El deporte en la Universidad: aprendizaje social

Por Melissa Cotuá

11 de noviembre de 2015
Imagen: Nati García

Mientras que para algunos jóvenes el deporte es una opción de vida, como los atletas de alta competición, para otros, es un dolor de cabeza, o una simple diversión de fin de semana, una forma de posicionarse socialmente, e incluso, una forma de hacer amigos o establecer relaciones. La importancia de hacer deporte no depende solo del cuidado del cuerpo, existe toda una cultura que respalda estos hábitos de vida sana y social.

No hay acceso para todos

Alrededor del mundo se han establecido cánones de belleza y de salud, y el deporte al ser sinónimo de salud y de cuidado del cuerpo, toma cabida en nuestras vidas, a través de distintos hábitos deportivos, que se pueden definir  como “ la realización de una acción determinada, la cual generalmente es adquirida por repeticiones de una serie de actos iguales o similares”.

Los jóvenes son los primeros en centrar al deporte en una actividad primordial en su vida, por lo general se ingresa a un club o grupo deportivo desde temprana edad, pero por qué se crean estos hábitos. Estos se crean en parte por el desarrollo de las habilidades motrices y artísticas a temprana edad, previniendo el sedentarismo, muchos padres motivan a sus hijos a realizar deportes, los cuales en la mayoría de los casos, logran encontrar aquel deporte que mejor se adapte a las habilidades del niño.

Sin embargo asumir que en todo el país se presenta de la misma forma no sería correcto. En Colombia hay talentos del deporte que no han logrado darse a conocer por falta de apoyo de las instituciones públicas, si bien los cupos para representar deportivamente a los departamentos son muy limitados, y por lo general son niños y jóvenes que vienen de clubes deportivos privados en los cuales los recursos permiten adquisición de mejores equipos  y de docentes mas cualificados. Otra situación problema es la difusión de las nuevas disciplinas y la falta de cultura física, porque esto sesga a la población que por la tecnología de la comunicación y la información, logra encontrar nuevos deportes que se practican en lugares remotos, pero que al no tener un respaldo por parte de las instituciones deportivas colombianas, no pueden formarse profesionalmente.

Otro ámbito interesante de analizar, es la liberación de recursos económicos para la guerra en otras actividades- situación esperada, si se da un post-conflicto a buen término-. Esto permitiría que regiones que no tienen un bagaje en cultura física ni en hábitos deportivos, de manera consciente, logren acceder a este estilo de vida que mejora la resistencia, las relaciones sociales, una mejor autoestima como seres humanos y la conexión entre mente y cuerpo, a través de la disciplina, la constancia y la responsabilidad.

Desde la universidad

Algunas universidades colombianas, son los lugares propicios para encontrar talentos deportivos, competencias colombianas como los Juegos Deportivos Universitarios Nacionales(ASCUN), permiten la “práctica del deporte en las instituciones de educación superior y contribuir a la formación integral del estudiante, facilitándole condiciones de integración en el desarrollo sociocultural de cada región, potenciando una sana competición deportiva”.

El desarrollo del deporte y por consiguiente el tener hábitos deportivos, en la vida universitaria, permite al estudiante salir de la rutina y mejorar sus capacidades, de concentración, motrices y demás condiciones que solo se logran a un punto de eficiencia que lo da el desarrollo constante de un habito de carácter deportivo, el cual puede ir desde caminar, hasta la realización de manera profesional de un deporte.

En temas sociales y personales del deportista el realizar estas actividades, mejoran aspectos de la personalidad y de la persona, tal como  afirma Juan Camilo Peña, externadista y merecedor de tres medallas de oro en natación en ASCUN, quien rompió una sequía de 8 años sin una sola presea dorada de la Universidad, quien concluye que “ el deporte cambio mi vida en el sentido en que abrió unas puertas que me llevaron a ser una mejor persona”.

En estos temas el gobierno influye directamente en la realización de actividades deportivas dirigidas a la población, y es que sin la difusión, sin los recursos gestionados y sin la utilización correcta de estos recursos, difícilmente se podría tener una práctica deportiva regular por las personas del común, y ni hablar de atletas de alta competencia.  Aunque parezca un detalle menor, el hecho de patrocinar recursos como la ciclovía los domingos, y los programas de aeróbicos para los adultos mayores, se genera entre las personas una sensación de bienestar por el cuidado del cuerpo y su salud, además de la conveniencia de estar en buena forma; si a esto se suma el uso del gimnasio, trasportarse en bicicleta, realizar coreografías bailables, o participar de las jornadas públicas de zumba, por ejemplo, entre otras costumbres que sin ser profesionales, ayudan a luchar contra el sedentarismo además de contar con las ventajas de mantener una vida activa.

Dentro de este panorama, la Universidad Externado de Colombia no se queda atrás, con actividades entre las que se destacan: tenis de mesa, tenis de campo, natación, baloncesto, voleibol y fútbol, entre sus estudiantes. Estas actividades se muestran como un escenario en donde convergen el talento, la disciplina y la pasión por destacarse ante competidores, de manera leal y honesta, y de paso, mejorar la condición física, a través de la realización de actividades lúdico-recreativas. Para concluir, los hábitos deportivos universitarios, permiten el mejoramiento de las condiciones físicas y mentales de las personas, y también se tornan en la mejor manera de conjugar lo académico, con lo recreativo y formar en un mismo modo un estilo de vida que es clave para desarrollarse plenamente en la sociedad, dejando atrás actividades sedentarias y disminuyendo el tiempo de ocio.

Por estos días circula un video en internet reproducido cientos de miles de veces, donde tres generaciones, abuelo, hijos y nietos hablan de sus ocupaciones, sus aficiones y el tiempo que le dedicaban a estas en sus respectivas infancias. Y todo apunta a una reflexión básica alrededor de cómo los niños de hoy pasan demasiado tiempo dedicados a actividades en sus casas, casi todas relacionadas con la tecnología: desde juegos de video, hasta tiempo dedicado a celulares, televisión, computadores y demás aparatos.

Parte de la comparación señalaba cómo los “viejos” crecieron al amparo de la naturaleza, la calle, las relaciones reales, el mundo real, los juegos verdaderos al aire libre. Pues parte de la problemática inevitable es que los jóvenes hoy aparentemente tienen menos opciones de poder gozar de actividades deportivas reales sobre las alternativas digitales. Pues estas son algunas de las opciones que nosotros podemos escoger para contrarrestar esa ola virtual que ha consumido a buena parte de nuestra generación.  Existen formas de volver a esas prácticas que los viejos añoran y los jóvenes desconocemos.

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