Marilyn entre el escándalo y la seducción

Por Laura Pamela Vergara Reina

31 de octubre de 2016
Imagen: http://wallpaper.zone/marilyn-monroe-iphone-wallpapers

En agosto, se cumplieron 54 años del insólito fallecimiento de la controversial Marilyn Monroe; como se dio a conocer en el mundo del espectáculo. Un ícono de la comedia americana en los años 50, admirada por muchos y criticada por otros tantos. Una mujer, que no solo destacó por su gran talento y belleza, sino; también, por su alocado ritmo de vida del que nunca logró tomar el control, en el cual, se vieron envueltos desde estrellas y directores de cine hasta importantes políticos de la época. Quizá, sean más los escándalos que su admirable carrera la que la mantienen con vida, todavía.

La estrellada vida de la diva

Contrario a lo que muchos pensarían, Marilyn no era una mujer fuerte, aunque en apariencia fuera así.  No creía en su propio talento, por lo que sentía que otros tampoco lo hacían. Le tomaba horas reunir el valor necesario  para subir a un escenario y más aún grabar una escena con la que quedara contenta; las repetía varias veces, pues su perfeccionismo  extremo la hacían creer que era un fracaso.

Pensaba que difícilmente dejaría de ser más que un sex-simbol; lo cual la frustraba, ya que quería papeles serios en los que pudiera mostrar su potencial, pero estos siempre le fueron negados.  Sufría de fuertes depresiones, atribuibles a las difíciles situaciones que afrontó en su infancia, fue abandonada por su madre quien intentó recuperarla a los 7 años, pues debió alejarse un año más tarde por culpa de la esquizofrenia paranoica que padecía. Por lo tanto, vivió en varios hogares de paso y orfanatos, en los que se dice fue abusada en más de una oportunidad. Su padre nunca la reconoció y su madre no quiso revelarle su identidad, Norma Jean, como se le conocía antes de alcanzar la fama.

Se casó a muy temprana edad para librarse de su realidad; aquella que se vio obligada a recordar en repetidas ocasiones dada la mala aplicación del psicoanálisis que hicieron sus psiquiatras y el método de Stanislavki muy popular en el estudio del  teatro de su época. Este consistía en traer a colación situaciones pasadas que permitieran apropiarse del personaje para sentirlo y hacerlo más real.  A esto  se le sumaron las pérdidas y fracasos amorosos en su corta vida y el consumo excesivo barbitúricos y estimulantes mezclados con alcohol, que la condujeron a atentar contra su vida y visitar la clínica en más de una oportunidad e incluso estar internada.  Como como consecuencia, existían fuertes indicios de que había heredado los problemas mentales de su abuela y su madre, lo cual le atormentaba. Además, tenía una baja autoestima que otorgaba a su falta de educación, ya que abandonó los estudios a temprana edad; luchó toda la vida contra esto.

La fama

Aquella seductora chica de rasgos finos que saltó a la fama con “ Dangerous Years” se popularizó con ¨All About Eve¨ y ¨River of no Return¨, que alcanzó el rótulo de sex simbol  con filmes como “ Gentlemen Prefer Blondes”, “ How to Marry a Millonaire” ¨Don’t bother to knock¨, “Bus Stop”, con la que fue nominada al Globo de Oro, “Some Like It Hot” producida por ella misma y  con la que finalmente se consagró como mejor actriz femenina de comedia , y ¨Something’s got to Give¨ su último filme, del que cabe resaltar fue despedida en una oportunidad por sus incumplimientos. Vio en el modelaje y la actuación la forma de borrar las cicatrices que le dejó su niñez, sabía que con su belleza excepcional podía lograr lo que quisiera, por lo que siempre se esforzó por mantener su figura escultural a tal punto que se rumora rompió sus costillas para lograr tener la cintura tan pequeña que la caracterizaba. Esta mujer se acostumbró a la fama que para su época era  inalcanzable, logró formar parte de la élite estadounidense a tal punto de llevar un supuesto amorío con el mismísimo presidente de la nación John F. Kennedy y su hermano. Pero, al parecer, los grandes logros de Marilyn con los que cualquier chica soñaría no le regalaban la felicidad, a pesar de sus curvas, su sensual voz, el deseo que indiscutiblemente despertaba en el público masculino, siguió siendo una mujer inestable.

La diva, entonces, no era más que una mujer que valiéndose de su éxito buscaba protección, sentir ese amor que no tuvo en su niñez,  pues en repetidas ocasiones se vio luchando sola contra el mundo. Aquella mujer fuerte con rostro aventurero, el mito erótico de los años cincuenta  necesitaba saber que le importaba a alguien, que la salvaguardaban y, sobre todo, que tenía la atención que merecía. Una estrella que gritaba a los cuatro vientos con el mismo dulce encanto y sensualidad que cantó ¨Happy Birtday, Mr. Presient¨, su necesidad de atención y afecto. Grito que tal vez pocos escucharon por la distracción que representaba la belleza en su sonrisa y el resplandor de sus ojos y su fama y que quienes lo hicieron prefirieron ignorar por darle gusto, pues nadie osaría a contrariar a la diva por más que pusiera en riesgo su vida.

La sensualidad a flor de piel

Reflejo de esto, fueron sus tres matrimonios, sus múltiples amoríos y sus polémicas fotos en revistas como “Playboy” de la que fue portada en su lanzamiento y se hizo merecedora dada su espontaneidad frente a la cámara y su voluminoso cuerpo, pues a pesar de ser bastante delgada y tener una cintura tan angosta, tenía grandes pechos, lo cual encantaba a los hombres. Los fotógrafos destacaban su increíble habilidad para posar desnuda, pues esta situación que para muchos representaría vulnerabilidad y temor, a Marilyn parecía darle poder y seguridad, seguridad de la que carecía vestida.

La seducción se convirtió en su principal aliada, sus ojos, indiscutiblemente, eran un arma mortal, tenía una mirada insinuante, apasionada, no necesitaba de palabras para expresar sus deseos, sus cejas y pestañas eran el complemento perfecto, el movimiento que realizaba con ellas mostraba el intereses en establecer una relación, necesitaba ser el centro de atención a como diera lugar, dada su falta de afecto. Cuando sentía que ya no era novedad para su pareja simplemente los dejaba y buscaba nuevas experiencias en brazos de otros.

No era una mujer enamoradiza como muchos creen, solo necesitaba amor, amor que creyó encontrar  en deportistas como Joe DiMaggio, artistas como Frank Sinatra, cineastas como John Miller o políticos como los hermanos Kennedy, con los que estableció lazos tan fuertes que llegaron a confiarle grandes secretos de Estado, posiblemente los mismos que la hicieron morir, ya que no solo mantenía relaciones con estos sino, también, con algunos comunistas opuestos al gobierno estadounidense. Ella quiso tener todo bajo su control, confiada del amor que decían tenerle, pero no fue así su sensualidad no le regaló tal poder, la muerte de la diva, al parecer,  fue causa del amor. Claro está que esto es apenas un mito que rondó su muerte, pero que trascendió fronteras hasta el punto en que los Prisioneros— el popular grupo chileno—, escribió  una canción titulada “ Quién mato a Marilyn” donde se menciona al presidente Kennedy. Su muerte, entonces, no se debió a una sobredosis como se quiso hacer creer al mundo, pues hoy día sigue habiendo muchas especulaciones al respecto sobre todo tras las declaraciones de Miner, uno de los encargados de su autopsia, quien afirma que de tratarse de una sobredosis lo tuvo que hacer durante un periodo muy extenso, ya que en su estómago no se encontraban rastros de drogas y las circunstancias que rodearon su muerte fueron insólitas.

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