Proceso de Paz: ¿a favor o en contra?


Imagen: Por Andrea Rodríguez/Associated Press / Foto encontrada en http://centrotampa.com/ce/list/colombia/retomarxe1n-dixe1logo-de-paz-para-colombia-20140709/

En este momento, el proceso de paz de La Habana está pasando por turbulencias fuertes. Desde el ataque de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia que dejó 11 militares muertos y varios heridos, la opinión pública ha reaccionado fuertemente. Algunos piden la suspensión de los diálogos, otros que se aceleren. El Libre Pensador decidió preguntarles a dos eminentes colombianos lo que opinan del mismo.

Nohora Tovar, Senadora del Centro Democrátio y antigua víctima de las FARC y, por otro lado, Alirio Uribe, representante a la Cámara por el Polo Democrático Alternativo e histórico defensor de los derechos humanos, nos dicen qué opinan y por qué.

Conozca más:

El Espectador - David Campuzano

Foto: El Espectador – David Campuzano

El otro Uribe

El Representante a la cámara por el Polo Democrático Alternativo, Alirio Uribe Muñoz, accedió a responder al El Libre Pensador:

Libre Pensador: ¿Cuál es la trayectoria política que le permitió llegar a la cámara de representantes?

Alirio Uribe Muñoz (AUM): Soy abogado, defensor de Derechos Humanos, mi vida política inicia de la mano de Iván Cepeda,  que fue una de las personas que acompañamos judicialmente a raíz del asesinato de su padre, entonces senador. De pronto, el desafío más grande que teníamos era mostrar que los DDHH pueden dar votos. Históricamente en Colombia  se consideraba que los defensores de DDHH y las víctimas eran  actores poco visibles en la sociedad y con poca proyección en los escenarios participación política. Yo creo que el mayor desafío fue ese; romper ese esquema de si los DDHH podían dar o no votos en una sociedad como la colombiana. Lo que pudimos probar, entonces, es que después de 23 años de trabajar en el colectivo de abogados José Alvear Restrepo,  todo ese trabajo que yo había hecho por la defensa de los DDHH en Bogotá y otras zonas del país, se podría capitalizar electoralmente.

A raíz de eso, yo renuncio al colectivo en el año 2013 en noviembre y me presento en el mes de diciembre de 2013 como candidato a la cámara por Bogotá. Hago una campaña muy corta y resulto elegido el 9 de marzo del 2014, a la Cámara de representantes por Bogotá e Iván resulta elegido senador. Digamos que la filosofía nuestra es seguir defendiendo los DDHH desde otro escenario que, en este caso, es el Congreso de la República. Toda nuestra actividad política está muy ligada al trabajo de DDHH y al trabajo de la paz. Por eso, yo actúo en la comisión de DDHH del Congreso, actúo en la comisión de paz de la Cámara, soy co-presidente, pues aparte de trabajar en la plenaria en la comisión segunda,  digamos que la actividad está muy referida al tema de los DDHH y de paz dentro del Congreso.

LP: ¿Cuál ha sido su relación personal y profesional con el conflicto armado, aparte de asesorar a las víctimas?

AUM: Bueno ese es el tema más importante, porque lo que ha generado el conflicto armado históricamente ha sido la victimización de toda la gente, de la población. Nosotros, como nadie, hemos conocido cómo impacta el conflicto armado en la sociedad, y cómo impacta en los sectores más débiles, cómo impacta en los indígenas, campesinos, niños, mujeres, comunidades pobres, en las zonas que, militarmente, se conocen como zonas rojas, donde había presencia de la insurgencia. Entonces, indudablemente, hemos tenido siempre claro que el conflicto armado se constituye en una generación de víctimas de diferente tipo,  que hoy alcanza más de 7 millones de sacrificados, más de 6 millones de desplazados, miles de muertos, desaparecidos,  mujeres y niñas sometidas a violencia sexual, etc.

Entonces, siempre hemos estado cercanos al conflicto armado, desde el punto de vista del colectivo de abogados hemos trabajado siempre con víctimas de la violencia socio política. En su momento, trabajamos con guerrillas en procesos de paz anteriores, con el EPL, el M-19,  el Quintín Lame, etc. Entonces, hay una trayectoria de temas que tienen que ver con el conflicto y con la necesidad de la paz en Colombia.

LP: ¿Cuál es su posición frente al actual proceso de paz y frente a la paz negociada en Colombia?

AUM: Desde siempre, hemos defendido la necesidad de reconocer que en Colombia hay un conflicto armado de naturaleza política, y que no se puede resolver militarmente. Yo creo que si uno mira las últimas elecciones presidenciales, cuando se eligió a Pastrana, este se eligió porque se tomó una foto con Marulanda y porque anunció la posibilidad de terminar el conflicto por vía negociada; sin embargo, fracasó. Álvaro Uribe se elige porque ofrece al país terminar el conflicto a tiros, Uribe fracasa en 8 años. Eligen a Santos con la misma promesa.

Los últimos presidentes del país,  han sido elegidos en función de la terminación de la guerra. Unos por vía militar, otros por vía de la negociación política. Lo que hemos alcanzado hoy, es que por primera vez en la historia del país, se haya avanzado en un acuerdo en tantos puntos con las FARC. Yo diría que esos acuerdos con las FARC tienen resultados tangibles, no solamente por los 3 puntos que ya se han negociado, por el cuarto que ya se está negociando. Sino, también, en otros temas. Por ejemplo, lograr que desde el 20 de diciembre, las FARC tengan cese unilateral  de hostilidades y que ese cese te pueda ahorrar 1.000 muertos de manera directa, 3.000 de manera indirecta, que ese cese evita que millones de dólares ya no se gasten  en la respiración de infraestructura petrolera o la infraestructura. El hecho de que no se muera un policía o un soldado, o un guerrillero o mucho menos civiles, son unos activos muy importantes —la entrevista se dio antes de la muerte de 11 soldados en el Cauca—. El hecho de que el presidente haya ordenado por un mes evitar el bombardeo, que eso se pueda traducir en un cese bilateral de hostilidades, es muy importante. El hecho de que se lleve negociando 12 meses con el Ejército De Liberación Nacional (ELN), que el ELN haya dicho que falta solamente un punto para que pasen a la segunda fase, de la exploratoria a la fase de negociación.

El que uno sienta cuando habla con las mesas de negociación, con el gobierno, con la comunidad internacional, con los congresistas, y con los diferentes actores,  que este proceso sí va en serio y que hay una decisión de parar la guerra. Todo eso nos parece importante. El hecho de que ahora se esté hablando del desminado, que se haya dicho que no se van a reclutar más jóvenes, eso nos hace pensar que por primera vez en Colombia tenemos un proceso de paz en serio. Nosotros tuvimos la oportunidad de estar en el Caguán, en la época de los diálogos de las FARC con el gobierno Pastrana, y tanto el gobierno como las FARC te decían “estamos hablando, pero esto no va para ningún lado”. Hoy en día haces lo mismo con los diferentes actores, y te dicen: “estamos hablando y esto va para un acuerdo”. Entonces, eso es lo que uno rescataría de este proceso. Se aclara al país que terminar la guerra no es alcanzar la paz.  Terminar la guerra es simplemente el primer escalón de una escalera que hay que recorrer y construir para poder alcanzarla.

LP: Desde su bancada, ¿Qué harían si estuvieran en el lugar del gobierno Santos? ¿Qué han hecho para impulsar la paz desde su curul? Entendiendo su pasado como militante y defensor de los DDHH, pero desde el punto de vista de Representante a la Cámara.

AUM: Hay escenarios propios del Congreso que son los parlamentarios, donde en las plenarias, las comisiones, en las bancadas, hemos defendido la necesidad de terminar la guerra y el proceso de paz. Cuando hubo la crisis del secuestro del General Alzate, nosotros intervinimos también para mirar eso. Nosotros ya desde lo extra parlamentario, hemos creado (y era uno de los puntos de campaña, si tu miras la escritura pública, que yo suscribí como puntos de campaña, donde me comprometía a crear un frente amplio en Colombia, el cual ya se creó) un frente amplio, el cual está funcionando y tiene muchos sectores políticos y sociales de izquierda muy activos en la vida del país. Luego, las FARC le pidieron a ese frente amplio que fuera garante del cese de hostilidades. Hemos hecho 3 informes sobre el tema. Entonces, todo esto se pone de presente. Yo, en una semana, puedo dar 8 conferencias sobre el tema de paz.

En universidades, eventos, en  barrios, localidades… Esta semana estuve hablando de paz en Cúcuta, en Arauca. Estamos insistiendo en que el ELN se suba a la mesa. Entonces, serían muchos temas, hay muchas actividades que unas son del Congreso y otras son extra parlamentarias, todas en función de defensa del proceso de paz.

LP: Sobre el punto de la participación política de las FARC, ¿Usted cree que las FARC deberían tener o no un espacio de participación en el ámbito político?

AUM: Si se mira el acuerdo que se hizo sobre el tema de la reforma política y de la participación política, yo creo que es una propuesta muy generosa desde el punto de vista de la guerrilla. Porque es un acuerdo que, a diferencia del tema de tierras, donde los puntos están acordados, en el tema de participación política, lo que se dice es que se va a hacer una convocatoria para todos los sectores políticos, para que estos le den contenido al acuerdo político. Entonces, lo que las FARC y el gobierno hacen es descentralizar el debate FARC/Santos, para trasladar el debate a toda la comunidad política. Cuando las FARC hablan de participación política, están hablando de que los sectores y las regiones que históricamente han sido excluidas, lo hagan. No necesariamente cuando las FARC hablan de participación política, hablan de que sus comandantes se vuelvan políticos.  Ellos hablan de abrir escenarios políticos, para que los que nunca han participado políticamente, participen.

Por eso nosotros como Polo Democrático, consideramos que es importante para la guerra y tratar de generar espacios de participación política, como se han generado en Venezuela, Ecuador, en Bolivia, en Argentina, Brasil, en Uruguay, en Chile. Donde unas fuerzas políticas alternativas que eran originariamente de izquierda, hoy son gobierno.  Entonces eso prueba que la propuesta es generosa. En América Latina hay un modelo de participación política, no excelente porque hay críticas a los diferentes gobiernos, pero lo que para mí es un indicador es que América Latina es un continente de oportunidad y Colombia no ha vivido esos escenarios de participación por la guerra. Entonces, transitar a escenarios de posconflicto, permitirían activar la participación política. Por lo tanto, desde nuestra bancada, es fundamental ayudar a que se den los escenarios de participación política en el posconflicto.

LP: ¿Cuál es la mayor diferencia que usted ve entre la ley de justicia y paz y el proceso de paz en la Habana? Debido a que se sabe que la principal crítica del proceso de la Habana es que es la misma bancada la que provocó la ley de justicia y paz y la implementó.

AUM: Yo pienso que las críticas a la ley de justicia y paz y al proceso de paz con los paramilitares,  radican en que no fue un proceso de paz real. Porque si se ve (y luego se vio con las versiones libres), el paramilitarismo estaba asociado a la institucionalidad, había sido de creación legal, todos los patrulleros, mandos medios y los comandantes, dijeron que habían actuado de la mano del DAS. Este está cerrado, precisamente, por los vínculos con los paramilitares, actuaban con autoridades civiles,  con autoridades de policía, de la fuerza pública. Es decir, que ese no era un proceso que desactivara el conflicto, como efectivamente no desactivó el conflicto.

Hoy estamos en un proceso de paz con los enemigos reales del Estado que son históricamente las FARC y el ELN. Nosotros creemos que hoy se puede aplicar un  modelo parecido al de justicia y paz, y ese modelo de justicia y paz, de alguna manera, trata de legitimar el proceso de hoy. Y habría que buscar un proceso de justicia transicional, donde nosotros logremos desactivar el conflicto en su conjunto. Para mí desactivar el conflicto armado en conjunto, no solamente es que no hayan guerrillas sino, también,  que no hayan paras o BACRIM, pero también que se depure institucionalmente el ejército. Sobre todo que se cambien las doctrinas militares que estaban muy inspiradas en doctrinas de seguridad nacional, que hicieron que se  cometieran crímenes contra la población civil, que se cometieran los falsos positivos y toda esta dinámica.

Entonces, para mí un proceso de justicia transicional hoy, debe mirarse desde una lógica de la desactivación total de la guerra sucia; es decir, que el Estado recupere el monopolio de las armas, que tengamos una fuerza de policía y ejército confiable, y que los conflictos que tiene el país se resuelvan por vía democrática. No que no haya conflicto, yo lo que creo es que todos los conflictos sociales tienen un retraso de por lo menos 50 años en Colombia, porque la neblina del conflicto armado no dejó ver los conflictos reales. Por lo menos, si se ve el conflicto capital/trabajo desde el año 85, en la OIT no se habla de huelga, ni de salarios, ni de seguridad industrial. Se habla es de muertos; es decir, violencia anti sindical. Toda la agenda sindical, internacional y nacional, se desvió de los temas naturales, de conflicto capital/trabajo al de la violencia anti sindical. Y lo mismo se podría aplicar al conflicto indígena, al conflicto campesino, a todos los derechos económicos y sociales, conflictos ambientales.

Entonces, qué es lo que va a suceder en Colombia, si se quita la neblina del conflicto, desactivas el pretexto y esos conflictos   sociales van a seguir. En una sociedad democrática como la nuestra, lo importante es que los conflictos no se tramiten a tiros. Por lo que estoy a favor del pacto para la paz que se propuso. Yo creo que si todas las fuerzas políticas y sociales, se comprometieran a superar la guerra y a barajar las diferentes responsabilidades que hay en la sociedad colombiana frente al conflicto armado, y en esa lógica tratemos de construir una sociedad en paz e inclusiva, porque lo que ha generado el conflicto armado es la exclusión política, social y económica. Yo creo que el escenario de Colombia es de oportunidad, pienso de manera muy optimista, que tenemos derecho a tener un país normal, sin guerrillas, sin paras. Donde los ciudadanos puedan confiar en la policía y en el militar. Pues los colombianos nos acostumbramos a vivir en un país anormal.

Una política dentro del conflicto

La senadora por el Centro Democrático, Nohora Tovar Rey, accedió a responder al El Libre Pensador:

Libre Pensador (LP): ¿Cuál es la trayectoria política que le permitió llegar a la cámara de representantes?

 Nohora Tovar Rey (NTR): Yo estudié administración de empresas en la universidad San Martín de Villavicencio. Me casé muy joven, hice las cosas al revés, y me puse a estudiar.

Siempre he ejercido mi profesión en la empresa privada. Inicié como empresaria en textiles y confección. Fui directora ejecutiva de Fenalco Meta  y Llanos Orientales que es el gremio de los comerciantes. Allá estuve por cinco años. Dejé una huella muy importante. Me hicieron un reconocimiento como la mejor directora ejecutiva del Meta y los Llanos Orientales en el año 2008 en el marco del Congreso Nacional de Comerciantes.

Luego de ser directora ejecutiva, renuncié en el año 2011 para ser candidata a la Alcaldía de Villavicencio. Como mujer llanera que soy, nacida en Villavicencio, quería hacer algo por mi ciudad y era un sueño que tenía: ser alcaldesa. Lamentablemente, no se pudo. La maquinaria política es muy grande, para poder obtener una credencial uno debe venderle el alma al diablo y yo no estaba dispuesta a eso. Hice una campaña,  en la que me acompañaron algunos amigos profesionales, empresarios, comerciantes, con una propuesta seria. Obtuvimos 10.400 votos, en mi primera campaña, dándonos a conocer en el ejercicio político.

Luego, pasando esta contienda electoral, acepté ser la presidenta de la Asociación de Mejoras Públicas, algo muy cívico. El objetivo de la asociación de mejoras públicas es propender por el desarrollo de Villavicencio, parques, andenes… Lo hice de corazón, sin sueldo ni nada. Estando allí me ofrecieron la gerencia de Chrysler, empresa que yo conformé por primera vez a la región. Estuve atenta a la infraestructura, las modificaciones y el reclutamiento de personal desde septiembre de 2012.

Ya estando en septiembre de 2013 me invita el grupo del presidente Álvaro Uribe Vélez a hacer parte de la lista al senado en el puesto 19 representando el Meta. Para mí eso fue muy gratificante y lo acepté, porque comparto sus ideologías.

LP: ¿Cuál ha sido su relación personal y profesional con el conflicto armado, aparte de asesorar a las víctimas?

NTR: Yo fui secuestrada en el año 2000. Luego, estando secuestrada, él ingresa como presidente y, en el 2002, vimos cómo su ideología toma posición contra las FARC. La Seguridad Democrática, que él lideró, nos volvió a hacer libres en nuestra región. Yo creo que los Llanos Orientales fue la región más afectada por los grupos al margen de la ley. Éramos presos en nuestra región. El sector agrícola tuvo que abandonar sus tierras por las amenazas y los constantes secuestros y, pues, me di cuenta del trabajo que él hizo. Incluso en Fenalco trabajé de su mano y, por eso, comparto sus ideologías. La confianza inversionista volvió y sí hay confianza inversionista, hay empleo, seguridad, educación y salud. Por eso acepté ser parte de la lista al Senado por primera vez, y llegué a obtener la credencial. Hoy soy Senadora de la República, gracias a Dios y al presidente Uribe.

LP: ¿Cuál es su posición frente al actual proceso de paz y frente a la paz negociada en Colombia?

NTR: La verdad, este proceso de paz no me genera confianza. He visto muchas debilidades. La paz debe ser sin impunidad. ¿Por qué? porque allí están sentadas personas que han cometido delitos de lesa humanidad – secuestro, extorsión, reclutamiento de menores –  y son un mal ejemplo para las nuevas generaciones. Si a estas personas las vamos a perdonar por todos esos delitos que han cometido, las bandas criminales van a seguir delinquiendo, porque van a pensar que en unos años los perdonarán. Entonces, ellos deben pagar por sus delitos. Después se reintegran a la sociedad civil, pero tienen que pagar.

Mire, este proceso de paz es por falta de oportunidades. Están enfocando el postconflicto, en mi región, una de las más afectadas. Yo no veo el apoyo, los recursos. Este es un gobierno que habla de paz, equidad, educación y  yo como senadora de la República he tenido la oportunidad de llegar a municipios lejanos y por ningún lado veo esta igualdad, oportunidades, salud. La población indígena de Mapiripán, cada día, sufre más desnutrición. En el Vichada y en el Guaviare no hay oportunidades de educación superior, entonces no hay igualdad. Todos los días vemos que las FARC no tienen voluntad de paz, siguen matando, extorsionando y reclutando a menores. Hace 15 días estuve en san José del Guaviare y una señora salió con su niñito entre lágrimas diciéndome que le habían reclutado a su otro hijo de 14 años en el parque de la ciudad. No están denunciando todo lo que están haciendo. Lamentablemente, se está tapando.

Claro que sí, la paz amerita sacrificios para los que cometieron errores, deben pagar por ellos. Nosotros en algún momento cuando ellos ya hayan pagado por ello, los empresarios deben darles empleos como en esos programas de reinserción anteriores en los que se dieron oportunidades, tampoco es discriminarlos pero sí son sacrificios que todos tenemos que hacer.

LP: Desde su bancada, ¿Qué harían si estuvieran en el lugar del gobierno Santos? ¿Qué han hecho para impulsar la paz desde su curul?

NTR: Estoy haciendo un trabajo muy importante, Es una oportunidad que se dio con pocos recursos. Gracias a la gratitud del pueblo colombiano con quien lideraba la lista, votaron por él en la lista cerrada, jalonaron mi nombre. Hoy soy senadora con pocos recursos usados en campaña. Normalmente, para obtener una credencial en el Meta, hay que gastar 6.000 y 10.000 millones de pesos. Estoy trabajando con compromiso por mi país. Siempre cumpliendo con mis pilares: el diálogo popular. Cuando llego a un sitio apartado la gente dice “pero aquí nunca viene un senador”, nosotros lo estamos haciendo, visitando al pueblo.

Mire lo que está pasando con la decisión de Santos, no más bombardeos —la entrevista se dio antes que el Presidente Santos reanudara los bombardeos, es algo que va contra la justicia, paralizando las fuerzas militares, es una humillación para ellos, su objetivo es velar por la integridad de todos los colombianos y los están limitando, entonces no se puede ir en contra de la justicia.

No estamos de acuerdo. Le están quitando funciones a las fuerzas armadas,  para que ellos hagan lo que quieran.

LP: Sobre el punto de la participación política de las FARC, ¿Usted cree que las FARC deberían tener o no un espacio de participación en el ámbito político?

 NTR: ¡No pueden llegar al Congreso a que los perdonen así no más! Es un mal ejemplo. Como decía, anteriormente, aquellos grupos al margen de la ley van a decir: “sigamos delinquiendo que nos van a perdonar”.

Yo digo que la justicia, hay que respetarla. Eso para que quienes quieran cometer delitos se cohíban. Son narcoterroristas y el presidente Santos les está entregando de a poco el país. Ha sido muy débil y ellos se están fortaleciendo, creciendo como narcoterroristas y eso no lo podemos permitir.

LP: ¿Qué posición tomaría el CD en un posible postconflicto?

NTR: Se debe tener en cuenta las necesidades de mucha gente. Hay que dar oportunidades pero no tanto como el planteamiento de la reserva campesina. El Centro Democrático estaría dispuesto a garantizar la no repetición con oportunidades, salud, empleo y demás.


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