La Vulgarización de la Policía

Por Andrés Caicedo

martes 15 de marzo de 2016

Antes que todo, esta columna no habla ni de Ferro ni de Palomino, suficiente se ha dicho ya. Aquí hablaremos del vulgo (“Conjunto de las personas que en cada materia no conocen más que la parte superficial” según lo define la RAE), de donde proviene la palabra “vulgarización”, y de cómo se ha utilizado el escándalo semanal, al igual que siempre, para tapar las ollas podridas de la política y llenar los tabloides con información irrelevante.

La estrategia de la Silenciación

No se pretende restar importancia al hecho, la Policía no ha sido entidad ejemplar y eso es vox populi en Colombia. No obstante, parece difícil de creer que los líos de sabanas de los uniformados, o el error de publicar de manera imprudente mientras se es director de un medio como La FM, borren de la memoria colectiva hechos como Reficar o la participación política de las FARC en la Guajira entre otros.

Algunos lectores en este punto pueden imaginarse que esto se trata de un ciclo común en los medios de comunicación, sin embargo, existe un gran riesgo en el ritmo en que los hechos trascienden a un plano de limbo, en el cual las fuerzas interesadas forjan las decisiones más relevantes lejos de la lupa de la ciudadanía. Ya que la mayor parte de la ciudadanía no está interesada en política, y la evita de ser posible, el tiempo de retentiva sobre un tema es corto.

Con una retentiva reducida y poco interés sobre los temas, esta es una estrategia repetida sobre nuestra historia y que ha demostrado gran efectividad. El tema hoy es la policía y mientras Ferro se hará rico por la demanda presentada a RCN y Vicky Davila buscará un nuevo medio de comunicación, los colombianos olvidaremos de momento que perdimos los ingresos de Isagén, que los precios no dejan de inflarse y que la mayor locomotora del crecimiento se fue a piqué.

Esto no es un cuento. Desde la tecnificación de la estrategia mediática en política, cuando Joseph Goebbels era ministro de propaganda en la Alemania Nazi, se definieron principios que rigen la manera de manejar los medios. Uno de esos principios, llamado de Silenciación, pretende emitir noticias a un ritmo que acalle o disimule los hechos que desfavorecen la campaña.

Con una posibilidad así en la manga de los estrategas, y medios de comunicación que facilitan la tarea, las posibilidades son infinitas.

¿Qué se quiere silenciar?

Se puede pensar en cualquiera de los hechos que aquejan al actual gobierno. Con un posible plebiscito por La Paz en el horizonte existe una campaña irregular en proceso, por ejemplo. Ya son muchos los sectores que buscan una constituyente como alternativa al plebiscito, incluida una de las partes del proceso en La Habana, no obstante, esto representa una amenaza para la idea del gobierno en tanto pone, en la suerte de las urnas, el futuro de su plan bandera en dado caso que un sector contrario se hiciera la fuerza definitoria de la nueva carta magna.

Muchos son los temas que ponen traspiés a esa campaña emprendida por Santos. La Reforma Tributaria, uno de los temas más relevantes para los colombianos dado que afecta el bolsillo de todos, ha sido también objeto de la Silenciación. El impopular borrador que se conoció a finales del año pasado en donde se disminuía la suma para declarar renta es un tema que pondría en jaque el plebiscito si se tuviera la conciencia de que gran parte del aumento en gasto del gobierno, y que pagarán los contribuyentes, se destinaría a sostener los acuerdos en La Habana. El proyecto fue aplazado pero sigue en píe, quizás hasta la definición de la suerte de los diálogos, pero sin duda se reavivará una vez se aprueben los acuerdos pues el dinero hay que conseguirlo.

Por el momento, las fuerzas políticas seguirán chocando y todo permanecerá igual, finalmente ellos son los únicos que por vocación deben de permanecer en los enredos hasta que se resuelvan. La participación democrática necesaria, por parte de la ciudadanía, requiere omitir las cortinas de humo impuestas para concentrarse en los temas relevantes, hasta ese momento se podrá construir una agenda mediática fuera del tema coctelero de la semana.


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