Emprendedores externadistas (primera parte)

Por Eliana Barrera y Natalia Fernández

22 de agosto de 2015
Imagen: http://www.yourarticlelibrary.com/essay/essay-on-my-idea-of-a-happy-life/8575/

Se acerca el fin de una etapa para algunos, la vida universitaria está por terminar y ya es el momento en que los  conocimientos adquiridos se deben aplicar. Uno de los mayores temores que surgen al acercarse el fin de la carrera es  ¿y ahora qué?; todos tenemos sueños, anhelos o ilusiones que queremos  hacer realidad, pero no sabemos por dónde empezar. Las opciones están, solo falta saber qué es lo que se quiere para la vida, descubrir el motor que nos impulsará para hacer lo que realmente nos apasiona y conseguir ser exitosos en nuestra vida laboral.

Una opción es que usted decida continuar estudiando y escoja un posgrado en el país o en el extranjero; sin embargo, tenga en cuenta que esto implica continuar con los gastos de la universidad, como el pago de la matrícula, transporte,  copias, entre otros. También puede empezar a trabajar de una vez, deberá tener paciencia porque ahora su competencia no son sus compañeros del salón, sino el 10,8% de la población colombiana desempleada[1] y será difícil encontrar un trabajo que se adapte a sus prioridades, que le paguen lo que usted desea y que lo traten como usted quiere, sin dejar a un lado que, en algunos casos, tendrá compañeros pesados que le dificultarán su trabajo o un jefe insoportable que le tocará aguantar. La última opción es la razón por la que escribimos este artículo y es la de convertirse en un emprendedor.

“La palabra “emprendimiento” se deriva del término francés entrepreneur, que significa “estar listo a tomar decisiones o a iniciar algo o el individuo que asume riesgos en condiciones de incertidumbre”[2]. Sin embargo, con el paso del tiempo, el concepto ha cambiado. Hoy día el término emprendimiento “caracteriza a la persona en un estado de innovación permanente, altamente motivada y comprometida con una tarea, que reporta unas características de planeación y ejecución, propensa al riesgo, y a la vez esquiva a la comprensión de sus propias dinámicas”[3]

Los colombianos nos caracterizamos por ser “verracos”, y “echados para delante”, soñamos con ser los mejores en lo que nos desempeñemos, para ser más felices cada día; por tanto, la opción del emprendimiento no debe estar lejos de la realidad. Lo más importante es que usted se enfoque en lo que le apasiona para desarrollarlo en su ámbito laboral. No se preocupe si su idea de emprendimiento no se relaciona en nada con lo que estudia, le mostraremos cómo egresados de la Universidad Externado de Colombia han creado negocios que no necesariamente están relacionados con las carreras que estudiaron.

Una apasionada por la moda

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Ana María Jaramillo Gärtner, en el 2006 se gradúa de Gobierno y Relaciones Internaciones con una gran pregunta que le daba vueltas en su cabeza: “¿será fácil aplicar la carrera y encontrar un espacio en el mundo laboral?” Pues efectivamente encontró tal espacio y durante ocho años trabajó en empresas muy reconocidas y grandes de Colombia, sin embargo, con el paso del tiempo ella sentía que le faltaba algo y que realmente en las noches no se iba a la cama feliz. Entonces, después de muchas vueltas, supo qué hacer.

Es así como a los 29 años, decidió renunciar e irse unos meses fuera del país y en este “paréntesis de la rutina”, sentada en un parque, se prometió a sí misma volver a Colombia y buscar su pasión sí o sí. Ya desde el 2009 empezó con su mamá un hobbie más que un negocio, “Ana&Piedad”, en donde se ofrece catering para fiestas infantiles. Un año después, junto con su amigo montan una empresa de outsourcing de mercadeo, “D-marketing”, en donde diseñan y ejecutan planes de mercadeo para emprendedores de pequeñas y medianas empresas. Pero finalmente, en noviembre de 2014, empezó “diezdoce”, un proyecto innovador en el cual nos centraremos en esta oportunidad.

Es una nueva experiencia de compra, única en Colombia, en donde invitas tus amigas a tu casa y “diezdoce” te lleva una colección de ropa exclusiva (100% colombiana, diseñada y producida por nosotros) acompañada de unas deliciosas onces (una copa de vino o una taza de café o té y unos snacks). La experiencia como tal no tiene ningún costo, lo que vale es lo que cada persona decide comprar. El objetivo de la experiencia “diezdoce” es volver a lo básico, a las tardes de amigas que tanto gustan  y que hemos dejado atrás. Y finalmente, dentro sus expectativas, quiere que “diezdoce” se convierta en un referente dentro de las mujeres y llevar la experiencia a otras ciudades de Colombia.

Ana María afirma que la idea surgió por varias razones. Primero, le encanta la moda, pero la moda del día a día que solucione el eterno dilema de las mujeres: ¿qué me pongo hoy? Segundo, se cansó de las filas para los vestidores de los almacenes y que solo se puedan entrar 5 o 6 prendas máximo. Defiende la idea de que comprar ropa debe ser una experiencia cómoda, relajante y divertida. Y por último, la necesidad de ofrecer precios justos, ya que estar a la moda no debe ser un tema de pocos o de precios altos, sino que queremos ofrecer una “moda democrática”, por lo que en “diezdoce” se encuentran prendas desde $35.000. El impulso para seguir con su proyecto, principalmente es ver las clientas felices, lograr tardes de amigas en donde se reencuentran y se olvidan por un par de horas de todo y se dedican un tiempo a ellas.

El dinero no fue un obstáculo, pues afirma que sí es necesario contar con recursos porque nada en la vida es gratis, pero en un modelo de negocio  se pueden buscar formas para reducir costos, evaluar la opción de captar inversionistas y encontrar posibilidades de financiamiento que se adapten a las necesidades y no te lleven a que las deudas acaben con tu idea. Hoy en día hay varios escenarios que apoyan el emprendimiento, tanto privados como del Gobierno, los cuales hay que aprovechar. Resalta que en un emprendimiento todos los días hay dificultades y cree que si no fuera así algo estaría mal. Al inicio, uno de los temas que más retos le trajo fue el de la producción y especialmente el cumplimiento en las entregas de la ropa, pero  el sentimiento de “estoy vencida y hasta aquí llegué” no lo ha tenido aún y espera no tenerlo. Testifica que se presentan días complicados, como por ejemplo cuando no salen experiencias, pero tiene la fortaleza y  la actitud para asumir estos pequeños lapsus de dificultad. Sin embargo, todos los días tiene muy presente que hay que estar alerta a las señales que el mercado da para saber cuándo es el momento de darle un giro al negocio, ya que, de pronto, lo que estás haciendo hoy no tiene mucho futuro, pero esa idea te puede llevar a otra que no tenías en mente.

Manifiesta que después de ver realizado su negocio siente felicidad total y orgullo personal. Y que ser emprendedor tiene muchas ventajas como: manejar el tiempo, despertar la creatividad, trabajar para ti y por ti, aprender una infinidad de cosas (desde cómo hacer un modelo de negocio hasta cómo pagar impuestos), salir de tu zona de confort y descubrir capacidades que no sabías que tenías para, finalmente, convertirte en una motivación para muchas personas y explorar el mundo todos los días. No obstante, resalta ciertas desventajas como que hay que hacer un sacrificio económico, la soledad (la mayor parte del tiempo estas trabajando solo), construir una rutina y una disciplina que nadie te está exigiendo, pero que es necesaria y tener que trabajar más de 8 horas diarias —que si es algo que te apasiona, no es trabajo, pero igual es pesado y te quita tiempo para otras cosas de tu vida—.

Para ella, ser emprendedora es más rentable que ser empleada, no tanto en términos económicos sino en calidad de vida, ya que manejar su tiempo, trabajar para ella misma y poder irse de viaje sin problema (lo cual le apasiona), entre otras cosas, para ella no tiene precio. Por lo que considera importante promover el emprendimiento en la sociedad y destaca algunos actores claves para su fortalecimiento como son la casa, el colegio, la universidad y el Gobierno, ya que es un tema que debe estar inmerso en la cultura de cada país para que se valore, se entienda y se promueva como una forma válida de vida y no como muchas veces es visto: la última opción en un momento de desempleo.

Desde su experiencia personal, cree que un emprendedor no tiene un perfil definido. “Puede sonar a cliché pero yo en el colegio no vendía ni un bom bom bun y jamás se me pasó por la cabeza crear mi negocio.” Sin embargo, dice que cuando uno decide tomar este camino debe tener una mente abierta para ver posibilidades donde nadie las ve, claridad para enfrentar las dificultades, aprender y levantarse de los fracasos y sobretodo tener mucha paciencia, porque las cosas no siempre van al mejor ritmo y a un nivel muy alto de iniciativa y proactividad.

Finaliza con un consejo para los futuros emprendedores y es que en la vida hay que tomar riesgos. Emprender no es un camino fácil, al contrario, es largo y curvo, pero vale la pena andarlo. Al final ¿qué se pierde? Absolutamente nada, sólo aprendizajes, experiencias, anécdotas y éxitos te puedes llevar. Trabajar para ti y por ti no tiene precio, pero recuerda que ser emprendedor es mucho más que una moda o tendencia. Siempre hay que tener presente: mientras tú tienes una idea a la que le das vueltas y vueltas en la cabeza, hay alguien que lo está intentando.“Para los asuntos menores, confíe en su mente. Para asuntos cruciales, confíe en su corazón”.

Un fitness en gobierno

Fitness

El mundo fitness no se encuentra solo en las redes sociales, también tocó las puertas de un estudiante emprendedor de Gobierno  que encontró en este estilo de vida una oportunidad  de negocio. Él es Jhon Alexander Gracia Arango egresado de Gobierno y relaciones Internacionales del año 2015. Su empresa se llama ¨ Getting fit ¨   un centro de entrenamiento funcional ubicado en la  Carrera 58 (Av Villas) # 130 – 74 en Bogotá.

“Ser emprendedor tiene  ventajas como la independencia y el hecho de que  puedes poner tus ideas en práctica”, menciona Jhon,  pero también tiene sus desventajas como el  hecho de que no  tienes el suficiente capital para hacer lo que tienes en mente.  Por ejemplo,  en un inicio su empresa solo le presentaba pérdidas, pero actualmente se encuentra obteniendo una ganancia entre 10 y 20 millones de pesos.

Deja claro que ser emprendedor no es para todo el mundo y considera que es muy importante  promover el emprendimiento en la universidad, debido a que les enseña a los estudiantes a pensar de otra forma y a afrontar los problemas de una manera directa.

En cuanto si es más rentable ser emprendedor que empleador, Jhon dice “que todo depende   de cuál sea la vocación de la persona,  porque si uno hace las cosas que le gustan siempre van a ser rentables”.  Para él,   una persona emprendedora es aquella que está convencida de sus ideas y que día a día hace algo para que eso se convierta en realidad, además cuenta con  la fortaleza para superar los problemas diarios.

Sus mayores temores al salir al mundo laboral fueron pensar que necesitaba invertir más dinero en su educación. Una de las razones que lo impulsaron a crear una empresa fueron las prioridades de su vida: la independencia. Considera que al momento de comenzar un proyecto de emprendimiento el dinero es muy importante, pero si tienes una buena idea llegará solo. Sin embargo, agrega que lo más difícil para sacar adelante  su negocio fue conseguir el dinero para realizarlo.

Al preguntarle si en algún momento se sintió vencido él respondió “en los primeros meses que inicia el  negocio se  piensa en si realmente se tomó  la decisión correcta debido a que no hay un buen flujo de caja. Sin embargo,  ver como sus clientes se benefician con sus servicios al adquirir hábitos de vida saludable, lo hacen sentir motivado por seguir luchando por su negocio”.

Ahora puede decir con gran orgullo que se siente magnifico al ver su sueño realizado y en progreso y  desea para el futuro que su negocio sea la empresa más grande de centros de entrenamiento a nivel  de Latinoamérica. Finalmente, Aconseja a  las personas  que quieren emprender un  negocio  pensar muy bien lo que van a hacer y plasmar todo ajustado a la realidad para poder ver si lo que hacen o tienen planeado pude llegar a funcionar.

[1] Fuente: Departamento Nacional de estadística (DANE), enero del 2015.
[2] Alfonso Rodríguez Ramírez, Nuevas perspectivas para entender el emprendimiento empresarial.
[3] Alfonso Rodríguez Ramírez, Nuevas perspectivas para entender el emprendimiento empresarial.

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