Perfil Crítico de Vladímir Putin

Por Mario Carvajal

25 de Agosto de 2014
17 de enero de 2014. Imagen: The Presidential Press and Information Office

Vladímir Putin es quizás, en los últimos meses, el líder político más criticado e impredecible que hay en el mundo. Se le acusa de no estar en sus plenas facultades, dada las decisiones que últimamente ha tomado frente a Siria, Crimea o los Juegos Olímpicos de Sochi. Pero, la pregunta que surge es: ¿Vladimir Putin tiene algún problema de “locura” o su forma de gobernar es una nueva estrategia frente al panorama político internacional?

Una trayectoria hacia la Realpolitik.

Vladimir Putin nació en Leningrado, hoy en día San Petersburgo, en 1952 y estudió Derecho y Economía antes de ingresar a la KGB, servicio secreto ruso durante la Guerra Fría. Putin creció en una Rusia, en aquellos días la Unión Soviética, que atravesaba su edad de oro. Vivió entre el Sputnik, la bomba de hidrógeno, la perra Laika y Yuri Gagarin, que eran un testimonio del ingenio soviético; y las victorias militares en Hungría en 1956 y Checoslovaquia en 1968, muestran su poderío militar. Moscú era vista como una potencia poderosa, que imponía respeto ante el mundo.

Su formación militar y la coyuntura que había en el momento, erigió una manera realista de ver las relaciones internacionales. Realpolitik, como se le llama la teoría realista de las relaciones internacionales, tiene sus raíces en la Alemania de Otto von Bismarck. Esta práctica diplomática está basada en intereses prácticos y concretos; no se basa en la ética o teoría para formular la política. Es por eso que Putin, quien es un fiel soldado a esta ideología, ha utilizado las fuerzas militares como principal arma diplomática durante los conflictos que recientemente copan el plano internacional. Putin es un fiel creyente en la Realpolitik y su religión Ruso Ortodoxa, que forjan su manera de ver el mundo.

La justificación religiosa.

Su religión Ruso Ortodoxa, es clave en su pensamiento, ya que esta religión está muy arraigada en un orden social que no debe cambiar y es profundamente conservadora. Los diferentes zares rusos que hubo en la historia justificaban su reinado diciendo que era el deber de ellos proteger a todos los ortodoxos que había en el mundo, es justamente la protección de sus congéneres lo que condujo a una guerra en Crimea en el Siglo XIX. Desde este enfoque, Putin justifica la anexión de Crimea a Rusia: para proteger a todos los ruso-hablantes del mundo. Entonces, se ve que su justificación es una mezcla entre el realismo, su religión ortodoxa, y un imperialismo lingüístico, añadiendo un destino manifiesto de recuperar todas las zonas donde los ruso-hablantes están presentes en la población.

Pero definitivamente uno de los puntos más polémicos de Putin han sido los Juegos Olímpicos de Sochi. Estos fueron fuertemente criticados por dos razones específicas: su alto costo (50 billones de dólares) y la ley que aprobó, donde se prohíbe la propaganda homosexual. En esta ley se ve la clara influencia religiosa de Putin, un fervoroso creyente de la religión rusa ortodoxa, lo cual lo lleva a tener una oposición tan marcada contra toda manifestación homosexual.

Hacia una política internacional de bloque en oposición a Occidente.

De otro lado, Putin es criticado por su manejo de la crisis de Siria: apoyó a Bashar Al Assad, líder Sirio, quien llevó a cabo una guerra civil y quien atentó de manera militar contra su gente. Putin le vendió armas a los sirios fieles al régimen de Bashar Al Assad y, además, fue un arduo defensor de la no intervención en Siria, medida que propusieron los Estados Unidos y que era vista como un acierto ante el mundo occidental. Putin alegaba que si dejaban que los estadounidenses intervinieran, se abriría un precedente para que hiciesen lo que quisiesen con cualquier otro país como por ejemplo Bielorrusia, el aliado ruso más fuerte históricamente. De esta manera, vemos que desconfía profundamente de Occidente.

La crisis internacional en Crimea es considerada como el punto más álgido de su política internacional. El interés del líder ruso de querer retomar Crimea es justificado como un deber de defender a todos los ruso-hablantes del mundo. Este punto de vista puede ser tomado como una forma de destino manifiesto, ya que unir a Crimea con Rusia por su lengua es una idea profundamente conservadora, que tiene como raíz su religión Ortodoxa al creer que debe proteger a todos los ortodoxos del mundo, así como debe proteger a todos los ruso-hablantes del mundo. Su interés es realista, ya que Putin tiene intereses concretos: quiere volver a los días donde la gente temía al Kremlin, donde Moscú imponía el terror, y con eso como objetivo, busca retomar territorios de aquella Unión Soviética de los años dorados.

En síntesis, Putin es el modelo de lo que puede llegar a ser el nuevo líder político internacional, un líder que no le teme usar todo su abanico de posibilidades para lograr sus intereses. Un líder que no tiene miedo de ejercer su poderío, militar o diplomático, para lograr concretar sus intereses específicos y, más que todo, un líder arraigado fuertemente en una ideología en la cual cree de manera férrea y la cual es su guía en la toma de sus decisiones.

Recomendados:

BBC News – Vladímir Putin y la reconstrucción de la Rusia “soviética”

Time Magazine – Vladimir Putin’s War

New Republic – Putin is a Cautious Villian

The Economist – The world according to Putin


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