múltiples ocasiones, y expuso cómo es en realidad: no logra aportar de manera positiva a las personas que la sintonizan diariamente. Como se muestra en tommy & dally, el show de krusty el payaso o el noticiero del canal 6.

Para finalizar, los Simpson si bien comenzó siendo un dibujo cualquiera, una pequeña idea, el relleno de programas televisivos, logró convertirse, con su comedia, en la familia más aclamada del mundo, sin importar la edad de las personas. Este programa siempre tendrá algo qué ofrecer, desde los llamativos colores, los gestos y las voces que le dan la vida a los personajes, sátiras de la vida cotidiana con sus respectivas frases que puede representar a cada uno, como los populares doh, de Homero o el ay caramba, de Bart, hasta los diversos mensajes ocultos que trae cada historia consigo. Aunque, no sea la mejor manera de la expresión de la cotidianidad, la manera tan cruda y la perspectiva que  logra dar en cada una de sus aventuras,  regala una oportunidad de reflexión frente a las acciones que se realizan día a día.

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