Japón: Disciplina e inteligencia, la combinación perfecta

Imagen: https://en.wikipedia.org/wiki/Iaido

Japón constituye una de las economías más sólidas del mundo, lo que se evidencia en la calidad de vida de sus ciudadanos; ¿cuál es su secreto? El destacado joven, Kenji Orito Yokoi Díaz, quién es protagonista de uno de los videos más vistos por los colombianos en la web, argumenta que la disciplina de los japoneses y no la inteligencia, es la que ha convertido al país nipón en el más desarrollado y seguro del mundo. Hijo de madre colombiana y padre japonés, Kenji sostiene que nunca olvidará está lección de su padre: “la disciplina tarde o temprano vence a la inteligencia”, entonces es el trabajo duro lo que a la final nos lleva al éxito.

En Colombia es común escuchar que las personas se caracterizan por ser creativas, verracas, echadas para adelante, “inteligentes” y hasta catalogados en un ranking internacional como uno de los países más felices del mundo. Sin embargo,  esto contrasta con la realidad social del país, porque es evidente el nivel de desigualdad, pobreza, injusticia, la falta de oportunidades y de progreso económico que infortunadamente pululan.

Frente a este panorama, son muchos los interrogantes que surgen ante la realidad que día a día vive la sociedad colombiana: ¿cuál es la causa?,  ¿por qué si es una región geográfica con gran diversidad y riqueza en recursos, no es un país desarrollado? Los anteriores interrogantes  llevan a dar una mirada a otros países del mundo, que no cuentan con la fortuna de limitar geográficamente con dos océanos, tener variedad de climas, de flora, de fauna, de recursos y de gente amable y hermosa, que ante la adversidad se levanta, ante la necesidad “se rebusca”, que ríe, que goza.

La inteligencia una facultad inigualable  

La inteligencia es la facultad de la mente que permite aprender, entender, razonar, tomar decisiones y formarse una idea determinada de la realidad.  En un sentido más aplicable, la inteligencia se concibe como la manera de relacionar conocimientos que poseemos para resolver una determinada situación. Desde esta perspectiva, se denota que la inteligencia es una habilidad innata en los seres humanos, pues desde el nacimiento y durante la prolongación de la vida, el hombre está en constante aprendizaje y transformando su realidad.

La disciplina, entonces,  es la capacidad de las personas para poner en práctica una serie de principios relativos al orden y la constancia, en la ejecución de tareas y actividades cotidianas; es una virtud moral asociada con la capacidad para llevar una vida ordenada de la mano de los principios, deberes, objetivos y necesidades. Lo que nos orienta a ver la disciplina como una cuestión de voluntad, una actitud crítica y consiente que posibilita ser más eficiente. Resulta interesante la posibilidad de más que enfrentar la inteligencia y a la disciplina, unirlas en el estilo de vida de cada persona, para  lograr que cada uno se desempeñe lo mejor que pueda, lo que aportaría a la construcción de una mejor sociedad, con un capital humano íntegro en el ser, el saber, el saber hacer y el convivir con el entorno y sus semejantes.

Los japoneses ejemplo de disciplina

Japón es un país de contrastes donde conviven artes tradicionales centenarias junto a la tecnología más avanzada. Desde artes tales como la ceremonia del té, ikebana o arreglo floral y artes escénicas tradicionales hasta baños ultramodernos y toda la industria pop del manga, el ánime y los videojuegos. Parte de la cultura de ese milenario país, son los valores como: la consideración por el otro, el valor del trabajo, el respeto por la jerarquía y a los mayores y por supuesto, la puntualidad que se entiende como una de las manifestaciones de respeto hacia la otra persona.

Para Fernando Sánchez Dragó, quien ha impartido clases durante más de diez años en diferentes universidades japonesas, el éxito del sistema educativo japonés es la disciplina que los convierte en las gentes mejor formadas y más educadas del mundo. Sostiene que en la enseñanza primaria y secundaria, al margen de los contenidos académicos, muy extensos y muy profundos, al estudiante se le educa en un sistema de disciplina férreo al Bushido, el código de honor de los Samuráis. Las formas y la conducta son tan importantes, como los contenidos, por lo cual los bachilleres japoneses acaban la secundaria siendo gentes magníficamente preparadas, educadas y disciplinadas.

Es por la disciplina que en Japón, en la entrada de algunos museos, el visitante se expide su propio boleto dejando el dinero en un cesto y proporcionándose él mismo el cambio. Usted puede dejar el bolso encima de la mesa de un restaurante e ir por la comida, pues nadie se lo tocará. En Colombia no pasa lo mismo, porque no hay disciplina en la educación, “la disciplina tarde o temprano vence a la inteligencia” afirma Kenji Orito Yokoi Díaz.

¿Es necesario un cambio de cultura?

Vivimos en una sociedad globalizada, donde podemos acceder principalmente, a todo tipo de información gracias a los medios de comunicación y a la conectividad. Esto es un referente importante, desde la perspectiva que es una oportunidad, para que cotidianamente estemos en constante aprendizaje de las diferentes realidades que nos ofrece el mundo, no de manera trivial, sino de una forma seria y dinámica por descubrir “otros mundos” que aporten a nuestra cultura, despertando el interés de las sociedades subdesarrolladas, por conocer e imitar las cosas buenas que ofrecen las más avanzadas.

La inteligencia está presente en el ser humano, pero es la disciplina, como actitud consciente y voluntaria de cada uno, la que posibilita conquistar metas arduas, ya sea en el campo personal, laboral o académico, no es una cuestión de qué pesa más, porque de nada sirve tener capacidades cuando no se hace nada con ellas, es cuestión de complemento entre ser inteligente y ser disciplinado, lo que marca la diferencia entre ser alguien exitoso o alguien simplemente conformista.

Recomendados Libre Pensador:

La Gaceta – La disciplina es la base de la educación japonesa.

Vanguardia – Somos mas inteligentes que los japoneses.


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