Se necesitan soluciones para los vendedores de calles

Por Alice Brogat

14 de marzo de 2017
Imagen: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Bogota_carrera_7_calle_22_Venta_ambulante_de_balacas.JPG

La policía impidió a los artesanos  vender sus productos en la calle 10 con quinta el sábado 11 de febrero de 2017 a las 4:00 pm.  Debido  a la aplicación del nuevo Código de Policía, las llamadas a buscar soluciones para los vendedores ambulantes se multiplican.

El código y el espacio público

Desde la salida del nuevo Código de Policía el 30 de enero, la policía ha empezado su trabajo de control del uso del espacio público por parte de los vendedores ambulantes. “Por el momento, los controles son pedagógicos, los vendedores no son sancionados”, explica el Subintendente Juan G., quien patrulla en el barrio La Candelaria. “Pero dentro de seis meses tendrán que pagan multas”. El párrafo 4 del artículo 140 del Nuevo Código de Policía establece que la multa para ejercer una actividad de venta informal en la calle será de 98,360 pesos, o sea cuatro veces el salario mínimo. Siempre ha estado prohibido vender en la calle bajo el decreto 098 del 12 de abril de 2004, pero las multas eran demasiadas bajas para permitir la aplicación del decreto.

Los vendedores ambulantes afectados por la revalorización de estas multas, están denunciando impactos económicos negativos para ellos. “Esta prohibición va a empobrecer mi núcleo familiar, que son 3 menores de edad y mi esposa, porque dependemos de la venta de nuestros productos que elaboremos en casa” se preocupa Chepe Moncada, uno de los artesanos que se instalan frente al centro cultural Gabriel García Márquez. “No estoy en la calle por gusto o por placer, sino porque en este país hace falta sitios que pueden emplear a personas”, explica el hombre de 60 años. Deplora también la falta de oportunidades laborales para las personas de su edad, para quien encontrar empleo es más difícil. Chepe Moncada, está pensando en irse de su país, donde le “están negando el derecho a trabajar”.

Qué pasa con el empleo

Un objetivo de esta medida es reducir la tasa de empleo informal en Colombia. Según el informe del DANE, representa el 47,5% de los trabajadores de las 13 ciudades registradas para el trimestre octubre – diciembre de 2016. Para el Subintendente Juan G., este fortalecimiento del Código de Policía se explica porque los vendedores “afectan el bienestar de la calle, dejan los sitios sucios y no manejan las normas de higiene”. Sin embargo, las soluciones propuestas son criticadas por parte de los vendedores. Chepe Moncada deplora que las soluciones no han cambiado desde hace 15 años: “Quieren relocalizarnos en grandes almacenes, pero no son atractivos para el comercio. Solamente favorecen los grandes monopolios.” Otras ideas ya probadas fueron la instalación de quioscos, o la posibilidad de abrir tiendas dentro de los centros comerciales. “Es carísimo para los vendedores, y es más difícil el acceso para todos”, critica Sara Carmona, quien asistió a la intervención de la policía en contra de los vendedores.

Otra meta del nuevo Código de Policía es aumentar la seguridad. El Subintendente Juan G. sí cree que esta medida beneficia el uso debido del público: “en algunos sitios los vendedores ambulantes trabajan en conjunto con los ladrones”. Sin embargo, quitar los vendedores de la calle no parece una buena solución para Sara Carmona: “A mí me da miedo la ausencia de ellos”. Además, la estudiante de postgrado en la Universidad Nacional alerta sobre el hecho de que estas personas no siempre tienen las herramientas y la formación para trabajar en la economía formal: “Muchas de estas personas hacen parte de los grupos los más segregados: desplazados por el conflicto, o grupos étnicos como los indígenas. Ellos no manejan bien el español y deben sobrevivir por su cultura”.

En efecto, según Chepe Moncada las artesanías expuestas en la calle son algo cultural, que se transmiten de generación en generación, a través de la historia del país. “Son patrimonios intangibles de la humanidad según la UNESCO”, afirma el hombre con orgullo. “No estoy exponiendo piratería, ni artesanía china, ni peruana…” se defiende el fabricante de joyería. “Cada vez que un turista me compra, estoy participando en la promoción cultural del país y genero una entrada de divisas”.

Para protestar en contra de esta parte del Nuevo Código de Policía, más de miles de vendedores y ciudadanos organizaron una marcha el lunes 13 de febrero en el centro de Bogotá. Sostienen una demanda para abolir este artículo del nuevo Código. “Toca buscar estrategias de fondo para organizar la venta de calle, y no simplemente maquillar la realidad para que las calles quedan bonitas sin vendedores” concluye Sara Carmona.

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