La venta de ISAGEN: ¿Una apuesta al desarrollo económico?

Por Andrea Rueda Alarcón

7 de abril de 2016
Imagen: http://www.infraestructura.org.co/index.php?id=70&idnotah=729

La venta de ISAGEN por parte del gobierno colombiano a la firma canadiense Brookfield Asset Management Barbados ha generado polémica en el país, particularmente desde que se fijó la fecha de su subasta a finales de 2015. Dicha operación fue realizada con el objetivo de financiar las vías 4G, y hay quienes la respaldan y quienes la critican fuertemente. Es importante tener en cuenta que la venta de ISAGEN tiene efectos tanto económicos como políticos, con puntos a favor y en contra de la decisión, y que pueden ser relacionados con diversas teorías económicas. El Libre Pensador se tomó la molestia de verificar su pertinencia.

Para empezar, se analizarán los principales argumentos económicos que defienden la venta de ISAGEN. En primer lugar se debe recordar que la operación se realizó con un fin específico, el cual fue acceder a una fuente de financiación que permitiera invertir en la infraestructura del país. El Gobierno argumentó que la Financiera de Desarrollo Nacional apalancaría lo obtenido al vender las acciones de ISAGEN “hasta 5 veces, por lo que los recursos de esa empresa podrán convertirse en 25 billones que se podrían invertir en la construcción de las vías” (El Colombiano, 19 de mayo de 2015). Es pertinente hacer énfasis en la necesidad del país de realizar la inversión en cuestión,  y que la venta de ISAGEN fue el medio empleado por el Gobierno para lograr dicho objetivo.

La infraestructura vital para mejorar los rendimientos de la economía colombiana

De la mano del previo argumento está aquel que indica que el desarrollo de las vías 4G generaría beneficios a largo plazo, y no sólo para los empresarios que lleven a cabo las obras. Las nuevas vías permitirían una reducción de costos de transporte para las empresas, que además de disminuir sus egresos, podrán ampliar su mercado objetivo a nivel nacional e internacional. Esto se vería respaldado por las nuevas teorías tecnológicas y de comercio entre las industrias, que indican que menores costos de transporte pueden llevar a generar comercio entre las fronteras, y que las ventajas tecnológicas generan posibilidades exportadoras (Suárez, 2007). En adición a lo anterior, no sólo habría mayores facilidades frente al comercio exterior, sino que también se impulsaría el turismo y el tráfico de pasajeros.

Todo el análisis lleva al objetivo final de ejecutar el proyecto: alcanzar un crecimiento y desarrollo en la economía colombiana. La construcción de las vías de cuarta generación buscaría impulsar la economía y al país en América Latina, por medio de un modelo desarrollado por la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), con el fin de garantizar el apropiado manejo de los recursos. La ANI indicó que la realización del programa “genera por lo menos 1,5 puntos adicionales del PIB por año y que en total puede aportar alrededor de 5 puntos del PIB en forma permanente, si se tienen en cuenta los beneficios en reducción del costo de transporte, tiempo de viaje y competitividad” (El Colombiano, 2015). Esto permitiría un progreso en el sector económico del país, lo cual concordaría con las teorías keynesianas y estructuralistas del desarrollo, pues indican que para alcanzar el desarrollo económico y social de un Estado es necesaria su planificación, industrialización y modernización económica, haciendo énfasis en la necesidad de invertir en infraestructura (Escribano, sf.).

A pesar de las ventajas expuestas, existen también diversos argumentos económicos en contra de la venta de ISAGEN. La principal desventaja es el impacto negativo que tendría la operación sobre las finanzas del Estado, argumento apoyado reiteradamente por la Contraloría. Esta entidad señaló que aunque la venta puede generar “recursos de entre $4,7 billones y $9,3 billones (…) puede provocar una baja en los ingresos del país y llevar a recortes presupuestales en los próximos años en algunos sectores” (El Heraldo, 2015). Así, aunque el Gobierno vea un beneficio económico inmediato de la operación, a mediano y largo plazo podría verse perjudicado al dejar de recibir los dividendos de ISAGEN, particularmente teniendo en cuenta que la empresa logró aumentar sus ingresos operacionales en 59% entre 2010 y 2014 y que generó alrededor de 443 mil millones de pesos en utilidades (El Colombiano, 2015).

¿Qué efectos tendrá sobre los precios de la energía?

En adición a esto, surge la preocupación de que la venta de ISAGEN lleve al incremento del precio de la energía tanto para el particular como para las demás empresas, ya que lo que se considera un posible monopolio de la generación de la energía pasaría a manos de privados. Como dicho por Diego Otero, ISAGEN era, para el Estado, “una garantía para controlar los precios en un sector oligopólico” (Otero, 2015). Además, al ser enajenada a una compañía extranjera como lo es Brookfield, el Estado podría estar dejando de obtener impuestos de ISAGEN si sus dueños tributan en una jurisdicción distinta a la colombiana (El Espectador, 2015).

Por otro lado, uno de los principales argumentos del Gobierno para respaldar la venta de ISAGEN es que era la mejor fuente de financiación para la construcción de las vías 4G, pero Otero propone diferentes alternativas que habrían evitado la venta de un activo y la pérdida de ingresos futuros para el Estado. Entre las anteriores se encuentran “el endeudamiento interno o externo del gobierno que se pagaría en parte con las utilidades de ISAGEN, reducir la corrupción que fácilmente podría generar 10 billones de pesos anuales, controlar la evasión fiscal, eliminar exenciones tributarias injustificadas” (Otero, 2015), entre otras.

Sin embargo, argumentos como los del presidente de la Cámara Colombiana de Infraestructura, Juan Martín Caicedo, contrarrestan los aspectos negativos de la venta. Caicedo afirma que ISAGEN generó una rentabilidad del 10% en los últimos 10 años para el Estado, que aumentará al 18% como retorno social por “reducción de tiempos de viajes, reducción de costos de operación del aparato vehicular, generación de cerca de 400 mil empleos y mejoramiento de la competitividad” (BluRadio, 2016). Esto se vería dentro de 3 a 5 años, período en el que se espera que se termine la construcción de las vías 4G.

Un impacto limitado

Por otra parte se ha desmentido el rumor del aumento de las tarifas energéticas, como lo hizo José Arturo Quirós, presidente de la Cámara Colombiana de la Energía. Quirós afirmó ante El Espectador que la venta de ISAGEN “no va a tener ningún impacto para el sector eléctrico, porque está muy bien regulado. Hay una Superintendencia de Servicios Públicos encargada de vigilar las firmas. Las experiencias de los últimos 23 años son que el capital privado ha trabajado muy bien en este sector” (Güesgan, 2016).

En adición a lo anterior, es necesario tener en cuenta cuánto se habría demorado el Estado en obtener el monto de la venta si hubiera mantenido la propiedad de ISAGEN. El Estado se beneficiaba principalmente de los dividendos generados por la empresa, que en promedio eran de $89,000 millones anuales al ser dueño del 57,6% de las acciones de la compañía. Esto significa que, como dicho por Argemiro Piñeros, “el tiempo que tardaría la Nación en poder obtener los casi $6,5 billones, que es el precio base de venta, sería de más de medio siglo” (Piñeros, 2016). En vista de que en 2015 ISAGEN reportó utilidades por cerca de 445 mil millones de pesos (que le otorgaría al Estado acerca de 258 mil millones de pesos en dividendos), Piñeros afirma que asumiendo la situación extraordinaria de un promedio de dividendos por 200 mil millones de pesos, “la Nación tardaría más de 30 años en obtener los casi $6,5 billones del precio de venta de ISAGEN” (Piñeros, 2016).

Para determinar si de manera global fue o no fue una decisión acertada, es de alta relevancia estudiar también los argumentos políticos y financieros de la venta de ISAGEN. Sin embargo, en términos económicos, son más los beneficios que las desventajas percibidos por el Estado con la operación. La inversión en la construcción de las vías de cuarta generación permitiría impulsar tanto de la economía como el desarrollo del país, a pesar del recorte en el ingreso público que sufriría, que finalmente sería contrarrestado por los ingresos obtenidos gracias a la venta.

Recomendados Libre Pensador:  

ARGANDOÑA Antonio – El pensamiento económico de Milton Friedman 

CRISTANCHO, Miguel Ángel, ALDANA, Santiago y GUZMÁN, Daiver – ¿Vender Isagen para invertir en infraestructura es cambiar un activo por otro? 

EL COLOMBIANO – Lo bueno y lo malo de vender Isagen

EL ESPECTADOR. Preguntas sobre la venta de Isagen. 

EL ESPECTADOR – GÜESGUÁN, Óscar. Venta de Isagen comprometería expansión del sistema eléctrico.

EL HERALDO.CO. Contraloría plantea ventajas y desventajas de la venta de Isagen.

ENTREVISTA A JUAN MARTÍN CAICEDO – BLU RADIO. En rentabilidad, mejor invertir en vías 4G que Isagen: Cámara de Infraestructura. 

ESCRIBANO, Gonzalo. Teorías del desarrollo económico. 

GUTIÉRREZ, Esneyder. ¿Por qué quieren vender Isagen si es tan buen negocio? 

NOTICIAS RCN. Santos defiende venta de Isagen al anunciar beneficios para el país.

OTERO, Diego. Por qué Isagen debe continuar como empresa pública. 

PIÑEROS, Argemiro. Isagen ya lista para cambiar de dueños.

RAMÍREZ, Jorge. La venta de Isagen: por qué sí. 

SUÁREZ, Celestino. Los costes de transporte en la teoría del comercio internacional – Modelos y aplicaciones.


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