¿Fracasó el Plan Colombia?


Imagen: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Erythroxylum_coca_003.JPG

El Plan Colombia es aquel programa que surge entre los Estados Unidos de América y la República de Colombia, cuyo objetivo es eliminar el cultivo de plantas ilícitas en el país y, por lo tanto, el narcotráfico proveniente de Colombia. Este programa se fomenta entre 1998 y 1999 en el gobierno de Andrés Pastrana, que empieza a cooperar con el ese entonces presidente de EE.UU. Bill Clinton. Desde ese entonces, el país norteamericano ha efectuado numerosas inversiones en el estado de modo que, en un periodo, la intervención de los EE.UU. logró tener éxito; sin embargo, en los últimos años con el proceso de paz, y el cese al fuego bilateral de por medio, los índices de los cultivos de Coca empezaron a subir exponencialmente. Por ejemplo, en el año 2001 se registraron 145000 hectáreas dentro del país; en el 2006, 78000; entre el 2012 y 2013, 48000, y en el 2016, 188000.

Por lo tanto, la coyuntura surge en el hecho que las hectáreas de cultivos hayan subido en los últimos tiempos aún más que los que se encontraban presentes en el 2001, año en el que se estrena el Plan Colombia. La discusión del problema se centra, principalmente, en si realmente conviene la prevalencia del uso del glifosato y el cómo ha afectado el cese al fuego bilateral el aumento de cultivos ilícitos. Los medios de comunicación colombianos, por su parte, exponen de manera sucinta las opiniones de diversos analistas, que reflexionan frente al por qué las hectáreas de los cultivos ilícitos han subido. A su vez, se plantea de manera breve la evolución que el Plan Colombia ha tenido sobre la cantidad de siembra de cultivos ilícitos y, en este orden de ideas, se analiza si ha servido o no tanto esfuerzo realizado entre la cooperación bilateral entre los Estados Unidos de América y la República de Colombia.

Lo que se expone en los medios nacionales

La revista Semana ha sido un puente entre la opinión de varios analistas y el lector, de modo que en uno de sus artículos se muestra brevemente las posturas de estos frente al Plan Colombia. Entre los analistas que se presentan están: Antonio Caballero, escritor y columnista; Bonnie Kapler, exfiscal antimafia de Nueva York; Barrey McCafrey, director de la Oficina Nacional de Políticas de Control de Drogas entre 1996-2001… Entre ellos, se encuentra a Horacio Serpa, jefe del Partido Liberal, el cual pronuncia su escepticismo frente al Plan Colombia, pues, como otros analistas, consideran que el programa debió acabar con el narcotráfico y no la guerrilla y, según varios de ellos, se ha acabado la guerrilla y no el narcotráfico. Por otra parte, la revista exhibe el optimismo del presidente Colombiano con el Plan, pues considera que las inversiones de EE.UU. han sido una fuente que le ha traído progreso al estado Colombiano.

Por su parte, El Tiempo  muestra el progreso que ha tenido el proyecto, aún desde sus inicios cuando Colombia se consideró un estado fallido. Aquí también se muestra, al igual que en Semana, las declaraciones de Barrey McCafrey, solo que esta vez se resalta su descontento, al igual que Washington, pues considera inaudito que aun después de las grandes inversiones que realizó EE.UU. el país siga presentando numerosas cantidades de hectáreas de cultivos de coca, inclusive más que en el 2001.

Las noticias del Canal Uno, por su lado, han mostrado el cómo se han debatido las causas del aumento de los cultivos, pues el ex-procurador Ordóñez lanzó duras críticas en contra del gobierno de Santos por suspender las fumigaciones; el ex-ministro de justicia, Yesid Reyes, por su parte, afirmó que no se debía a eso, sino más bien al aumento del precio de la coca, lo que ha incentivado a una mayor siembra por parte de los cultivadores.

Además de esto, se ha presentado el ministro del interior, Juan Fernando Cristo, y las FARC, aseverando que el gobierno de  los Estados Unidos debería ayudar a Colombia en el proceso del posconflicto; es decir, a financiar las reparaciones de los daños causados por la guerra, pues los EE.UU, según ellos, han ayudado a incrementar la guerra con el plan Colombia y por lo tanto, a empeorar la situación en el país.

El Canal Uno, como referencia, exhibió la opinión de Adam Isacson, especialista en el tema, pues, al igual que Barrey McCafrey, considera que el Plan Colombia fracasó por no poner fin al narcotráfico y a la violencia que está alrededor de éste. Canal Caracol, por su parte, ha destacado a priori el lado negativo que ha dejado el Plan Colombia: en su programa Séptimo día se exhibe a las mujeres embarazadas que fueron abandonadas por militares estadounidenses. Cabe resaltar, que el canal también se ha tomado la tarea de mostrar la perspectiva estadounidense. Para ello, muestran cómo John Kerry, político de los Estados Unidos, destacó el programa, y lo recomienda como un modelo a seguir para aplicarlo en Centroamérica.

Se debe agregar también que el Canal RCN ha estado al tanto de la polémica en el país norteamericano: Donald Trump, junto a su mesa, se propone estudiar el programa y los detalles que este trae consigo, además de analizar el cómo el Proceso de Paz ha afectado la severidad del programa. A través de este canal, también se pronuncia el expresidente y senador Álvaro Uribe, el cual considera que, en el transcurso de los Diáogos de Paz en La Habana, los recursos fueron desaprovechados; según él, la fuente de este problema es la mala administración del actual presidente, pues a pesar de las grandes ayudas económicas por parte de Estados Unidos, la flexibilidad de Santos con las FARC ha sido causa de los aumentos de los cultivos de coca.

Hay que mencionar, además,  al periódico El Espectador, el cual hizo un juicioso seguimiento al optimismo que se tenía durante la administración del expresidente Barack Obama, y cómo este optimismo se fue decayendo a través de la transición de su administración a la de Donald Trump: después de evidenciarse en cifras el aumento de terreno de cultivos ilícitos, el congreso norteamericano propuso recortar la ayuda financiera a la República de Colombia –la evolución del presupuesto entre la administración Obama y la administración Trump es significativa-.

Por último, se debe tener en cuenta a Colombia Reports, medio nacional de habla inglesa. En este, se hace énfasis en que las cifras de cultivos de coca, y la cocaína como tal, aumentaron en un 38% y un 32%, respectivamente, del año 2001. Se toma en cuenta que el objetivo inicial era reducir en un 50% hacia los próximos seis años, después del inicio del programa, el tráfico de alucinógenos; sin embargo, las cifras quedaron más altas aun después de los 10000 millones de dólares invertidos. Adam Isacson, (Director del programa de Política de Seguridad Regional de la Oficina de Washington para América Latina), considera que la clave para lograr reducir las hectáreas es fomentar la presencia del estado en las zonas donde se están entregando las armas de las FARC, pues es en estas precisamente donde se han concentrado los aumentos de las cosechas ilegales.

La ira del glifosato

Varios analistas y personajes públicos consideran que el aumento de hectáreas de cultivos de coca se ha fortalecido por la abstención del gobierno a continuar con las fumigaciones. Frente a esto, la revista Semana ha exhibido las diversas opiniones que se presentan frente al tema: por una parte, se mostró la posición de aquellos que consideran pertinente la erradicación de la fumigación; por el otro, los que piensan que el uso de glifosato es más que necesario en el país.

Entre los que están a favor de la fumigación son: Néstor Humberto Martínez, Fiscal General de la nación;  Daniel Rico, asesor del gobierno para el enfrentamiento de drogas; Alejandro Ordóñez, ex-procurador general de la nación… Entre los que están en contra, se exhibe a: Jorge Londoño,  Ministro de Justicia; Luis Carlos Villegas, ministro de defensa, y también se encuentran organizaciones importantes como la OMS (Organización Mundial de la Salud) e IRAC (Agencia Internacional para el estudio del cáncer). Básicamente, pese a que existe el riesgo de afectar la salud de las poblaciones que rodean los cultivos, los que  están en contra critican el método de erradicación manual de cultivos, debido al exponencial aumento que se dio entre el 2012 y el 2016, por lo que consideran urgente la necesidad de retomar las fumigaciones; por su parte, los que están a favor consideran viable la opción de continuar con la erradicación manual, pues la meta de cantidad de eliminación de cultivos se ha incrementado, además que consideran riesgoso, para la salud de los que habitan en la zona de cultivo, las fumigaciones del químico.

El Tiempo, por su parte, destaca la decisión de la corte, pese a las duras críticas por parte de la oposición,  de rectificar el fallo en contra del uso del glifosato; según la C.C., el herbicida representa una amenaza para las poblaciones que se encuentran alrededor de los cultivos ilícitos. Después de estudiar una tutela interpuesta por la comunidad indígena Carijona, el principio de precaución llevó  a la Corte a tomar medidas en pro de la integridad física de las comunidades.

El Espectador,  como medio importante, ha mostrado la disputa que se efectuó en los últimos dos años entre el gobierno y demás actores de la política nacional. En su momento, el ex-procurador Ordóñez, protagonista en las críticas contra el gobierno, calificó al gobierno de precipitado, pues este último actuó de manera acelerada al momento de dejar a un lado las fumigaciones, además de rectificar la política como ineficiente para combatir el aumento de cultivos. Por su lado, el exministro de justicia Yesid Reyes aclaró que no se descartarían las fumigaciones, siempre y cuando se encuentre una sustancia que no sea nociva para la salud. Además, el periódico mostró el apoyo proveniente de las FARC y la iglesia católica al momento en el que la Corte decidió limitar la sustancia

Frente a la ayuda de Estados Unidos

Los medios de comunicación nacionales también han mostrado la preocupación de diversos actores frente a la ayuda que está brindando Estados Unidos. La revista Semana, frente a esto, expuso las cifras mostradas por el informe antidrogas del Departamento de Estado norteamericano, el cual resalta que el 90% de la droga consumida en EUA proviene de Colombia. La preocupación por el congreso de los Estados Unidos es alta: William Brownfield, secretario de Estado adjunto de EE.UU. para Narcóticos y Asuntos de Seguridad viajó a Colombia por su preocupación al respecto, pues las cifras de muerte en EE.UU por el consumo de cocaína también han aumentado -por ejemplo, en el 2015 se registraron 33000 muertes gracias al consumo de esta droga-, lo cual es un tema a debatir en el congreso y se cuestiona si es viable continuar con la ayuda hacia Colombia.

El Tiempo, por su lado, muestra los argumentos de Barrey McCafrey, dados en una entrevista con él, de porqué el cese al fuego bilateral representaría un problema para la erradicación de cultivos: por una parte, el hecho de que la gente no estime a los exguerrilleros desmovilizados, hace que estos sean precavidos y utilicen el negocio del narcotráfico para lucrarse, además que no les conviene dejar un negocio que provee fuentes enormes de dinero. Por la otra, afirma que el tema puede amenazar a la credibilidad del gobierno de Donald Trump, de modo que puede desaparecer el flujo de inversiones que se efectúa desde los Estados Unidos y, a pesar de que no le conviene a Colombia, es algo que puede suceder.

Finalmente, El Espectador también realiza una entrevista con un experto en el tema: Pascual Restrepo, asistente de investigación del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés). Para él, la causa del aumento de producción de cocaína se justifica en el hecho de que, en los últimos años, se halla elevado el precio de la droga. Este experto, además, señala el costo de la política antidroga implementada por ambos países, que se evalúa en 1300 millones de dólares. Cuestiona estas inversiones, pues solo reduce la oferta del alucinógeno en 250 toneladas métricas, entre 450 y 576, y el resto de oferta que no es de Colombia proviene de Bolivia y Perú. Concluye que, para lograr erradicar de manera efectiva la producción, el precio debe ser marginal, y  se debe implementar una correcta política antidroga, ya que, si no se hace, las inversiones y el esfuerzo entre ambos países habrán sido en vano.

Lo que se expone en los medios internacionales

El desempeño del Plan Colombia no solo ha sido una coyuntura en nuestro país; también lo ha sido para los medios del resto de estados que han puesto su mirada en Colombia, y no únicamente para apoyarlo, sino también para dar su postura sobre cómo ha sido el desempeño de este. De este modo, se ha posibilitado un amplio análisis que va más allá de la posición nacional; también desde la extranjera, dando así un extenso panorama que ayuda a reflexionar en lo que ha sido el Plan Colombia con su respectiva implementación.

Los medios de comunicación internacionales, además, han destacado no solo las opiniones de representantes de otros países, pues mencionan, igualmente, a la población que ha salido vulnerada en la aplicación del plan, además de exhibir la evolución que ha tenido el programa en el transcurso de los últimos 15 años. Con ello, se evidencia que el Plan Colombia no ha desaparecido sino que, más bien, ha evolucionado, pues el objetivo de la iniciativa era erradicar los cultivos ilícitos provenientes del país y, por el contrario, se centró la coerción en su mayor parte en combatir a la insurgencia nacional.

En este orden de ideas, han sido muy notorios en los medios internacionales los temas referentes al aumento de producción de la coca, la cual se ha elevado en los últimos años de manera contradictoria. Junto a eso, se ha expuesto la expectativa que tiene  Estados Unidos con Colombia, y las diferentes opiniones que se han generado tanto a nivel nacional como internacional sobre si realmente funcionó o no el Plan Colombia.

Sobre el inesperado aumento de la coca:

Este tema ha generado una gran controversia no solo en Colombia; el resto de espectadores internacionales están al tanto del plan y, entre ellos, se encuentra a los Estados Unidos de América. Frente a esto, se observan diversas aseveraciones, las cuales indican que el Plan Colombia ha sido un fracaso, pues la cantidad de cultivos de coca en este país se disparó a niveles sin precedentes en el 2016, según estadísticas difundidas por el gobierno de Estados Unidos, las cuales   provenientes de WOLA -Oficina en Washington sobre América Latina-. Estas, además, aseguran que la estrategia de erradicación no fue efectiva; teniendo esto en cuenta, el gobierno colombiano prometió una reducción drástica de 100 mil hectáreas ese año, tal como lo expresan los medios BBC y Sputnik news. Además de esto, BBC agrega que en el año 2014 se pasó de 48.000 a 69.000 hectáreas de cultivo de coca, información dada por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Aunado a esto, Diana Rojas, profesora de la Universidad Nacional de Colombia, especialista en las relaciones entre Colombia y EE.UU., afirmó por medio de la BBC que los niveles del narcotráfico ascendieron radicalmente, concluyéndose así el hundimiento del Plan Colombia, que representó un gran esfuerzo en vano por parte de ambos países.

Así mismo, en Telesur se expresa: “El Gobierno colombiano defiende el éxito de ese plan con la concreción de los Diálogos de paz en Cuba, aunque no logró acabar el problema de las drogas”, demostrando así que el estado colombiano da más mérito a los Diálogos de paz, dejando a un lado el problema del narcotráfico.

 ¿Estados Unidos cortará la ayuda a Colombia?

 Es una gran incertidumbre presente en este momento en el gobierno colombiano, puesto que la mayoría de sus ayudas están dadas por EE.UU. y pensar en una reducción drástica o pérdida de su apoyo causa una gran preocupación. Según el último informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en ingles), el cultivo de coca en Colombia ha aumentado en un 40 por ciento. Con ese incremento, no se considera lógico cortar la ayuda de los EE.UU; por el contrario, se conjetura que los Estados Unidos deben apoyar a Colombia en sus esfuerzos por construir presencia estatal en áreas de cultivo de coca, además de llegar a los campesinos con alternativas económicas sostenibles.

No obstante, el primer mandatario estadounidense, Donald Trump, propuso al Congreso de su país un recorte del 21% de los recursos anuales que son dados a Colombia para el desarrollo Social y administrativo, según un documento dado a conocer por la revista Foreign Policy, en el que se detallan las inversiones en ayuda extranjera directa para el 2018.

En el caso de Colombia, la reducción de recursos afectaría el apoyo económico al fin del conflicto colombiano que anunció el expresidente Barack Obama a través del programa ‘Paz Colombia’, según el cual, se otorgarían al país recursos por el orden de los más de $450 millones de dólares para apoyar el pos-conflicto. Además, el embajador estadounidense en Colombia, Kevin Whitaker, y Vice Secretario de la Oficina Internacional de Narcóticos y Aplicación de la Ley de Asuntos, William Brownfield, confirmó los rumores que indicaban que, bajo la nueva administración de Estados Unidos, no habría una revisión del presupuesto de ayuda.

El anuncio se produce después de que la secretaria de Estado Rex Tillerson elevó la especulación sobre el asunto, cuando pronunció durante su proceso de revisión del Senado que se vería a “revisar los detalles del reciente acuerdo de paz de Colombia y determinar el grado en que los Estados Unidos debe continuar apoyarla”. De esta manera, se informa en Telesur sobre el posible recorte en las ayudas por parte de EE.UU. a Colombia en el 2018.

¿Funcionó el plan Colombia?

 Un artículo presentado por el diario Miami Herld, expuso que el secretario de estado de EE. UU, Jhon Kerry, consideró la iniciativa un éxito: “Ayudó a transformar una nación al borde del colapso en una democracia institucionalmente fuerte con niveles de violencia históricamente bajos”. En muchos aspectos, el Plan Colombia cumplió efectivamente con sus objetivos, pero también hubo consecuencias inesperadas y resultados que no eran los previstos “algunos directamente vinculados con la iniciativa y otros que surgieron en el contexto de su implementación”. Aseguró BBC Mundo, repasando los efectos imprevistos del plan.

En este orden de ideas, por una parte, hay quienes ven que el Plan Colombia es provechoso para otros, como se expone en un artículo de opinión de International Herald Tribune, “Colombia puede ganar la guerra contra las drogas en México” (Gustav A). Flores-Macías, mientras tanto, sostiene que el Plan Colombia, junto con las reformas concurrentes al sistema tributario de esa nación y la rendición de cuentas gubernamental, logrará el éxito en la reducción de la violencia relacionada con las drogas y los insurgentes. Las reformas, sostiene Flores-Macías, aumentaron los fondos dedicados a los esfuerzos antidrogas y fuerzas de seguridad más confiables, demostrando como resultado que Colombia ha hecho avances significativos en su ardua lucha.

No obstante, se encuentran otras posturas que expresan que el programa es un fraude, pues el cultivo de coca en este país se disparó a niveles sin precedentes en 2016. De igual manera, durante los primeros años del Plan Colombia, hubo un aumento en el número de víctimas en el conflicto interno colombiano, debido a que, durante el 2008, hubo más de 800.000, según la Unidad de victimas del país, generándose así más desplazamiento forzado. Después de analizar el balance sobre los resultados de este plan bilateral se debe contemplar además sus costos: 10 Billones de dólares; el supuesto debilitamiento de la insurgencia que refieren sus estrategas, y la voz de los millones de víctimas que la guerra causó y donde el Plan Colombia fue determinante.

Finalmente, a través de Telesur, el mismo expresidente Pastrana reconoció que el objetivo con los diálogos no era la paz con las guerrillas, sino más bien el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas. A su vez, el comandante de las FARC-EP, Pastor Alape, reiteró la idea de que el Plan Colombia no sirvió de nada, pues el programa no cumplió con sus objetivos iniciales -los cuales consistían en erradicar el narcotráfico- ni con los subjetivos, que proponían la exterminación de las guerrillas comunistas.

En conclusión, en los medios nacionales se distingue a la Revista Semana por dar la información de una manera imparcial, pues es esta precisamente la que ha dado la opinión de varios analistas con diferentes posturas, otorgando así al lector el análisis de las múltiples aristas de la coyuntura. Igualmente, El Tiempo y El Espectador hacen un recuento de lo que ha sido el Plan Colombia en los últimos años, junto con las disputas que se han generado por el fallo de la Corte. Colombia Reports, cabe mencionarlo, trae a coalición de manera juiciosa las cifras de las hectáreas de coca, además de presentar el análisis de profesionales al respecto dando así severidad a sus publicaciones. Frente a los medios internacionales, se destacan BBC mundo, pues hace seguimiento al desempeño del gobierno colombiano y a las reacciones de este frente al aumento de cosechas ilegales; a Miami Herld, debido a que exhibe la reacción de los funcionarios estadounidenses frente al aumento de cultivos, y a Telesur, pues es el medio internacional que más provee información al lector respecto al tema.

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