¿Y eso para qué sirve?

Por Juan Martín Londoño

martes 7 de abril de 2015

En medio de que tengo que escribir otros dos ensayos, leer para un quiz, e intentar pasar la noche durmiendo una cantidad de horas decente, decido escribir esta columna. Suena a suicidio académico, pero es que este es uno de los pocos casos en los que digo yo, hay que escribir en caliente. Hace dos días llegaba a esta misma hora, con una sonrisa en la cara, porque el Externado y su delegación en los Modelos de Naciones Unidas (También conocido como MUN, por sus siglas en inglés) habían tenido una actuación sin precedentes desde que la delegación se creó.

Cuatro menciones de honor, dos terceros puestos, dos segundos puestos, cinco primeros puestos. Mejor universidad colombiana en esta versión del Modelo de Naciones Unidas de la Universidad de los Andes, y segunda mejor universidad del modelo. Además, veníamos de tener una actuación similar en la última edición del Modelo de Naciones Unidas de Colombia, COLMUN. Solo recordar el momento en que el nombre del Externado fue mencionado entre las tres mejores universidades me pone la piel de gallina.

No son pocos los casos, cuando le menciono a alguien que poco o nada ha escuchado del tema, que siempre me llega la misma pregunta: “¿Y eso para qué sirve?”. Algunos románticos dirán que estamos cambiando el mundo, que con estos modelos germinan las posibles soluciones a los múltiples problemas que enfrenta nuestro mundo. Yo, personalmente, no soy uno de ellos. Los modelos en mi opinión no cambian el mundo, pero hacen algo increíblemente valioso, cambian personas. Mi vida es un fiel testimonio de lo que digo. Si hace aproximadamente 5 años, un amigo no me hubiera convencido de ser parte del staff de prensa del modelo de mi colegio, SACMUN, posiblemente no estaría estudiando Gobierno & Relaciones Internacionales, ni estaría en esta universidad, posiblemente no estaría en este país.

Es que antes que todo en estos modelos uno ve de primera mano como es que el mundo es como es, ver de primera mano como se dan las interacciones entre países, pero antes que todo, uno ve lo más bonito y lo más cruel de las personas. Como todo en el mundo, los MUNs tienen sus problemas, sus ovejas negras, su mancha. En los últimos años, la competencia desleal se ha vuelto una problemática central de estos ejercicios, donde delegados muchas veces buscan ganar los codiciados premios por medios diferentes a su propio mérito, saboteando a sus colegas por todos los medios posibles, que van desde coquetearle a sus Directores de Mesas (quienes evalúan a los delegados), hasta clonar USBs.

Sin embargo, estas manchas,  no son nada más que parte de la experiencia. Y es que lo más valioso de estos modelos es exactamente eso: la experiencia. La experiencia de ver la codicia humana en su mayor expresión, la experiencia palpable de la negociación, la experiencia de colgarse en los trabajos (como me sucede a día de hoy) para poder irme un puente a una universidad a debatir. Y es que lo que me enseña los MUNs es algo que la universidad no puede enseñar, es esa experiencia de la vida real, esas negociaciones arduas en las cuales, especialmente en este continente (porque los colombianos no somos los únicos), siempre está el que se las quiere dar de vivo y dar la zancadilla apenas vea la oportunidad. Enseña que pese a estar basado en una ideología liberal o idealista, no hay nada que de más la razón a los realistas que un debate en el marco de las Naciones Unidas. Y es que yo soy fiel creyente que en el marco de todos estos sucesos es que las personas se forman. Enfrentarse a esa guerra sucia con honestidad y rectitud, buscando el gana-gana y siempre en una competencia limpia, pese a tener incentivos a jugar sucio e ir por el premio. No hay nada mejor como enfrentarse a este dilema para formar personas para poder cambiar esta sociedad que se está cansando de tanto dirigente sucio y tramposo que vemos en el día a día.

 Esto, es más importante que cualquier formación académica o práctica que uno pueda adquirir. Sí, es importante aprender de las razones por las cuales el Oriente Medio vive una situación tan crítica con los grupos terroristas o aprender a negociar con otros veinte delegados con intereses diferentes, sin embargo, antes que todo, hay que aprender a ser persona.

Invito a todos esos que se preguntan “¿Y eso para qué sirve?” Que se den una pasada por una de nuestras reuniones, o mejor, que entren al grupo y lo comprueben ustedes mismos. Y es que el formarse como los modelos forman sirve para todos, estudie lo que estudie, espacios como estos son valiosos para cualquiera, sino pregúntenle al gastrónomo que es Director Académico de COLMUN 2016. Solo espero nunca tener que volver a escuchar ese mismo “¿Y eso para qué sirve?”.

PD: Un saludo especial a Jerónimo Delgado, anterior Sponsor de la delegación del Externado, quien se fue a hacer su doctorado en Sudáfrica. El mayor de los agradecimientos, porque todo lo que logramos, no hubiera sido posible sin su ayuda.


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