El mundo va hacia atrás, no hacia adelante

Por Daniel Del Castillo R.

17 de noviembre de 2015
Imagen: Eugène Delacroix (1822).

La humanidad ha sido testigo, en el último año, de acontecimientos brutales: desde los periodistas incinerados vivos por parte de ISIS, hasta el niño sirio ahogado en las costas de Turquía, pasando por los derribos de aviones llenos de pasajeros en Ucrania y Egipto y, finalmente, la tragedia ocurrida en París hace un par de días. Vale la pena cuestionarse entonces sobre el tipo de sociedad que estamos construyendo, y el grado de civilización que hemos alcanzado, o si al contrario, nos estamos dé-civilizando.

Los acontecimientos de la brutalización del mundo

El 31 de agosto pasado, ISIS quemó vivos a cuatro soldados iraquíes del grupo Hashed al Shabi (Movilización Popular) , y como ya es costumbre para ellos, lo filmaron en un espeluznante video en el cual se observa a estos seres humanos colgados de pies y manos encima de una hoguera para cada uno. Ya en febrero de este año, habían torturado y quemado vivo al soldado jordano Maaz al Kasasbeh, cuyo avión se estrelló en la ciudad siria de Al Raqa. En marzo, se conoció el estremecedor testimonio del periodista español y corresponsal para el Medio Oriente de El Mundo, Javier Espinosa, quien permaneció 194 días secuestrado por ISIS. Este da fe de la deshumanización de la cual fue víctima, junto con su fotógrafo Ricardo García Vilanova. Los hicieron perder toda su dignidad humana. Al cierre de esta edición, se desconocen los móviles de su liberación. En septiembre, hace apenas dos meses, Aylan – de 3 años de edad – fue encontrado muerto en las costas de Turquía. La imagen causó indignación alrededor del mundo entero. El 17 de noviembre pasado, al cierre de esta edición, 128 personas fueron asesinadas en París – y más de 80 fueron gravemente heridas – a manos de yihadistas. Finalmente, todo estos acontecimientos nos llevan a preguntarnos: ¿qué tipo de mundo estamos construyendo que los niños de 3 años mueren ahogados a causa de problemáticas políticas y religiosas?. A fin de cuentas, ¿cuál es la sociedad que estamos construyendo?, ¿hemos logrado una civilización?, ¿qué nos pasa a nosotros los humanos?

Hacia la dé-civilización del mundo

Dichos acontecimientos resaltan que la humanidad y la política mundial se han venido orientando hacia la deshumanización y la pérdida de la dignidad humana, presupuesto que constituye una de las bases de los Derechos Humanos. Desde la crisis del multilateralismo, como método de negociación internacional, hasta la necesaria reforma de la Organización de Naciones Unidas, el mundo se enfrenta a un recrudecimiento de las exacciones cometidas en nombre de la política o de la religión, en contra del ser humano en toda su dimensión, en toda su dignidad.

Ya autores alemanes como el historiador George Mosse (1918-1999) y el sociólogo alemán Norbert Elias (1897-1990) habían subrayado que al estudiar un proceso histórico de larga duración, se deben tener en cuenta las discontinuidades históricas, que implican tanto regresiones como avances en los mismos. De hecho, Mosse fue quien forjó el concepto de “brutalización”, en el contexto de la primera guerra mundial, para quien este período histórico representaba la matriz de todas las violencias extremas. Por su lado, para Elias  el nazismo significó una regresión en los procesos civilizatorios mundiales. En el mismo orden de ideas, muchos analistas y periodistas han considerado que ISIS ha llevado el mundo aproximadamente unos 20 a 50 años atrás. Esta tradición de pensamiento es recogida actualmente por la internacionalista Josepha Laroche, en su libro La brutalisation du monde (2012).

La regresión continúa…

La idea que el mundo actualmente va para atrás, y no hacia adelante, se basa en el argumento poderoso de que el Estado ha venido perdiendo, en un contexto de aceleración en el proceso de la globalización económica (Laroche) y de surgimiento de los nuevos actores de las relaciones internacionales (Rosenau), su autoridad de antaño. La implicación mayor es la desaceleración de su capacidad de civilizar al hombre. Segundo argumento principal, existe un profundo déficit en la gobernanza mundial, que deriva de la crisis del multilateralismo ya mencionada y que se encuentra íntimamente relacionada con las constantes violaciones al Derecho Internacional Público.

Laroche índuce dos características principales de lo que acontece actualmente en el mundo: primero, los rasgos regresivos en los hombres quienes se dejan llevar por su pulsión de muerte* y sus pasiones (ISIS); segundo, el riesgo de anomia por cuanto no hay leyes comunes o estas no se respetan. Reina entonces el inconsciente, la guerra, persecuciones y masacres, la tensión constante (característica del totalitarismo, y en cuya construcción los medios de comunicación juegan un papel preponderante por su afanes mediáticos y económicos), la negación, la estigmatización; en fin todo aquello que representa lo contrario a lo humano, al orden, la razón y lo civilizado que hemos querido alcanzar.

Lejos se encuentra actualmente la idea de civilización de aquella de desarrollo. La barbarie se ha vuelto algo cotidiano, de frente al riesgo de su banalización (ya la guerra se banalizó).

*Concepto forjado por Sigmund Freud (1856-1939).

 

Referencias El Libre Pensador:

Infobae – Salvaje matanza: el Estado Islámico quemó vivos a cuatro soldados iraquíes.

El Mundo – Javier Espinosa y García Vilanova: “Gracias a los que han hecho posible que volvamos a casa”.

Noticias RCN – No cesa la indignación: la historia de Aylan, el niño sirio ahogado en las costas de Turquía.


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