Lo malo, lo bueno y lo bien feo de “La Pulla”

Por Nathalia Acero

13 de abril de 2017
Imagen: https://www.youtube.com/watch?v=zhkikjMjhxM

Se sabe que la palabra Pulla denota critica, ironía y en ocasiones ataque, esta es, en general, ingeniosa, picante… ¿Qué tendrá que ver con el programa audiovisual del periódico El Espectador, cuyo nombre es el mismo?  Este surgió hace poco menos de un año y su metodología se basa en la producción de videos de duración corta publicados en la web. Allí se tratan temas generalmente de carácter político, transmitidos— como su nombre lo indica— de manera irónica y picante. Tanto la producción como el libreto están a cargo de cinco periodistas: cuatro hombres y una mujer. La periodista María Paulina Baena es la figura delante de las cámaras y, por lo tanto, el objeto de diversas críticas a su forma de hacer periodismo. He aquí lo malo, lo bueno y lo feo de la famosa “Pulla”.

Lo malo

Son algunos usuarios en las redes quienes argumentan que “La pulla” no es un buen medio de comunicación periodístico, subrayan que la forma con la cual se expresa María Paulina Baena no solo se sale de los estándares del “buen” periodismo, sino que se remite únicamente a “gritar” la noticia, no a contarla. Concluyen que el “tonito” fuerte que usa frecuentemente por el programa denota la intensión de avivar en el receptor las bajas pasiones, lo que para algunos, por no decir la gran mayoría, genera fastidio. Este síntoma se hace claramente evidente en las redes sociales, allí los comentarios como “No me le aguanto el tono” o “Me fastidia como grita” refiriéndose a La pulla se convierten en expresiones cliché.

Claramente el argumento puede sustentarse desde la orientación de varios textos académicos del periodismo: “por respeto a la sensibilidad de sus lectores los periódicos de carácter más serio no suelen acoger en sus páginas expresiones soeces” (Cuadrado, L., pag. 87). Y son comentarios como estos repetitivos en el ámbito periodístico, con lo que se puede decir que La pulla en sí misma tiene todo, menos imparcialidad periodística.

Lo bueno

Debe recordarse que el periodismo no solo comunica con imparcialidad, también comunica con veracidad, en pocas palabras, saca del analfabetismo informativo al receptor. El periodista a lo largo de su carrera no solo informa, también analiza y a partir de ello sustenta y refuta. En ese orden de ideas ¿Qué vendría siendo “La pulla”? ¿Realmente si enuncia una contradicción a la ética periodística?

Así como hay quienes piensan mal acerca de La pulla, también existen en la red usuarios que la defienden argumentando que, aunque se habla fuerte, se dice la verdad. La pulla sale precisamente de los estándares porque menciona todo lo que otros medios callan y para muchos postores de este lado de la torta, “La pulla” tiene, en cuanto a la forma y el contenido en el que se expresa una noticia, toda la razón. El periodismo es definido por (DLE, s.f) como: “Captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades” y cuando se enuncia tratamiento podemos referirnos a transformación, “Implícita o explícitamente, cada texto periodístico entraña una carga subjetiva, política originada en la formación de cada periodista…”, “El periodismo, entonces, es intrínsecamente parcial” (Leñero V. & Marín C., pag. 18), por lo tanto, la validez de La pulla dentro del periodismo está sustentada. Y son estos argumentos parecidos a los proporcionados por la mismísima María Paulina Baena en TEDx Bogotá, una especie de foro realizado el año pasado en el mes de octubre, en el que la periodista afirma que “no hay espacio entonces para humanizar al periodista” (Baena, 2017). Según María Paulina y el equipo redactor del programa, La Pulla es un espacio alternativo del periodismo, que es corto precisamente para permitirle al receptor analizar y tal vez reflexionar; que utiliza el tono fuerte para representar la indignación del receptor, para mostrarse “tal y cómo sé es”; que pone ante la cámara a una mujer empoderada, con un sinnúmero de signos que chocan, hoy y hace tiempo, con el fenómeno machista; que contextualiza y acerca al joven a la realidad política en la que se desenvuelve; y que busca salirse del esquema del periodista neutral no por capricho, sino porque como lo enuncia María Paulina: “Hablar fuerte y de frente es también ética periodística” (Baena, 2017).

Lo feo

Lo feo de todo esto es que la audiencia no sabe a ciencia cierta con qué posición quedarse, lo feo es que todos saben o infieren el gran daño actual que ciertos medios le hacen al periodismo, lo feo es que no se sabe que es peor o mejor, un programa crítico y “subjetivo” o ciego y “objetivo”. Y eso es lo bien feo precisamente, que cuesta formarse realmente una posición en cuanto a La pulla y al periodismo en general, que recuerde el fondo periodístico, pero que así mismo no se olvide del receptor. Es esta cuestión la que deja abierto el debate: ¿Qué necesita Colombia y el mundo en general para abrir los ojos? ¿Un periodismo metódico o visceral?

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