¿Qué sigue después de las primarias en los Estados Unidos?

Por Andrés Caicedo

2 de marzo de 2016
Imagen: Ethan Miller/ Getty Images. Donald Trump: Frederick M. Brow/ Getty Images

Ya obtenidos los primeros resultados de las elecciones primarias en los Estados Unidos , quedó en evidencia la diferencia de enfoques que los candidatos en ambos partidos buscan dar a sus campañas. Mientras Donald Trump y Bernie Sanders confluyen en buscar el voto inconforme con las estructuras tradicionales de partido y gobierno, Ted Cruz y Hillary Clinton buscan aferrarse al electorado histórico. El panorama parece incierto, y por ahora ni las encuestas ni las bases tradicionales parecen ser concluyentes.

Los republicanos

La carrera por sumar delegados electorales aún está fría. Los candidatos deberán obtener, hasta junio, el apoyo de 1,237 delegados, de los cuales solo 130 fueron asignados durante el mes de febrero. Cincuenta de ellos son para Trump, quién ganó en Carolina del Sur. A partir de marzo, inician las contiendas en las cuales se empezará a notar una diferencia en los resultados obtenidos entre los candidatos, especialmente luego de que se resuelvan los catorce estados restantes. En el caso de la Florida, por ejemplo, se cuentan 99 delegados electorales.

Ahora bien, las estrategias de los unos y de los otros parecen estáticas. Donald Trump, quien ha llamado la atención mediática durante la campaña, permanece con un discurso doble de atacar a Obama, pero también a las estructuras tradicionales republicanas. El 15 de febrero emprendió una arremetida contra el expresidente Bush cuestionando la guerra en Iraq, con lo que causó reacciones en las bases del partido que han defendido la incursión en Medio Oriente. Incluso, el expresidente Bush contó con una aprobación del 84% en Carolina del Sur, estado en el cual acaba de triunfar Trump con un 32,5% de los votos republicanos, y 50 delegados electorales. Sin embargo, las bases partidarias no son el objetivo de Trump, quien ya demostró la contundencia de su discurso para las elecciones de participación abierta en New Hampshire, dónde obtuvo un 35,3 % de los votos republicanos, y 11 delegados electorales.

Por otro lado,el mismo día George Bush adhirió en Carolina del Sur a la campaña de su hermano Jeb. En efecto, su papel ha sido rezagado alcanzando apenas el quinto lugar en la contienda, y el cuarto lugar en este estado, con apenas 7,8% de los votos republicanos.

Por último, el actual segundo lugar es Ted Cruz, quien ha mantenido una campaña cercana a las bases republicanas, busca la polarización con su adversario directo Trump. Cruz aprovechó también las polémicas declaraciones del billonario para señalarlo de ostentar posturas demócratas. La estrategia de separar a Trump de las corrientes conservadoras le sirvió a Cruz para hacerse ganador en Iowa, lo que demostró que en las contiendas cerradas las bases partidarias seguirán representando una ventaja primordial. La pregunta que deberá hacerse Cruz es si el partido mantendrá su postura tradicional o si el efecto del inconformismo será superior.

Del lado de los demócratas

Para los demócratas la contienda es más regular que para los republicanos. Los delegados que deberán buscar los candidatos Hillary Clinton y Bernie Sanders (2,382 para ganar) se distribuyen de manera proporcional en cada estado. No obstante, si existe un gran determinante a tener en cuenta por los candidatos: el 15% del total de delegados (720 en total) son “superdelegates”, lo que les da la potestad de votar por derecho propio, sin necesidad de ser elegidos, luego cuentan con un gran margen de libertad. Si bien los superdelegates no comprometen su voto, sí existe una tendencia política entre ellos a favor de un candidato, además de la posibilidad de hacer pública su preferencia con anterioridad. Con base en sus declaraciones públicas, fuentes conservadoras como The New York Times revelaron que la mayoría de estos delegados estarían a favor de Hillary Clinton, a razón de 45 a 1 frente a Bernie Sanders (Sanders recibiría el apoyo de solo 16 superdelgates, frente a 704 de Clinton).

La amplia diferencia con la que Clinton inicia su campaña es el resultado del apoyo de Obama, quién si bien ha sido apartado de la estrategia mediática de la candidata demócrata dada la baja popularidad con la que parece dejar la Casa Blanca, sigue detentando un poder innegable dentro de la contienda por la candidatura demócrata a la presidencia. Esto le representa una ventaja a Clinton, pero también es necesario ganar delegados en cada estado. Para esto, ha optado por continuar una campaña pro igualdad de derechos y en apoyo a las familias. Clinton ha sabido utilizar su discurso para mantenerse fuerte en las encuestas, incluso para lograr importantes apoyos como el del reconocido defensor de los derechos de los afroamericanos, y ficha clave de Obama, John Lewis. En Carolina del Sur arrasó con 73,5% de los votos demócratas, obteniendo 39 delegados electorales a su favor.

Sin embargo, Bernie Sanders ha sabido aprovechar las constantes críticas a la vida privada de Clinton. El candidato progresista cuestiona constantemente lo que parece ser una diferencia entre el discurso que promociona y su vida privada, marcada por los escándalos de sábanas de su esposo, y su reciente investigación a raíz del manejo de correos, mientras ocupaba la Secretaría de Estado. Tanto Sanders como Trump han querido separar rotundamente su campaña de lo realizado por la administración saliente, frente a la cual han mantenido una posición bastante crítica, en materia de política económica y política exterior.

¿Un nuevo tema en la agenda?

No está clara la incidencia del fallecimiento del juez de la Corte Suprema de Justicia Antonin Scalia en estas primeras elecciones. La nominación del próximo juez la debe hacer Obama frente al Senado, quien decidirá si aprueba o no al candidato. La mayoría republicana en el Senado teme que Obama postule a un candidato de su posición política y contraria al conservatismo de Scalia, diluyendo de esa forma el balance político en la Corte. La propuesta republicana es suspender la elección, no obstante, esto podría tener incidencias en las ya votadas decisiones sobre migración y aborto entre otros, con la posibilidad de generar reacciones imprevistas en la ciudadanía.

Referencias El Libre Pensador:

The New York Times – 2016 Primary Results and Calendar

US Politics – 2016 Republican Primaries: How Delegates will be Awarded

Político.com (U.S. edition) – Hillary Clinton’s secret weapon: John Lewis


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