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1 de noviembre de 2018

China: La verdadera Influencia geopolítica que apenas ha comenzado.

Por: Yesíd Fernando Buelvas

Durante el transcurso de su historia política, Estados Unidos, consiguió proyectarse como un aliado en común, cuya voz y voto se volvieron indispensables en materia de política exterior permitiendo una sólida construcción de los cimientos que mantendrían sus relaciones internacionales en torno del epicentro de su consejo e influencia. El comienzo del fin de lo que alguna vez pudo considerarse como una vasta influencia, comenzó con la guerra comercial que comenzó el presidente Donald Trump cuyo propósito fue, desde un principio, fortalecer la política del proteccionismo, que transformaría para siempre las políticas exteriores comerciales de cada país.

En este nuevo escenario internacional, China comienza a tener un papel protagónico que le permite ser considerado como un fuerte aliado comercial, con el que se puede llegar a acuerdos racionales, con beneficios mutuos, cuyos resultados permitirán contrarrestar los efectos económicos negativos que generan las medidas arancelarias de la Casa Blanca.

El auge proteccionista de Estados Unidos ha beneficiado a China, en el sentido de que el país asiático, está abriendo su economía buscando fortalecer sus relaciones con los países vecinos y fortaleciendo los vínculos comerciales y diplomáticos. Por medio del proyecto de la Ruta de Seda, China busca cambiar la visión que los países vecinos tienen sobre sus políticas económicas; y evidencia que, con el proyecto, se  generará una integración financiera, que conducirá a un desarrollo integral de toda la región.

China y su nuevo impacto internacional

China ha comenzado consolidarse como un socio comercial en el ámbito internacional, y a materializar megaproyectos que le permitan establecerse como el nuevo líder económico. Para conseguir ese crucial papel protagónico en la geopolítica, busca establecer fuertes lazos comerciales (mediante tratados de libre comercio) con sus vecinos asiáticos, europeos, y una parte de África, con el propósito de entretejer buenas relaciones diplomáticas y comerciales, que le permitan desarrollar el proyecto de  la nueva “Ruta de seda”, un complejo entramado de rutas comerciales, que conectará su comercio con Europa, Rusia, el Sudeste Asiático, India, el este y norte de África. A diferencia de países como Francia, la influencia China en África ha sido vista con buenos ojos, en primera instancia, porque, mediante la visita del presidente Xi Jinping, se fortalecieron las políticas de intercambio económico, lo que también permite la extensión del enorme proyecto de la Ruta de Seda. Por  otra parte, el nuevo presidente de Malasia, Mahathir Mohamad, aprueba la implementación del megaproyecto, ya que espera que, con este, el desarrollo de su país sea una realidad.

Pese a los esfuerzos que el presidente Donald Trump, con Japón y Australia, ha invertido para contrarrestar el magno proyecto, las relaciones Indio-Chinas han mejorado luego de la reunión que tuvieron los presidentes en el mes de abril del presente año.

Un nuevo referente de política hegemónica exterior

Ya no es un secreto para nadie que el presidente Xi Jinping ha sabido desenvolverse bien en aspectos diplomáticos, reconstruyendo, o fortaleciendo las alianzas con los vecinos países.

La reciente postura económica internacional del gigante asiático ha generado dudas. Diferentes análisis económicos, asumen posturas más radicales que señalan a China como el nuevo dominador del mundo.

La principal crítica recae sobre el presidente Xi Jinping. Su pensamiento, es enseñado en cátedras universitarias (tal cómo se enseña un credo); hoy por hoy se plantea que el pensamiento del actual líder chino sea incluido en la constitución, lo que lo hace un líder tan influyente y poderoso, como otrora lo fueron otras figuras icónicas de la historia política de China, como Mao Zedong y Deng Xiaoping. En el presente año, su visión de globalización, y la expansión internacional (en términos de pactos comerciales), que ha conseguido por medio de su práctica de la diplomacia, han dejado en  evidencia, que China está dispuesta y preparada para tomar el lugar que alguna vez le correspondió a los Estados Unidos, y representar el principal referente político sobre temas como la globalización, la lucha contra el cambio climático y la preservación de los tratados internacionales.

El proteccionismo y la guerra comercial que impulsa Estados Unidos contra el resto del mundo, desde la llegada de Donald Trump a la presidencia, han provocado que países como China, tomen las riendas del escenario político-económico, estrechando nuevas alianzas que contrarrestan, en cierta medida, el impacto negativo que ha sufrido la economía de cada nación. Si China se muestra como un aliado prometedor, será capaz de adquirir una mayor influencia política, ocupando de forma progresiva el lugar de influencia que alguna vez le correspondió a los Estados Unidos.

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