#Yo también


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Según Agencias de noticias unimedios “El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses informó que el año pasado en Colombia 23.418 personas fueron víctimas de algún delito sexual, de las cuales 20.072 son mujeres” (2018). Colombia, entonces, no es ajena a situaciones de violencia hacia la mujer, pues las cifras lo corroboran. En Colombia se habla del movimiento “Me Too” o su variable traducida como “Yo También”, que se encarga de defender y apoyar a las mujeres que han sido víctimas de acoso sexual.

La prensa nacional ha cubierto gran parte de lo que ha sido el movimiento Me Too en Colombia. Por una parte, se motiva a las víctimas a compartir sus casos para generar conciencia. Sin embargo, otras mujeres deciden callar a causa del miedo que les infringen sus victimarios y un posible abandono de la justicia. Por medio del diario El Espectador, Colombia fue testigo del caso de la periodista Claudia Morales, que, a pesar de haber sido violada por un exjefe, decide asumir una posición diferente y no revelar su identidad.

El derecho al silencio o el deber de acusar

El periódico nacional El Colombiano habla del impacto que ha tenido este movimiento a través del hastag en las redes sociales por parte de muchas mujeres, quienes relatan sus experiencias de acoso sexual, incluidas por supuesto, las colombianas. Sin embargo, el periódico El Tiempo destaca la opinión de la periodista Paola Ochoa, ya que menciona la diferencia abismal entre Estados Unidos y Colombia; se enfoca en la cantidad de actrices que denunciaron en el país del norte y las periodistas que lo hicieron públicamente, en el segundo.  Añade que han sido muchísimas las famosas colombianas que tienen casos por contar y denunciar. El Heraldo, por su parte, habla de tres mujeres de influencia que lo han hecho, a saber: Claudia Morales, en su columna del Espectador; Paola Ochoa, en su columna de El Tiempo, y Mabel Lara, en el programa radial La Luciérnaga.

Estos casos tienen puntos comunes, si bien son las únicas mujeres que han tenido la valentía de llevarlos a la opinión pública, decidieron no ir más allá al no revelar las identidades de sus victimarios. La primera reacción de muchos después de leer la columna de Claudia fue darse la tarea de indagar quién es “ÉL” personaje y, tal como lo relata la revista Semana y El Espectador, la mayoría apuntan a que es el expresidente Álvaro Uribe. Ante aquello, personajes influyentes asumieron distintas posiciones a través de diferentes medios, Semana muestra a unos defendiendo el derecho que tienen cada a una a callar y justificándolas teniendo en cuenta el predominio que tiene el poder como instrumento de impunidad en este país (Daniel Coronell, Jorge Robledo, Ramiro Bejarano, Vicky Dávila, Yolanda Ruiz, Gustavo Petro, Hassan Nassar, Matador y Gustavo Bolívar). Por otro lado, están quienes atribuyen el deber de denunciar, pues de lo contrario, como dice Giovanni Agudelo en su artículo en El Tiempo, no se da ejemplo a las mujeres que a diferencia de ellas no tienen voz en la esfera nacional.

Pero esto no es nuevo, no es la primera vez que mujeres denuncian haber sido víctima de violencia sexual. Es preciso mencionar el caso de la periodista Jineth Bedoya que diferente a ellas, decidió hablar y denunciar las torturas e infamias que vivió en el año 2000 luego de querer realizar entrevistas a un paramilitar en la cárcel Modelo, ¿Qué pasó con ella? ¿No tuvo que esperar casi doce años para que apenas se establecieran presuntos culpables en el año 2012? Tal fue el punto que la Fundación para la Libertad de Prensa presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA una denuncia contra el Estado colombiano por este caso, como lo narra la revista Semana.

¿Cómo se puede denunciar cuando la misma justicia no es garante de restituir los derechos a tiempo? ¿Cómo se puede motivar a las mujeres a denunciar, más aún, cuando personas como Antonio Caballero, normalizan estas situaciones? El primer paso para exigir a las víctimas denunciar a su victimario es que la justicia les dé garantías de protección frente a ellos y que, además, imponga verdaderas sanciones. Si las mujeres no lo hacen es producto del miedo a causa del poder de ellos y la impunidad de la justicia; es producto de la cultura poco civilizada y razonable donde no solo culpa a la mujer de sus tragedias, sino que tampoco se le cree cuando las cuenta.

De forma muy amplia los diferentes medios de comunicación se ocuparon de seguirle el paso a este acontecimiento. Muchos de ellos se mantuvieron en la línea al únicamente narrar los testimonios de aquellas mujeres, a contar las historias entre comillas. Entre estos medios se encuentran periódicos como El Colombiano, El Heraldo y la revista Semana, esta última especialmente, dedicó varias de sus columnas a relatar las pruebas que encontraban los internautas para inculpar a Álvaro Uribe como el violador de Claudia Morales y las respuestas dadas por él ante las acusaciones. El periódico El Tiempo al igual que El Espectador enfocaron sus artículos a aquellas personalidades que incitaban a romper el silencio para exigir que la ley se ocupara de los acosadores.

Lo que dicen los medios internacionales

Harvey Westein, productor cinematográfico, ha estado en el ojo de huracán desde octubre del 2017 por el acoso sexual a distintas actrices de Hollywood que trabajaban en su compañía. A partir de esto, se desata el movimiento Me Too. La iniciativa partió de la actriz Allysa Milano que, sin lugar a dudas, se ha convertido en una tendencia mundial porque ha dado voz a muchas mujeres para que comenten sobre la violencia sexual de la cual han sido víctimas.

La prensa internacional ha cubierto la mayoría de los testimonios que han sido denunciados a partir de este movimiento. Esto es muestra de cómo distintas figuras de poder han utilizado el acoso sexual o psicológico como un arma para seducirlas o controlarlas. Por otro lado, un grupo de actrices, entre las que se destaca Catherine Deneuve, coinciden en decir que este movimiento en lugar de ayudar a legitimar el poder de la mujer en la sociedad contribuye a su propia victimización.

No es acoso, es simplemente galantería, ¿o no?

Medios internacionales, como el diario El Economista, cuentan la historia de este movimiento que vuelve a resurgir como tendencia después de diez años. Este fue creado en 1996 por la activista Tarana Burke, después de haberle escuchado a una compañera de campamento el haber sido víctima de abuso sexual. Debido a ello, tomó la iniciativa de crear una campaña que diera voz a las mujeres que han sufrido esta misma situación. De otro lado, el noticiero FRANCE 24 comenta sobre los miles de denuncias que se realizaron por medio de Twitter y otras redes sociales. Destacan que este movimiento no solo se dio en Estados Unidos, y lo presentan como una problemática cultural y social en el ámbito internacional.

Por su parte, el portal de Esfera Pública menciona que el objetivo de esta tendencia es lograr desvestir y señalar a hombres poderosos que se propasan con las mujeres sin medir consecuencias. Se basa principalmente el caso de Harvey Weinstein, un gigante de la industria del cine, que se le acusa de acosar cerca de 80 mujeres que trabajaban en su compañía, entre estas hay 6 denuncias por violación. Según el diario France 24, como este personaje, existen cerca de 34 hombres, entre actores productores y directores, quienes han sido acusados de abuso o acoso sexual hacia sus compañeras de trabajo.

El diario The New York Times menciona que este movimiento se ve muy marcado en Estados Unidos, pero no es ajeno a América Latina, ya que la cultura de esta región del mundo posee raíces machistas, lo cual propicia que gran parte de las mujeres allí sean violentadas o acosas por los hombres sexual o psicológicamente. En concordancia con esto, el noticiero CNN da a conocer espantosas cifras de la violencia de género y resalta que esta tendencia se genera en todo el mundo, dice que el 71% de víctimas de trata de personas en el mundo son mujeres o niñas. Verbigracia, en Unión Europea entre el 45% y el 55% de mujeres han sufrido acoso sexual.

Es importante decir que el movimiento Me Too quiere generar indignación y justicia ante estos casos, y también conciencia sobre esta problemática que es una realidad actual y a su vez se está ocasionando discriminación hacia la mujer tal como dice el diario El País. Se resalta el efecto positivo que ha tenido el movimiento en la sociedad que se percibe, en la medida en que deja a consideración toda la culpabilidad al acosador y no a la mujer como víctima. Así mismo, se produce credibilidad hacia las mujeres valientes que denuncian este tipo de acosos y se presiona a través de la opinión pública, con el fin de solicitar justicia.

Sin embargo, la artista francesa Catherine Denueve es una de las 100 mujeres entre actrices, escritoras, académicas y artistas que culpa al movimiento anti acoso de crear un clima totalitario que castiga injustamente a los hombres por lo que ella llama “coquetear”. Lo hizo a través de una carta publicada en el periódico francés Le Monde Diplomatique. La carta dice que las víctimas son hombres que han sido sancionados de su trabajo, y obligados a renunciar solo porque ellos “tocaron una rodilla, intentaron robar un beso, hablaron de cosas íntimas enviando mensajes o en cenas profesionales”.Dice también que los hombres deben tener la libertad indispensable para atender y molestar a las mujeres y que el movimiento Me Too reconfortó el puritanismo. A partir de esto, la cadena de televisión France 24 cita que dicha carta incita “al odio hacia los hombres y la sexualidad” lo que provoca un retroceso del movimiento Me Too, puesto que en la carta defienden la libertad de molestar como indispensable para la sexualidad y que más allá de una crítica, la denuncia a los hombres es una muestra de odio. Por otro lado, esta columna destaca la opinión de diferentes ministras de Francia en donde critican esta carta como “impactante” otras que la apoyan por su “espíritu francés”. Por su parte, el diario 20 minutos únicamente se limita a hacer un pequeño resumen de lo que su autora propugna.

De modo general, de acuerdo con los medios consultados la perspectiva que generan es positiva frente al movimiento. Los medios tratan de ser parciales ante este tema tan delicado, por un lado, están el noticiero France 24, El economista y CNN, quienes cuentan lo que sucede con el Me Too de una forma neutra brindando análisis de la situación vivida en el mundo. Por otro lado, están el diario The New York Times, AquíNoticias y el diario El País, quienes dan su punto de vista frente a la situación de las mujeres que viven esta situación, realizando sugerencias o comentarios animando a las mujeres que hayan sufrido algún tipo de acoso o abuso sexual para que estas denuncien. Además, el periódico francés Le Monde Diplomatique quien expresa una posición negativa comentando que las mujeres solo se revictimizan frente a la sociedad por la situación que vivieron.

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