La Unión Europea: ¿una democracia por conveniencia?

Por Erin Ross Ramos - Cátedra Europa.

22 de junio de 2016

Europa ha sido un foco de migración internacional desde el final de la Segunda Guerra Mundial, siendo una de sus principales vertientes la migración por asilo. Esta corresponde al “flujo de migrantes que buscan asentarse en un territorio soberano amparados en la normativa internacional sobre refugio, a través de procedimientos legales, establecidos por el derecho interno de los Estados, y, en el caso de la UE, por convenios y tratados específicos para sus estados miembros” (Neumayer, 2004).

La situación coyuntural de países como Siria, Afganistán e Irak ha puesto el foco de atención en la actual ola de migrantes que llegan a Europa. No son desconocidas las condiciones por las que deben pasar estas personas para salir de su país. Lo hacen buscando la protección en otros países que han sentado sus bases en principios de democracia e igualdad, pero cabe cuestionarse si en realidad lo que está ocurriendo recientemente es un reflejo de estos principios o no.

El déficit democrático europeo

La “crisis de refugiados” o “crisis de asilo” es un fenómeno que comenzó en el 2013, y que con el tiempo ha venido profundizándose. Crisis que, desde el punto de vista económico, supone para los países europeos brindarle la acogida a los refugiados; y desde lo humanitario, por las tragedias que se han dado, esta representa graves violaciones a los Derechos Humanos, que la UE debe supuestamente proteger.

Lo que ha destapado la llamada crisis de refugiados va mucho más allá de los problemas de los países de origen de los refugiados, también ha mostrado los síntomas de una Unión Europea incapaz de cumplir con sus retos. La Unión Europea se ha visto afectada por la creciente presión de inmigrantes que ha llegado en años recientes, que junto con la reciente crisis económica no resulta fácil de resolver. Por ejemplo, Grecia debido a su posición geográfica, ha sido foco de migración por asilo. Como consecuencia Grecia y otros países de la UE han tomado políticas de aseguramiento de las fronteras y restricción de inmigrantes en busca de protección.

Los datos que presenta la ACNUR muestran que los Estados que realmente acogen un mayor número de refugiados son los vecinos más cercanos de los países de origen: Jordania, Turquía y Líbano. Un mínimo porcentaje de migrantes logran llegar a Europa, quedando la mayor parte de la carga en hombros de países cuyos PIB son mucho menores a los de la UE. Si es así, ¿por qué razón la UE ha etiquetado a los refugiados como una amenaza?

Un debate ético de fondo

En este momento surge una disyuntiva, entre aquellos países europeos que defienden acoger a refugiados, y otros que no. Aquellos que buscan restringir la libre circulación de refugiados en el continente se defienden con el argumento de que muchos de los refugiados lo hacen para satisfacer sus intereses, y no realmente por necesidad, en otras palabras que son bogus refugees. También aluden que la llegada de personas de otra cultura desencadenarían conflictos al interior del país, o problemas de seguridad; y que el peso económico con el cual tendrían que cargar es muy elevado.

No obstante, la UE cuenta con un marco legal jurídico con respecto a refugiados, el cual deben seguir todos y cada uno de los 28 países miembros. En el acuerdo de Dublin II en el 2003 se establecen los criterios y mecanismos del sistema común de asilo.

Los acontecimientos recientes han puesto a prueba estas bases de la UE, y sacan a la luz el déficit democrático europeo. La Unión Europea frente a los ciudadanos carece de legitimidad, y cada vez parece más distante de representar sus intereses. El Parlamento Europeo, la única institución de la UE que es elegida por sufragio universal, es institucionalmente débil, ya que solo emite dictámenes sobre algunos temas, mas no documentos vinculantes. De esta manera, no es sorprendente que los europeos tengan una percepción “artificial o incomprensible” de la UE.

Lo importante en este momento es ver que la UE toma en serio los principios y derechos que defiende y en los cuales se construyó. Con la Convención de Ginebra de 1951, el Convenio Europeo de Derechos Humanos, o cualquiera de las normas jurídicas en relación a los refugiados, la Unión Europea se ha comprometido a brindar protección a quienes lo necesiten, y no se puede dar la vuelta a su completa responsabilidad.

Esta crisis de refugiados, es una crisis europea, ya que amenaza con terminar con el proyecto europeo, poniendo a prueba sus principios, instituciones y bases.

Es claro ahora más que nunca que la Unión Europea tiene problemas estructurales más que coyunturales, y que es necesario para su supervivencia terminar con el déficit democrático que sufre. Las soluciones están al alcance de la Unión Europea, por ejemplo, en la resolución de la Asamblea Parlamentaria del Consejo Europeo “The Human Tragedy in the Mediterranean: inmediate Action needed”, pero es necesario un avance en materia democrática para poder asegurar un mejor manejo de los temas que le presentan problemas.

Referencias El Libre Pensador:

Agenda Pública – ¿Tiene solución el déficit democrático de la Unión Europea?

La Circular – La crisis de los refugiados: sus desafíos para la Unión Europea.


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