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22 de mayo de 2018

¿Somos caníbales por naturaleza?

Por: María Camila Clavijo

Lo que inició como una necesidad de supervivencia, de un significado espiritual o de una simple satisfacción para el hombre ha dado origen al canibalismo como uno de los tabúes más oscuros del ser humano. En países como el Congo, África Occidental e India, años atrás, justificaban esta práctica con la pobreza extrema del país o simplemente se orientaban por las creencias al afirmar que era el mejor elixir para la juventud o que proporcionaba fuerza y energía al cuerpo para demostrar dominio sobre el resto. En la actualidad, ha decrecido su práctica y en las civilizaciones actuales es socialmente rechazado.

“La realidad supera a la ficción”

Numerosos actos caníbales que se experimentan en distintas culturas o comunidades durante y antes del siglo XXl han provocado gran controversia, en tanto es un hecho que supera la ficción y asegura una realidad. Más allá de ser el canibalismo una novela protagonizada por personajes de ficción, como se dio a conocer en la novela El Dragón Rojo, la cual la interpreta un célebre personaje de invención que se hace llamar Hannibal Lecter, definido como un psiquiatra sociópata, genio desequilibrado que combinaba su gusto por la gastronomía con su extraña obsesión de comer carne humana. Aunque parezca traído de una novela, es una realidad que está presente en distintos lugares del mundo, como en el caso de la secreta sociedad Leopard Society, activa hasta el pasado siglo en países como África occidental, Sierra Leona y Costa de Marfil, la cual desmembraban a sus víctimas y se alimentaban de ellas creyendo que esto los haría más fuertes  y a toda su comunidad.

¿Mental, cultural o de supervivencia?

Es difícil de imaginar, pero el canibalismo en la actualidad se origina en las personas con desarreglos mentales, aquellas que ingieren drogas o tienen problemas psíquicos o, en su defecto, aún se practica en tribus que ofrecen la carne humana para adorar a dioses. Claro ejemplo de lo anterior, se observa en la secta India de los Aghori, que comen carne humana de los miembros que se ofrecen para donar sus órganos a cambio de una adoración divina.

Existen tres tipos de canibalismo, los cuales se han evidenciado a través de los años: el primero es el cultural, respecto a este tipo de canibalismo el doctor Miguel Ángel Adame Cerón, de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) explica que aquellos que lo practicaban como un ritual mágico es porque: quieren apropiarse de las cualidades del otro, la valentía o el poder, como una integración entre el cuerpo vivo y el muerto y no buscan destruirlo o acabar con el otro como en los casos actuales”. Verbigracia, en las Islas Fiji asesinan a las personas de tribus enemigas y utilizan su carne como alimento; de manera que crean un ritual de venganza.

El segundo tipo de canibalismo es el de la necesidad o supervivencia, el cual trata de casos en los que está en riesgo la vida de la persona. Ejemplo de lo anterior, lo describe lo sucedido con el equipo de rugby uruguayo que se estrelló en la Cordillera de los Andes en el año de 1972 y murieron 12 de las 45 personas que abordaban el avión; debido a las condiciones del lugar del accidente que hicieron difícil el rescate y la falta de provisiones, impulsó a algunos a comer carne de los compañeros muertos para sobrevivir.

El tercero es el canibalismo mental, se determinó que se presenta cuando una persona se encuentra bajo efectos de una nueva droga sintética llamada Ivory Wave u Ola de Marfil, esta hace que a la persona le provoque comportamientos caníbales. Como sucedió en Miami, allí un hombre bajo efectos de la droga sintética atacó violentamente a un indigente y se comió el 75% de su cara.

El tabú más oscuro del hombre

A pesar de que estos casos parecen muy alejados de la realidad, son sucesos que han reflejado uno de los tabús más oscuros del ser humano, desde la mitología griega con Cronos, a quien se le profetizó que uno de sus hijos lo destronaría, entonces  cada vez que su esposa Rea tenía hijos, este los devoraba. Esto se ve reflejado en la actualidad con personas que bajo diferentes circunstancias se encuentran cometiendo canibalismo. Por ejemplo, el turista devorado por caníbales en una isla del Pacífico, la mujer que mató a su ex-esposo y lo sirvió como cena para sus hijo en Australia, la madre caníbal que alimentó a parientes con la carne de su hijo en Republica Checa, la pareja rusa acusada de asesinar y comerse a 30 personas, solo por nombrar algunos.

Ha habido numerosos actos caníbales practicados por distintas comunidades o personas, ya sea como ritual o simple gusto, los cuales no solo preocupa, intriga, interesa o repele a la sociedad, pues no es aceptado como una antigua tradición en la que se pactaba la “ley del mar” y se hacía hincapié en el tema de la supervivencia a través del canibalismo. ¡NO!, más que ser un tema de entretenimiento para algunos, es una práctica tan preocupante en tanto se atenta con la integridad de la persona, al optar por un acto tan violento e impactante en el momento en el que ocurre.

Y por muy insólito que parezca, en muchos países no está expresamente condenado por la ley, por lo tanto, cuando sucede una de estas prácticas salvajes la ley identifica este caso como homicidio o asesinato e impone cargos ante este delito; pues el Código Penal no tipifica esta conducta como inadecuada. Puesto que cabría preguntarse ¿valdrá la pena incluir el canibalismo como acto por el cual la ley penalizaría a la persona que incurra en este?

Para finalizar un psiquiatra forense José Cabrera Forneiro asegura que “el canibalismo no es una enfermedad, sino una conducta compulsiva que hunde sus raíces en los albores de los tiempos y cuyos residuos hoy se manifiestan en personas más allá de la normalidad psíquica”.

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