Big Data: ¿Vigilados y controlados?

Por Adriana Rodríguez S.

10 de mayo de 2015
Imagen: By Camelia.boban (Own work) [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons

La información, hoy más que nunca, está al alcance de cualquier persona que tenga a su disposición Internet: eso se sabe.  Pero para algunos este cúmulo de datos o Big data irrumpe de manera inesperada y disimulada en la privacidad del ser humano. Se está viviendo en un mundo vigilado sigilosamente. Expertos han llamado a esta época el cyber utopismo  o la creencia de que la comunicación en línea libera, como lo explica Evgeny Morosov. No obstante, pese a que los gustos, tendencias, puntos de vista u opiniones sean conocidas en la red para cambiar estrategias publicitarias o tendencias ideológicas, el  Big data también tiene sus bondades.

“El gran hermano”

Esta situación hace recordar el famoso libro de “Nineteen eighty-four” de Eire Blair, más conocido como George Orwell. En su libro uno de los personajes más sobresalientes fue el denominado el Gran Hermano o Hermano Mayor, el omnipresente que mantenía en constante supervisión a una colectividad inglesa. Las actividades rutinarias, las conductas humanas, pero más que todo, la información era celosamente custodiada: la invasión a la intimidad era permanente, pues pensar de manera individual era considerado un acto de traición.  Esta novela que se escribió hacia finales de los años cuarenta, en el siglo pasado, tenía escondido, en este tenebroso personaje, el espíritu de quien lo sabe todo, mas del cual no se conoce  rasgo físico alguno. De igual modo, para el joven bielorruso Evgeny Morosov (2013), la vigilancia masiva se justifica para luchar contra el terrorismo, para evitar el descontento social, para propender por la seguridad nacional de los países y para luchar contra la pornografía infantil. No obstante, para este investigador de las implicaciones políticas y sociales de la tecnología, esta vigilancia masiva no es válida en la medida en que es una herramienta poderosa para la represión política y la difusión de la propaganda nacionalista y extremista.

¿Cómo somos vigilados?       

Aunque parezca paradójico, la conocida frase “cada cual es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice”, sirve para ejemplificar lo que ocurre cada vez que un individuo decide hacer un comentario por facebook, twitter, wassapp, en otras palabras, por las redes sociales en general. Además, esta información proviene de los registros médicos, transacciones financieras en línea, dispositivos móviles o de los mismos impuestos. Todo este cúmulo de indagación es procesada o analizada utilizando herramientas que no están al alcance de todos. Este es el conocido: Big data.

Son incalculables los millones de dólares que pagan grandes firmas de comestibles, de moda, de automóviles, grupos políticos, en general, para entender y conocer cuáles son las tendencias, ideas y gustos que mueven las pasiones de los seres humanos.  Hoy es muy conocida una forma de propaganda que resulta más efectiva que la que se expone por la televisión. Se conoce a quiénes sigue más la gente por twitter, entonces, dependiendo del perfil, una firma comercial se pone en contacto con este personaje y le ofrece pagarle por un número de twitss al día, para que promocione un producto, una idea, un sitio de moda… dependiendo de la respuesta que tengan los seguidores, las estrategias publicitarias pueden variar e, inclusive, las estategias políticas para ganar más adeptos. Álex Pentland, reconocido investigador de MIT, afirmó en el programa “Efecto Naím” de TNT 24, que gran parte del éxito de Obama se derivó de la información recogida por el Big data para su segunda campaña presidencial. Así que no le parezca raro, que un candidato X se pronuncie frente a un hecho o cambie de parecer frente a otro, precisamente por la información que se recoge en la red, de todos los comentarios y pareceres que emergen de una propaganda política o de una intervención televisada en plena campaña electoral. Todo es posible.

Bondades del Big data

De otro lado, sin duda, como lo explica la página virtual de la IBM, el Big data ha ayudado a resolver problemas complejos relacionados con el descubrimientos científicos, investigación ambiental y biomédica, educación, salud, seguridad nacional, entre otros.

Un ejemplo claro de la utilidad de la información de Big data se encuentra en la ciudad de los Ángeles. Hoy día se puede predecir en dónde, a qué hora, con qué frecuencia puede suceder un robo. De esta forma se despliega el pie de fuerza para vigilar las zonas en donde ocurren, con mayor frecuencia, actos delictivos y se aprovecha, mucho mejor, los recursos, en términos de seguridad, con la que cuenta ciudad.

La salud también recibe beneficios de esta fuente de información. Frente a posibles epidemias, existe una alarma central que cuenta el número de personas que ingresan a Google para consultar patologías o síntomas que pueden llegar a indicar una alarma en la salud pública. De esta manera, se prevé y se toman medidas sobre posibles contagios en zonas específicas.


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