¿Quién dijo dictadura?

Por Leonor Elena Celis Martínez

Lunes 6 de Marzo de 2017

Yo digo que Venezuela es una dictadura. Las medias tintas ya no describen al régimen venezolano. El gobierno no ha podido poner fin a su supuesta guerra económica y somos el país con la inflación más alta del mundo. Estamos en los primeros puestos de los países más peligrosos del mundo e incluso se ofrecen puertas anti-kaláshnikov (AK-47). La censura de medios es el pan nuestro de cada día y la salida de CNN es solo otra cereza para el pastel. Adicionalmente, los muertos abundan, solo en el Distrito Capital en el mes de enero de 2017 hubo 504 muertes violentas, donde se incluyen las muertes de militares y policías a manos del hampa. Pero el problema más grande que tenemos: NO pasa nada.Las cosas por su nombre

El movimiento “La Salida” que se promovía en el 2014 por líderes como: María Corina Machado, Antonio Ledezma y Leopoldo López; no solo buscaba conseguir un fin al gobierno de Nicolás Maduro sino visibilizar la dictadura que se vivía – o vive- en Venezuela. Muchos políticos y críticos decían que Venezuela era una democracia en riesgo o un país afrontando dificultades políticas. Que con un país con la cantidad de elecciones que teníamos no podría considerarse una dictadura.

En ese año no solo fue Leopoldo López el encarcelado, los estudiantes perseguidos e inocentes torturados: fue Venezuela quién sufrió todos esos golpes. Pero la negación a una realidad tan evidente como era que vivíamos en el  régimen NO democrático de Maduro, nos pasó y seguirá pasando factura.

Hace 10 años cerraron el primer canal de televisión, Radio Caracas Televisión (RCTV), por opinar diferente al gobierno. Con el paso de los años, han eliminado a la disidencia mediática con multas a los canales, al negar o restringir la importación de papel o comprando tanto los canales -casi quebrados de tantas multas- como las voluntades de los directivos de los pocos que quedan en pie.

¿Pero cuál es el problema de que cierren a los medios? Sí es venezolano, no hay ningún problema. Pero sí sacan a un canal como CNN se aclama que ahora sí somos una dictadura. ¿Tal vez algo tarde esta aclamación?

Un título no cambia la realidad

A pesar de que podamos llamar abiertamente al gobierno de Maduro una dictadura. Solo cambia el panorama de observación internacional, que al final es solo una connotación que le darán en las noticias. En Venezuela, los ciudadanos tendrán que seguir haciendo colas para conseguir comida o a salir con temor a las calles. Pero entre que se denomine a un régimen como dictadura frente a conseguir con que comer en la semana e incluso con volver con vida a casa la resonancia de los problemas es distinta.

Un gobierno con miedo llega los extremos, como violar la autonomía que tienen las universidades según la constitución. Pero sí es una dictadura no hay constitución que valga, no hay autonomía, solo represión.

¿Alguna ventaja tendrá que al gobierno se le denomine como dictadura? Tal vez. Sí con eso se puede entender que un proceso de diálogo se tiene que abordar sabiendo con quién se está sentado. O que entendamos que sí no nos unimos y organizamos como oposición seguiremos en dictadura. Quizás entender que estamos en una dictadura porque pensamos primero en egos, orgullos o que la vida tiene que ser regalada. Y lo más difícil que debemos entender es que nosotros, todos los venezolanos permitimos que esto llegará a donde está.

Y ahora, el violento Narcoestado

Hoy somos uno de los países más inseguros del mundo. Solo en el Distrito Capital hay 504 muertes violentas en un mes. La fuerza pública usa vehículos sin identificar para no ser blancos de las organizaciones violentas, y sí esa es la fuerza pública, los llamados a defendernos ¿qué será del resto de nosotros? Pero esta persecución tanto a militares, policías y civiles, es el resultado de armar civiles bajo un discurso de odio y separación. Lo que se concibió como una herramienta para eliminar a la disidencia hoy no recibe órdenes de su creador.

Y junto a estas organizaciones paramilitares nos hemos convertido en un narcoestado. Desde los sobrinos del “presidente” de la república hasta su vicepresidente, pasando por personalidades como Diosdado Cabello, Hugo Carvajal, Freddy Bernal, Henry Rangel y Ramón Rodríguez Chacín. Y en Venezuela: sigue sin pasar nada, se murmulla, pero no pasa nada. Solo aumenta la violencia y los narcos viven en un paraíso dentro del infierno. Cualquier acusación que se les haga es un ataque imperialista o de un traidor a la patria. Así como muchos que se han atrevido a cuestionar al gobierno están tras las rejas o fuera del país, por insinuar que esto es una dictadura.

Con centenares de presos y perseguidos políticos, los perseguidos por el hampa, la invasión a la educación, la censura a los medios y con el uso del aparato estatal para cumplir la voluntad de corruptos en el poder todavía nos aferramos a ponerle mil nombres a los que pasa en Venezuela. A lo mejor la historia llame a este período dictadura.


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