Niños transgénero: cómo identificarlos y aceptarlos

Por Rafael Daza

4 de mayo de 2015
Imagen: Creativecommons

Los niños transgénero se definen por la APA (American Psychological Association) como aquellos pequeños que están desconectados entre su sexo y su género. Los conflictos de identidad de género  suelen extenderse hasta la adolescencia y adultez y pueden generar aislamiento e, inclusive, suicidio si no es reconocido a tiempo y aceptado por familias. Los niños transgénero son el más reciente caso de aceptación por el que tiene que luchar la comunidad LGTBI.

Descubrimiento y aceptación de identidad de género

Una investigación de la  Universidad de Carolina del Norte estima que 1 de cada 15.000 niños padece este conflicto de identidad. Hay que dejar claro que no es lo mismo hablar de sexo que de género. El sexo es la identidad biológica con la que se nace mientras, que el género es el conjunto de reglas sociales que definen a un hombre o a una  mujer.

Un infante entre los 3 y los 5 años define su identidad sexual, es decir, sabe con certeza si se siente bien o no con su respectivo sexo. Los niños transgénero desde temprano edad dan indicios de estar atrapados en un cuerpo que no lo sienten propio; por ello, se inclinan en desear  juguetes, colores, ropa o hasta  adoptar ademanes del sexo contrario.

Claramente, que un niño quiera jugar con muñecas o una niña con carros no quiere decir necesariamente que sean transgénero. Simplemente, en muchos casos, así se  determina el autodescubrimiento, el sentir, tocar e interactuar con lo que los rodea, naturalmente en los niños en este rango de edades. Pero una señal contundente de transgenerismo sería la insistente  inconformidad con su cuerpo y el estigma de género definido por el sexo.

En esta etapa de descubrimiento de género es vital el acompañamiento de los padres. La mayoría de ellos lo asocian con una “fase” que simplemente pasará, pero cuando el hecho es reiterativo  empieza el aislamiento, las  rabietas e inclusive depresiones por parte de los niños.

El diagnóstico temprano de esta disforia puede evitar soledad, la que se constituye o se deriva  por los cambios corporales que estos niños no consideraron como propios, pues se sentían en un cuerpo extraño. Entre los cambios mencionados están el  crecimiento de senos en las mujeres, el vello facial en los hombres. Esto puede llegar a generar  jóvenes y adultos   alejados de sus núcleos familiares y bastante apáticos.

Acompañamiento y búsqueda de igualdad

En el caso de no tener la certeza sobre la identidad de género de un niño, lo más propio sería acudir a un especialista. Él aclara las dudas sobre si su hijo padece o no disforia de género.

Un ejemplo de ello, fue el caso sucedido en España vivido por Montse madre de Shaila una niña transgénero nacida bajo el nombre de Eneko. La madre cuenta que su hija mostró indicios del desacuerdo con su cuerpo con tan solo 3 años. La decisión de permitirle expresarse tal como ella quería, devino del momento en que la niña de tan corta edad dijo que quería morirse. Desde ese instante Montse supo que debía tomar cartas en el asunto.

En el  proceso conoció a muchos adultos transgénero  y les realizó las dos preguntas más comunes con la misma respuesta en todos los casos, ¿desde cuándo lo sabe?,  y ¿cómo fue su infancia?  Al primer interrogante todas las respuestas fueron “desde siempre”. En cuanto al  segundo, fueron contundentes en replicar: “traumática y muy dura, debido al conflicto de identidad y a la no aceptación social”.

Sumado a esto, las estadísticas estadounidenses demuestran que en este país 41% de las personas transgénero han intentado suicidarse por el rechazo social. La media nacional estadounidense demuestra que más del 4,6% se han suicidado por esta situación.

Por tal razón, Montse  no quería correr ese mismo riesgo con su hija, por lo que procedió a iniciar su transformación. Lo principal es darse cuenta que el tener una identidad de género disímil  no cambia realmente lo que las personas son.

Los niños aceptan con más tranquilidad la transformación de género  de sus compañeros que los adultos. La inocencia de los niños demuestra su capacidad de tolerancia. La comunidad LGBTI  en busca de mejorar la aceptación por los mayores  ha creado redes de padres de niños transgénero, a las que   se puede acudir para que tanto los padres como los niños interactúen y se den cuenta que no son los únicos que atraviesan dicho proceso.

Para consultar más información  puede acudir a medios como sexualidad.salud180.com, plannedparenthood.org o claramente consultar a un especialista.

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