Gamines de estrato 6 Vs ¿huérfanos superhéroes?

Por Nicolás Murillo

miércoles 4 de marzo de 2015

En medio de escándalos de corrupción, acusaciones de violaciones de derechos humanos y el famoso #UstedNoSabeQuienSoyYo, cada día se hace más difícil creer en un futuro mejor. Cada día estalla un nuevo escándalo. Por desgracia nuestra, cada uno demuestra que los que deberían sacar a este país adelante son los peores gamines, ladrones, corruptos, abusadores y elitistas que se pueda imaginar. Ya hemos visto como con los casos de Nicolás Gaviria o del hijo de Luis Gabriel Miranda, presidente de la Corte Suprema de Justicia, que no podemos esperar nada de los “bien nacidos”. Por lo tanto, sólo nos queda buscar el nuevo salvador de la patria, un huérfano heroico.

Está claro que la educación empieza en casa. Es obvio que a ciertos sectores de la sociedad se les ha olvidado este detalle. De lo contrario, es imposible explicar los ataques de soberbia que atraviesan los círculos de las pseudo élites políticas y económicas colombianas. Porque ése es el problema, no nos estamos enfrentando con ladrones comunes y corrientes. ¡No! Los que roban, insultan, trafican influencias son los mismos que se fueron a estudiar a grandes universidades acá o en el exterior.

Estos son los que deberían dar el ejemplo de buena conducta. Los mismos que supuestamente van a dirigir el país mañana.  ¿Quiénes son? Gamines de estrato seis que creen que su suerte al nacer les da el derecho de menospreciar a los demás. Estos mismos engreídos que le reclaman protección al Estado, pero insultan a la fuerza pública y participan en la “gaminización” de este país. Sí ellos, los supuestos grandes, actúan así: ¿qué podemos esperar del resto?

¿Cómo le vamos a decir a un niño que no robe, que no sea machista o que sea respetuoso, si los ejemplos que ve todos los días le muestran que si quiere “ser alguien” le toca mostrar superioridad y arrogancia en todo momento? #UstedNoSabeQuiénSoyYo. Ellos tienen que hablar feo a los servidores públicos, a los empleados, mostrar perfectamente que “no son de la gentuza”. Lo peor es que no hay esperanza. Pues los queridos papás de estos niñitos mimados los perdonan, intervienen, llaman a sus conocidos y usan de su influencia para que no les pase nada. Cuando en realidad deberían cobrarles el agua sucia que le echan a sus apellidos y al país en general.

Entonces, si los educados de ciertas grandes familias colombianas son los mismos que desprecian a las instituciones y, a través de ellas, desprecian a todo el país: ¿Qué esperanza tenemos para nuestro futuro? ¿Quién nos salvará? Se dice que el cambio viene de arriba, queda claro que, acá, de arriba solo nos llegan malas noticias.

En ausencia de élites dignas, sólo podemos esperar la aparición de un superhéroe…

No, este héroe no es el que se podría creer. Pues ese mismo señor en el que muchos pensaron, no rompe la regla. Sus hijos también están relacionados con cada escándalo financiero que aparezca (Swissleaks; zonas francas; paraísos fiscales caribeños, etc.).

¡No! Ya se evidenció el auge de una nueva Gotham City en la que quedamos expuestos a todo tipo de corrupción intelectual, económica o ideológica. Entonces, estamos hablando de que aparezca un Spiderman, un Superman, un Batman o un Iron Man.

Todos ellos tuvieron la mala suerte de crecer en la ausencia de sus padres biológicos. Por lo tanto, Marvel nos explica que son los huérfanos los que van a salvar al mundo.

Y en Colombia, hay muchos huérfanos que representan tantas posibilidades para ver surgir un superhéroe que luche contra el inframundo colombiano. Es, finalmente, nuestra única esperanza para salir adelante. Necesitamos a este héroe. Por lo tanto, hay que agradecerle a la Corte Constitucional su fallo esperanzador para el futuro. Crear las condiciones de la salvación es complicado. Ya se dio el primer paso: ¡impedir la adopción de miles de niños!

Ahora sólo les queda el último paso: convertir a estos huérfanos en billonarios (Batman, Iron Man), encontrar la forma de modificarlos genéticamente (Spiderman, X Men) o, finalmente, descubrir el alienígena que se esconde entre ellos. Definitivamente, ¡gracias a la Corte Constitucional! ¡Gracias por darnos una nueva esperanza!

¿Qué? ¡¿Quién dijo corrupción?!

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